Chivas es campeón, levanta su doceavo título

Chivas volvió a levantar el título de campeón de liga, tras vencer 4-3 en el global a Tigres. Guadalajara vuelve a reinar en el futbol mexicano y coloca su doceava estrella en su historia.

El juego fue tenso, el triunfo rojiblanco se respiraba en el ambiente, pero enfrente estaba Andre Pierre Gignac y Tigres, una escuadra acostumbrada, en los últimos tiempos, a estar en finales y levantar el título.

En los primeros minutos, los felinos se abalanzaron sobre el arco de Rodolfo Cota. Con el paso de los minutos, Chivas retomó la pelota y controló el ritmo del juego.

El primer grito de gol llegó al 16. Oswaldo Alanís cruzó la pelota con destino para el 9 tapatío. Alan Pulido conectó con la parte interna del pie derecho y venció a Nahuel Guzmán. El delantero rojiblanco se guardó los goles para el momento más importante, la final del torneo mexicano.

El estallido de gol invadió las abarrotadas tribunas rojiblancas. Tigres soltó algunos zarpazos que Rodolfo Cota, Carlos Salcido, Oswaldo Alanís, Jair Pereira, Jesús Sánchez y Edwin Hernández controlaron.

Un Chivas enseñorado vence a sus fantasmas

Previo al inicio del juego, se desplegaron las camisetas de ambos equipos, que flanquearon la bandera de México. Foto: Liga MX.

El segundo tiempo arrancó con unas Chivas que jugaban como su apodo les manda: corriendo por todo el campo, apareciendo por todos los espacios.

Al 69′, el grito de gol volvió a ser tapatío. José Juan Vázquez sacó un disparo que rebotó en Juninho. La pelota, caprichosa, cambió su trayectoria y venció a Guzmán. Era el 2-0.

El ‘Gallo’ Vázquez celebra su primer gol con Chivas y el segundo de la final de vuelta. Foto: Twitter Chivas.

Entonces, Chivas se enseñoró. Esperó a Tigres, le quitó la pelota y la paseó por todo el campo. Estuvo cerca de anotar el tercero, pero les falló el último toque.

Ricardo Ferretti quemó sus naves y terminó el partido con todo el arsenal ofensivo disponible. Matías Almeyda aguantó los cambios, pues sabía que el pulmón de sus Chivas eran los aficionados.

Cuando faltaban tres minutos para los 90′, Ismael Sosa avivó los fantasmas del juego de ida, cuando Guadalajara perdió la ventaja de 2-0 y Gignac empató en 5 minutos, en el juego de ida.

Sosa tomó la pelota, se dio media vuelta y sacó un potente disparo que venció a Rodolfo Cota. Tigres respiraba y hacia sufrir al rebaño.

Entonces apareció el jugador número 12, aquel que lo rescató con su aliento durante toda la liguilla y que volvió a pintar de rojiblanco, unas tribunas otrora vacías.

Y el último impulsó de la afición llegó para Chivas. Tigres se evaporó en la desesperación de los minutos finales y en un toqueteo que no le rindió frutos en más de 180 minutos.

El silbatazo final decretó el inicio de la algarabía rojiblanca, esa que no se vivía desde 2006, cuando Adolfo Bautista levantó el trofeo junto a Oswaldo Sánchez.

Casi 11 años después, tras pelear el descenso y ganar dos Copas MX, el título de liga volvería a tener el nombre de Chivas.

Y nadie mejor para levantar el trofeo que Carlos Salcido, su capitán y quien volvió a Chivas para cumplir un sueño: levantar la copa de campeón, hecho que no pudo hacer en 2006, pues había emigrado a Holanda.

El ahora capitán se levantó en la tarima y alzó la copa con el aliento de 40 millones de rojiblancos que hoy gritan: campeón.

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