Miércoles de Luna y literatura

Por: Aldo Rafael Gutiérrez
@aldorafaello

 

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Como si lo hiciera con una extremidad de su alma, Diana Ramírez Luna acarició el oído de un grupo de estudiantes de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, a través de su nueva prosa y la no tan reciente.

 

Sonriente, simpática, humilde, así se mostró ante los ojos de su anfitrión, el escritor Óscar de la Borbolla, y su grupo de alumnos que, a la mitad de cada semana, organizan los “Miércoles literarios”.

 

“Empecé a escribir para mí y no lo hacía por dedicación, lo hacía porque me daban ganas”, confesó la egresada de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, quien, entre otras cosas, narró cómo se dio la edición de su primer obra A hurtadillas publicado por “Sediento Ediciones” y considerado por ella misma como “un libro campechaneado y extraño” al no pertenecer a un género en especial.

 

Más que conferencia, era una charla entre asistentes y ponentes, la cual estaba envinada con lecturas de sus textos y agregaba dos ganas extra a los jóvenes que, de paso, despertaba su interés por poder escribir: sus preguntas hacia Diana los delataban.

 

“Yo creo que leer es el motor para estar escribiendo. Ir combinando lectura con ficción, con realidad ayuda a la imaginación”, decía la también profesora adjunta de su alma máter, quien aprovechó para revelar su gusto por la inspiración nocturna, pues asegura no ser distraída por la tentación del internet.

 

Diana ha forjado su estilo a través del hábito de escribir todos los días, sin importar que sus relatos, ese “montón que tiene sin terminar”, lleguen a nada, pues lo que importa es la práctica y el moldeo de un estilo.

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“¿Cómo lo logras?”, cuestionó una joven que no hace mucho ingresó a la carrera, según sus palabras. Con esa curiosa media luna que se forma entre sus comisuras y lleva en el apellido, Diana dijo que entre sus aliados están una libreta y, a veces, su teléfono para apuntar o grabar ideas vagas que en ocasiones alcanzan a arribar al maravilloso puerto de su literatura.

 

“Un cuento es como un buen novio, es necesario no verlo para extrañarlo”, rió mientras explicaba su romance con su mayor placer: la escritura.

 

El estilo de Diana Ramírez Luna tiene “vueltas de tuerca”, magia aprendida de escritores como Cortázar, Ibargüengoitia, Garibay y otros más que han influido en su manera de dibujar con letras.

 

A sus 23 años, este talento en potencia no sólo escribe, también colabora en la estación de radio por internet Caleidoscopio Show, sin embargo, su mayor deseo es que los lectores se dejen tocar con el filo de sus dedos y el coqueteo de su poética.

 

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