Teodoro González de León, artífice de vanguardia arquitectónica en México

Fondo de Cultura Económica*

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Icono de la arquitectura mexicana, con un enorme reconocimiento a nivel mundial, Teodoro González de León fue el artífice del diseño arquitectónico de la sede principal del Fondo de Cultura Económica en Picacho Ajusco y de su Centro Cultural Bella Época en la colonia Condesa, en donde hoy se lamenta su sensible fallecimiento a la edad de 90 años, que apenas celebró en mayo pasado.

 

Autor de otros edificios emblemáticos de la ciudad: Museo Rufino Tamayo, El Colegio de México, Reforma 222 y el Muac (Museo Universitario Arte Contemporáneo de la UNAM), entre otras obras, González de León representa para la arquitectura mexicana un modelo de la vanguardia de la Ciudad de México, en la que nació el 29 de mayo de 1926.

 

Fue en septiembre de 1992 cuando el entonces director del Fondo, Miguel de la Madrid Hurtado (1991-2000), inauguró el nuevo edificio de este sello editorial que incluye la librería Alfonso Reyes en la Carretera Picacho-Ajusco de la Ciudad de México; unos años después, Teodoro González de León tuvo a su cargo también el diseño arquitectónico del Centro Cultural Bella Época –que abrió sus pertas en abril de 2006–, cuyo eje es la librería del Fondo Rosario Castellanos, donde se encontraba el antiguo Cine Lido.

 

En 1994, el Fondo publicó su libro La idea y la obra en el que González de León da cuenta de todo el proceso arquitectónico que implicó realizar la sede de esta editorial, en una obra ilustrada con fotos, croquis, planos y dibujos, como un ejemplo más de la inteligencia creadora de este arquitecto. En breve, el Fondo también coeditará el libro Obra reunida. Teodoro González de León de Miquel Adriá, se trata de una tercera edición revisada y actualizada, las anteriores se publicaron en 2003 y 2004 en otro sello editorial.

 

González de León realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM, y mientras estudiaba participó en el proyecto de la Ciudad Universitaria. En 1947 obtuvo una beca del gobierno francés y trabajó durante 18 meses en el taller de Le Corbusier. Desde su regreso a México, desarrolló una actividad profesional ininterrumpida, primero en el campo del urbanismo y de la vivienda popular, y posteriormente en el de los grandes edificios públicos y privados.

 

Este creador estaba convencido de que todo nuevo edificio detona cierto movimiento a su alrededor, y en el caso del Centro Cultural Bella Época, predijo en su momento, “será muy notorio, pues contará con la librería más grande de América Latina, y porque está ubicado en una área que registra el mayor nivel de lectura por habitante de la ciudad.

 

“A la gente le gusta vivir en este lugar, tiene una demanda bárbara, pero le faltaba un establecimiento cultural. Parece que los vecinos están muy contentos”.

 

Boletín proporcionado por el Fondo de Cultura Económica

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