Atlético despide al Calderón con victoria, pero el Real Madrid está en Cardiff

La última noche del Vicente Calderón entregó una victoria amarga para el Atlético de Madrid, quien lo intentó y en 15 minutos tenía la ventaja de 2-0. Entonces apareció Isco y congeló los destellos de remontada rojiblanca.

Desde el primer minuto, el Atlético salió impulsado por su afición, intentando quemar al Madrid a base de intensidad, presión y pasión. Estuvo cerca de hacerlo, de conseguir una noche épica para el Calderón y su afición.

Los ataques redituaron al 14’, con la marca de la casa: tiro de esquina. Tras el cobro, Saúl Ñiguez le ganó el salto a Cristiano Ronaldo y remató. El Calderón estalló en alegría, era el 1-0.

La remontada tomó mayores tintes de posibilidad cuando los colchoneros afloraron su pasión. La presión les dio frutos, pues tras recuperar el balón, Fernando Torres ingresó al área y fue derribado por Varane. El árbitro pitó penal.

Griezmann tomó la pelota. Quizá la cabeza del francés se llenó de recuerdos, de anteriores penales fallados, pero sabía que la noche del Calderón tenía que ser diferente. Tomó la pelota, la colocó y se alistó al cobro. Su resbalón previo le permitió elevar el tiro y conseguir que Navas no pudiera detener el disparo. Gol. El segundo en 15 minutos. Gol con olores a remontada.

Pero la furia colchonera comenzó a evaporarse. Real Madrid tomó la pelota y comenzó a dormirla en los pies de Isco. Entonces, empezó la magia, el toqueteo y leves acercamientos de Benzema y Cristiano al área rojiblanca.

A dos minutos del final, Benzema tocó la lámpara, se encasilló en la línea final y se quitó a los tres defensores colchoneros que los custodiaban. En lugar de tirar, el francés retrasó el esférico a la llegada de Kroos. El alemán disparó. Oblak contuvo la potencia, pero el rebote quedó corto, a merced de la llegada de Isco, quien marcó, congeló las emociones y obligó al Atlético a buscar tres goles más.

Los últimos 45 minutos europeos del Calderón

Con el inicio del segundo tiempo, los merengues se adueñaron de los tiempos del partido. La pelota se volvió de ellos; el Atlético no lograba dinamitar el juego y llevarlo a la furia que le había dado sus primeros dos goles.

Al 65’, parecía que los colchoneros volvían a encenderse, pero Navas se encargó de congelar la reacción en al menos tres ocasiones. Griezmann, Gameiro y Carrasco, vieron cómo el costarricense bajó la cortina de su marco.

A falta de 15 minutos, la afición colchonera volvió a encenderse, conscientes de que noches como esta no volverían a repetirse en el Calderón. Hicieron su fiesta, corearon a sus jugadores y las gestas que ese estadio ha vivido. No llegarían a la final, pero lo despedirían con una victoria ante el acérrimo rival.

Como si la naturaleza supiera del cierre de ciclo, decidió que la lluvia y los truenos eran el colofón perfecto para la noche. El Atlético intentó tres coletazos más, pero no pudo vencer a Navas y sabían que esa noche la remontada no llegaría.

El pitazo dio final a dos historias, la del Calderón en Champions y la del Atlético en la presente temporada. También confirmó la iniciada en la noche que Madrid se vistió de blanco: el equipo de Zidane disputaría su segunda final consecutiva, el camino a la duodécima tendría una para más, Cardiff.

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