La era de la paranoia

Hace mas de una semana Andrea Noel, periodista y colaboradora del portal Vice News, fue atacada por un sujeto en la colonia Condesa de la Ciudad de México a plena luz del día. El hecho indignó a muchos sectores de la sociedad, no sólo por el acoso que sufrió la estadounidense, sino por la violencia que se desató en su contra por parte de twitteros y “periodistas” del panfleto llamado “La silla rota”, quienes pusieron en tela de juicio el ataque perpetrado contra Noel.

 

La situación ha sido realmente polémica, porque ha dejado en evidencia que el machismo en México sólo se ha escondido, cual ladrón que espera se calmen las cosas para seguir haciendo de las suyas. Publicaciones de odio, insultos y amenazas se han vuelto una constante en Twitter y Facebook, donde “machos” critican la vestimenta de las féminas y se victimizan por ser producto de la “friendzone”. Sin embargo, no es una situación de peligro hasta el momento en el que pasa a la acción y los derechos de las mujeres son transgredidos en aras del “piropo”.

 

Es un fenómeno delicado por completo, donde los ultras (feministas y machistas) hacen del debate un campo de batalla minado por descalificaciones y flanqueado por posturas radicalistas que nos vuelven paranoicos sin dar soluciones reales. La propia comunicadora Karla Rivera, ha sido objeto de comentarios en mis redes sociales a consecuencia de un video que colgó en su portal Mientras tanto en México, donde ella señalaba como agresores sexuales a todos aquellos que la vieron, sin importar la forma y el tiempo.

 

Tal parece que la era de la paranoia nos alcanzó, no sólo en el sentido de las amenazas y acosos sexuales que sufren principalmente las mujeres, sino en la seguridad pública o la libertad de expresión, por mencionar algunos. Esta situación nos ha vuelto vulnerables por completo y provoca que andemos por las calles a la defensiva, esperando siempre lo peor.

 

El resultado de esta situación es que movimientos nobles y honestos como el feminismo, sea denostado a un simplista término de “feminazis”. En buena medida por algunas de sus simpatizantes, quienes en busca de la equidad y la igualdad de oportunidades han radicalizado el discurso, desdibujado sus principios y criminalizado cualquier manifestación de acercamiento entre hombres y mujeres.

 

La responsabilidad recae en tres aspectos: el machismo enraizado como mala hierba desde la colonia, quizá desde antes; las instituciones, quienes han sido omisas y su actuar ha sido precario ante la conciencia que deben promover en la población para evitar este tipo de conflictos; y la educación dada a las personas desde el núcleo familiar donde, todavía hoy, aplican modelos de conducta de género distintos para niños y niñas.

 

Sin duda, es un problema del que todos somos responsables y en el que debemos tomar cartas en el asunto, escuchar todas las partes para plantear soluciones, si queremos combatir las agresiones sexuales, la falta de oportunidad e igualdad hacia las mujeres y la radicalización de los movimientos, pues como dijo la artista plástica feminista, “ojalá algún día deje de existir el feminismo, porque entonces se habrá alcanzado la igualdad en nuestra sociedad”.

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