Matías Almeyda, el técnico que levantó al gigante

Matías Almeyda llegó a la dirección técnica de Chivas un 18 de septiembre de 2015. Desde entonces se planteó un reto: “levantar a este gigante”. Un año y ocho meses después, puede presumir cuatro títulos al mando de los tapatíos. El más importante lo consiguió la noche del domingo, cuando venció a Tigres y conquistó la doceava estrella en la historia de Guadalajara.

Su llegada se vio manchada por las formas. José Manuel de la Torre aún era técnico de Chivas cuando Almeyda había estampado su firma en el contrato. Las criticas cayeron, pese a que no había dirigido un partido. Hoy, su nombre es aclamado por una afición otrora lastimada.

El volante convertido en técnico

Nacido en Azul, Argentina, es recordado, mayormente, por vestir la camiseta de Rive Plate. Con los millonarios fue campeón; su desempeño lo llevó a Europa. Ese mismo club lo recibió tras su retiro del futbol. Tiempo después, vivió el momento más amargo de la historia de esa camiseta: el descenso. Pudo dejarlo todo, vivir de su  historia, pero optó por quedarse, rescatar el barco y regresar al equipo a la primera división.

Mediocampista, o volante por derecha, siempre destacó por su entrega en el campo. Nunca surcó las medias tintas, amaba al equipo que defendía y su entrega lo hizo inolvidable para las camisetas que vistió. Como muestra, el beso que le dio a la camiseta de River, tras ser expulsado en La Bombonera, la cancha de su máximo rival, Boca Juniors.

Su desempeño en River lo proyectó a Europa. Se marchó a Sevilla como el fichaje más caro de Argentina, tras rechazar al Real Madrid, pues le había dado su palabra al presidente de la entidad sevillana. Un año después, recaló en la Lazio. Su entrega lo hizo querido por la afición italiana, quien pedía que la garra de Almeyda se enraizara en todos sus compañeros.

Tras formar parte, y ser campeón, de la Lazio, pasó al Parma, Inter de Milan y Brescia. En este último terminaría su recorrido en Europa. Volvería a casa, a la Argentina que tanto extrañaba. Entonces vino el mayor de sus nubarrones, una depresión que lo alejó de todo aquello que le provocaba una sonrisa, entre ello el futbol.

Rescatado por el dibujo de su hija, volvió a las canchas. River lo esperaba. De 2009 a 2011 vistió la camiseta de los millonarios, escuadra con la que vivió el episodio más amargo de su vida futbolística: el descenso de categoría. Ese episodio marcó el fin de su etapa como futbolista, pero dio nacimiento a otra, quizá la más importante de su historia deportiva: la dirección técnica.

Tomó el mando de River y logró el ascenso. Su etapa en primera división duró 17 partidos. Volvería al descenso para rescatar a Banfield y subirlo de categoría. El 3 de agosto de 2015 dejaría el banco del cuadro argentino, un nuevo reto se le habría en el horizonte: Chivas.

Despertar al gigante

Al ser presentado, Almeyda prometió despertar al gigante. En su primer duelo al mando de Chivas, venció a Querétaro por 2-1. Algo había cambiado. Guadalajara comenzó a demostrar la gallardía extraviada.

En Copa MX  brilló y logró su primer título en México, tras vencer al León. El gas inicial le alcanzó para vencer al América en la liga. Entonces, atravesó una época complicada, las victorias se extraviaron.

Tras conseguir la Super Copa MX, en julio de 2016, las Chivas caería dos veces en cuartos de final ante América, en el Clausura y Apertura 2016. No sólo era eliminado por el máximo rival, sino que Almeyda no conocía la victoria en liguilla.

En la Copa MX del Clausura 2017, Almeyda comandaría al equipo a coronarse en casa. Si bien se ganaban títulos, la afición exigía ganar la liga. Con el tercer lugar en la tabla general del Clausura, Matías y su equipo se encontraban ante el momento perfecto para demostrar que habían aprendido en liguillas anteriores.

La graduación de Almeyda como técnico

Antes de Chivas, Almeyda había conseguido el ascenso con River Plate y Banfield en Argentina. Salvo eso, el técnico argentino no había conseguido un título de liga en primera división.

Pero la liguilla del Clausura 2017 cambiaría su historia. El camino para la graduación de Almeyda inició ante Atlas, equipo contra el que consiguió su primer triunfo en fase final. A pesar de empatar en el global, clasificó por mejor posición.

Su siguiente rival sería el centenario Toluca. Ante los choriceros, volvería a clasificar a la final por mejor posición en la tabla. Las críticas no se hicieron esperar. Las Chivas de Almeyda no brillaban como lo hicieron en algunas jornadas de la Liga MX. El rival sería Tigres, escuadra que había anotado 10 goles en cuatro partidos.

Contra los felinos, Almeyda planteó un juego casi perfecto. Tras 85 minutos ganaba 2-0, pero André Pierre Gignac aguó la fiesta.

Ya en casa, el argentino diseñaría otro juego que rozó la perfección. Chivas ganó, se coronó y consiguió su doceava estrella. A la par, Matías Almeyda se graduaba como técnico, el pastor había despertado al gigante.

 

 

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