El primer amor, el de la adolescencia

Por: Ilse Becerril
@BeCilse

Liz

La adolescencia es la etapa más bella para experimentar ese sentimiento único que involucra más que un simple querer; aquél primer amor que conocemos cuando vamos en secundaria o preparatoria y que muchas veces creemos como el verdadero y único de nuestras vidas.

 

La mayoría de veces pensamos que el amor adolescente involucra únicamente sentimientos burdos, lejanos a la seriedad o demasiado simples, e incluso relaciones que no duran más allá de un mes. Cuando se trata de regalar algún obsequio, sobre todo el Día de San Valentín, se piensa, los principales serán globos enormes con frases de amor, chocolates, flores o peluches; sin embargo, no todos los jóvenes piensan lo mismo…

 

Lizbeth Loera tiene 16 años, es introvertida, de estatura pequeña, tez morena, cabello ondulado, ojos grandes y sonrisa inigualable. Se considera “cursi” y a la vez amante de Mago de Oz y de la música de ese estilo, actualmente estudia cuarto semestre de preparatoria.

 

Cuando tenía 14 años conoció a Josué López, quien estudia segundo año de secundaria pero actualmente tiene 16 al igual que Liz. “Conocí a Josué en una excursión a Six Flags, nos hablamos en el camión, comencé a sentir un fuerte mariposeo en el estómago y desde ahí nos comenzamos a llevar bien hasta que fuimos novios”, comenta Liz, quien acompaña sus palabras con una singular sonrisa.

 

Tras un año y seis meses de relación, Liz considera a Josué como su primer amor y el único en su vida. Para ella, el amor significa pensar primero en la felicidad del otro antes que en la suya; que sea feliz con todo lo que se encuentre a su alrededor sólo para que la persona que ama esté feliz, también; es sacrificio, entrega total de tiempo y cariño. Se trata de pensar cómo hacer feliz a esa persona que se encuentra a lado, nunca lastimarla. Amarse a sí mismo para poder amar con todo el ser.

 

Respecto a los regalos que acostumbran regalarse, Liz comenta que ella nuca ha esperado, ni esperará nada. El año pasado, justo el 14 de febrero, se dieron chocolates, cartas y globos; sin embargo, Josué se dio cuenta que era mejor ahorrar dinero, invitar a salir a Liz y comprarle lo que ella quisiera. Por tanto, la chica realiza la misma acción, prefiere obsequiar cosas que le sean útiles a “Jochue”, como llama a su novio. “Le regalo playeras de sus bandas favoritas o comida, a mí me gusta cuando me da playeras, collares vampíricos, o cosas de Jack Skelleton”, finaliza Liz mientras sonríe en señal de nerviosismo. Sus regalos no superan los 100 pesos.

 

Lizbeth piensa que el 14 de febrero es una fecha importante para algunas personas que la usan como pretexto para demostrar su amor, y es algo que respeta; para ella se trata de un día “cualquiera”, pues considera que el amor y la amistad se deben demostrar todos los días y no sólo uno. “Para mí no significa nada, sólo una fecha disque importante”, finaliza mientras observa en el celular la foto de su Josué, su primer amor, el de su adolescencia.

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