Marco Ureña se convirtió en el héroe de la noche para Costa Rica al empatar, en los minutos finales, el duelo ante México.

Con el resultado, la selección tica está a punto de lograr su clasificación al Mundial de Rusia 2018 y se afianza como el segundo mejor cuadro de la Concacaf, según la tabla de posiciones, sólo detrás del equipo de Juan Carlos Osorio.

En los minutos iniciales, México sufrió. Bryan Ruiz estuvo cerca de abrir el tanteador al segundo 15′, cuando un disparo suyo fue desviado a tiro de esquina por el arquero tricolor Guillermo Ochoa.

Costa Rica incrementó el asedio hasta que los tricolores entendieron la dinámica del juego: presión alta y velocidad en los desdobles.

Foto: FIFA.com.

Cuando parecía que el primer tiempo concluiría con un empate a cero, el gol mexicano cayó con el “sello” que Osorio le ha impuesto a este equipo: esfuerzos individuales por encima del colectivo.

Raúl Jiménez peleó y recuperó una pelota en la banda. Enfiló al arco y sobre la línea final del campo envió un centro que buscaba a Giovanni Dos Santos.

El delantero del Galaxi empleó un recurso que solo su otrora magia le podía brindar: tocar la pelota con el pecho. Keylor Navas contuvo el remate, pero no pudo evitar que la pelota rebotara en la pierna del defensa Cristian Gamboa y se introdujera al arco.

México ganaba un partido que podía ser para cualquiera.

Costa Rica regresó herida al segundo tiempo. La desesperación y búsqueda de un triunfo que asegurara su clasificación al Mundial, le nubló las ideas y volvió borroso al equipo que brilló el pasado viernes en territorio estadounidense.

Los de Osorio tuvieron oportunidades para aumentar el marcador. La más clara en los pies de los nuevos pilares del Tricolor: Hirving Lozano y Jesús Corona.

El Chucky encabezó un contragolpe con clara ventaja: tres tricolores para un defensa local. Sobre la entrada al área grande, cedió a la llegada del delantero del Porto. Corona disparó, pero las manos salvadoras de Navas dieron vida a Costa Rica.

Navas no pudo evitar el autogol. Foto: FIFA.com.

Con el corazón en las manos, los ticos se desfogaron en los últimos minutos del duelo.

Ochoa volvió a aparecer para contener un tiro que buscaba el ángulo superior derecho de su marco.

Sin embargo, todo cambió cuando Ureña recordó que sus pies habían fraguado la primera victoria tica en suelo estadounidense.

En aquella noche de viernes, cambió dos latigazos en goles y tres puntos que dejaban a Costa Rica al borde de la clasificación. Hoy, ante México, debía ser igual.

El centro de Ruiz fue pasado. Ochoa pedía saque de meta, pero la disputa en el aire dio nuevo juego a la pelota. Ureña la olió y con el empeine de la pie derecha sacó un disparo que batió al arquero mexicano.

Era un golazo digno del grito del Estadio Nacional. Era un gol que casi sellaba su nombre en el boleto de Rusia 2018.

Y el gol de Ureña volvió a activar las alertas tricolores. El equipo consintió a su rival y ahora lo pagaba con el empate y avisos de una derrota hasta el silbatazo final.

México no pudo consolidar su etiqueta de favorito en la zona y perdió dos puntos en el campo de una Costa Rica que le debe al corazón y la pierna de Ureña, su nombre en el boleto de Rusia 2018.

 

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