En su latir de barro

Por Sergio Heriberto Pérez Ortiz

Esta mañana debería escribir algo tristísimo, una prosa que estuviera a tiempo, en sorbos. No me escondo, inconfesadamente, espero sorprendido. Alguna fe me falla, me ha negado el vilo, no sé hablar. Espero un sorbo, ¡otro mensaje desde el polvo! No sé hablar, eso ha quedado claro: he reposado en el anzuelo, espero un eco. La amo, pero al mencionarla, sólo toco una luciérnaga que se desangra:

La amo, pero escurro, no me espero a mí, ya no me espero.

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