Un día después

Apenas se ve un cúmulo de gente en el zócalo. No usan adornos, disfraces o banderas.

El pequeño escuadron vino a trabajar y no a festejar. No hay motivo para hacerlo, aseguran. Sus uniformes naranja y escobas, dan fe de su labor.

—Qué vamos andar festejando, si lo que queremos es que nos rinda el dinero. De por sí ni tenemos y como para tirarlo en porquerías de ésas, como que no— reprochaba el barrendero con más años en el oficio.

—No se enoje Don Mario, pa’ qué hace bilis. Total, encabronándose ni gana nada— contestó el más joven.

—Tú deberías estar más molesto. Al menos yo estoy viejo y sin perro que me ladre, ¿pero tú?, tienes dos chamacos y la gallina echada. No sé cómo te gusta jugarle al pendejo recogiendo la basura de esta gente cabrona. Hubieras seguido vendiendo discos o estudiando de perdida.

—Eso tampoco deja mucho, jefe. Sácaba mis 400 varos en el metro pero sin seguro, y cuando Rita se embarazó, tuve que meterme aquí para asegurarla.

—Pues yo no sé. Esta gente me cae muy gorda. Bien patriotas en estos días y el resto del año les vale madre el país. Llenos de deudas pero con su teléfono bien caro. Ayer los hubieras visto. Con sus sombreros, llenos de espuma en la cara y gritando como si no pasara nada. Llevamos varios años sobreviviendo con migajas, pero en esta época, las carencias serán mayores. No hay trabajo para ustedes, mucho menos para los que estudian. Les preocupa más la tele que si se convierte el zócalo en estacionamiento para paleros. Hoy cuesta uno y la mitad del otro sacar pa’ un taco. Ya no digamos la luz, la renta o el gas. Cada vez más se convierte la gasolina en un lujo y no en una posibilidad.

Esta gente no tiene remedio y, encima de todo, condenan a los que protestan o están en contra de su gobierno. Los mocosos son cada vez más burros, pero nunca es culpa de los poderosos, sino de los maestros.

Jaja quién diría que el peor enemigo del mexicano es él mismo. Como sea, mejor ponte a trabajar que tienes varias bocas por alimentar.

El joven barrendero tomó un periódico para recoger la basura de las fiestas, en la vieja plana decía “En pobreza 53.3 millones de mexicanos, informa el Coneval”.

 

Participa
NameE-mailWebsiteComment

Comenta y únete al vuelo