Por todos menos por el PRI

Y ese todos es muy relativo porque el electorado debe estar bien consciente de las trayectorias, de las propuestas y de la experiencia que tienen o no para gobernar.

El 27 de noviembre se dio un destape a la vieja usanza priista. El desfile arcaico y monárquico del ‘aspirante’ Meade, tras el dedazo entre los sectores sindicalistas más rancios, demuestra que el PRI nunca fue nuevo. Sus formas, modos y métodos se mantienen y el mismo Peña Nieto no se cohibe ni inmuta al hablar de la dichosa liturgia del partido, esa que data de la época del Maximato.

Su designación y pasarela son testimonio de que el votar por José Antonio Meade Kuribreña será más de lo mismo: opacidad, compadrazgo, impunidad, promesas sin cumplir y simulación en la implementación de justicia, lo que significa buena parte de los tumores que mantienen al país en un coma inducido.

El priismo demostró que es capaz de todo, incluso de olvidar a sus más fervientes siervos con tal de mantener el poder y, por ende, evitar pagar por sus responsabilidades.

La apuesta ahí está. Los que saben han catalogado la próxima elección como un partido entre el Barcelona y el Real Madrid porque las otras candidaturas, incluida la de ‘Marichuy’ —favorita de los amantes de lo políticamente correcto— sólo servirán para dar color a la ya de por sí folclórica democracia mexicana y, de paso, fragmentar el voto, estrategia patentada y perfectamente ejecutada por el dinosaurio tricolor.

Por lo pronto, yo le voy al Barça y mi apuesta es ver llegar a alguien a quien se le ha negado la oportunidad en tantos años.

De a tuit

En el PRI el fondo es forma y no sorprende que hayan escogido a Meade, sólo había que leer entre líneas para deducir el predecible resultado. Desde agosto esto se veía venir.

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