Huir de la justicia al ritmo de The Clash

No recuerdo la primera vez que escuché la expresión banquetear, verbo desconocido y no aprobado por la RAE, pero presente en la vida de cientos de nosotros. La palabra hace alusión a una práctica de muchos “estudihambres”, e incluso, “chavorrucos”.

Este verbo podría ser definido como “la acción de echarse unas chelas en vía pública”. Para muchos jóvenes sin un solo centavo en el bolsillo, como el que fui yo, era una de las opciones de ocio y entretenimiento más baratas para pasar el rato con los amigos.

Hasta este punto, baquetear suena como una actividad recreativa cualquiera. No obstante, en México, beber en vía pública es considerado un delito menor y es infraccionado con treinta y seis horas de encierro en los “separos”.

Así, banquetear es una emoción extrema para los adolescentes, un acto de diversión en el cual, uno se juega su libertad por un día y medio. A pesar de eso, cuando se desconoce de la vida, uno cree que nada malo puede suceder.

Yo pensaba eso pensaba hasta los dieciocho años, cuando, por primera vez, dos policías nos persiguieron -a mí y mis amigos- por casi cinco cuadras por tomarnos un pulque en un parque del entonces Distrito Federal.

La persecución fue agitada pero al final los policías, mayores a nosotros por unos diez años, no lograron alcanzar a nuestras vigorosas y ágiles piernas. Al haberlos perdido, mis amigos y yo reímos y nos sentimos felices ante la anécdota.

“¡Huimos de la justicia!”, dijo uno de mis mejores amigos, y al ser todos fans de The Clash su cover I Fought the Law se volvió un himno para nosotros.

Desde entonces, cuando banqueteábamos, procuramos escuchar esa canción siempre, desde la bocina de nuestros celulares. Y eso se volvió un ritual que en más de una ocasión terminó en persecución.

Con el tiempo nuestro marcador se elevó:

La banda 3 – Policía del D.F. 0

La banda 5 – Policía del D.F. 0.

Y mis amigos y yo reíamos ante esa brecha que poco a poco se ensanchaba. Éramos muy inocentes (¡estúpidos!), y vivíamos felices de huir siempre de la policía.

¿Saben hacía donde se dirige este texto lector? ¡Exacto! No importa que estés invicto, no importa que tan ágiles sean tus piernas, algún día te alcanzaran.

Nos lo decía la canción y lo ignorábamos:

“I fought the law

And law won”

Y en efecto, llega ese momento en que la ley gana…

Mi único consejo es:

Si quieres banquetear, háganlo con precaución, o mejor vaya a un bar.


Escucha el playlist de “Una rola al día” aquí –> Música.


 

Participa
NameE-mailWebsiteComment

Comenta y únete al vuelo