La mejor fórmula para enloquecer… Detrás de la pluma

¿Qué hay detrás de la pluma de un escritor?

Uno piensa en el camino de vivencias y lecturas que ese ser de letras ha atravesado. A veces su vida, que podría configurarse bohemia y rodeada de intelectuales, se ve opacada por una cosa: la cotidianidad y la supervivencia.

Hoy les escribo desde la Feria del Libro Psicoanalítico. Como se se imginarán, hoy no vengo como ponente, presentadora ni amiga de los autores. No es mi medio.

Hoy vengo como expositora. Llegué. Monté mi mesita con libros. Y me senté a esperar que los lectores llegaran. Pero hubo más detrás…

Salí de casa mucho antes que todos los días, hasta recordé mis días de estudiante. Abordé un metrobús lleno. Transbordé y volví a transbordar para recoger el stock y de ahí venir a la feria, cerca de Reforma.

Y sí, hubo más. Al preparar el stock uno se arrodilla, acaricia libros, los busca y revuelve, sobre todo si hay prisa. Uno se llena las manos de polvo y tierra, porque todo lector debe saber que los libros son un verdadero imán de polvo.

Después, uno mete libros en bolsas y mochilas y los carga en la espalda, en los hombros, y baja o sube escaleras. La condición física también se pone a prueba.

Los escritores somos como los músicos, tenemos esa dualidad de “estrellas en el escenario a acarreador de sus propios instrumentos”. Así sucede con nuestras obras.

Pero, ¿saben qué pienso? Que no hay nada como trabajar con lo que a uno le gustan: los libros.

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