Hasta entonces

Con palmadas escasas sobre tu recuerdo
busco el surco de tu ahora solitaria filantropía
innecesaria en el incluyente inframundo
que ahora funge como tu morada,
la de mis pares y también enemigos.

Lanzo vacíos suspiros a tu in memoriam
para no despertar tu hipersueño.
Y aunque inadvertidos ante la expresión de los nuestros
espero algún día corrompan tu salvaje espíritu
para que se digne a recoger los pedazos de mi alma
ahora cristalizados con la sal de mis lágrimas
vertidas sobre cada letra de tu lápida.

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