Dos poetas en un canto

“El derecho de vivir/poeta Ho Chí Minh/ que golpea de Vietnam/ a toda la humanidad/ Ningún cañón borrará el surco de tu arrozal: el derecho de vivir en paz”, le cantó Víctor Jara a Ho Chi Minh, poeta y líder del Frente para la Liberación de Vietnam (Viet Cong), ejército popular que buscaba la unificación en un Estado socialista y que luchó en contra del ataque estadounidense que prentendía impedirlo.

La Guerra de Vietnam se libró de 1955 a 1975 como una extensión de la Guerra Fría pues Estados Unidos quería evitar la expansión del régimen comunista sovético. Los vecinos del norte atacaron al país asiático “con genocidio y napalm”, como reza la canción. Cómo olvidar la dolorosa fotografía en donde Phan Thi Kim Phuc, una niña vietnamieta de nueve años, corre desnuda y quemada tras un ataque con esta arma química.

Estados Unidos, siempre metiendo la nariz (y todo su armamento) en donde no lo llaman para, so pretexto de ayudar, joder y apropiarse de todo lo que ve a su paso.

Tio Ho, como lo recuerdan con cariño o Ho Chi Minh, “el que enseña”, como se ha traducido el seudónimo del vietnamita (su verdadero nombre era Nguyen Sinh Cung), había muerto de tubercolosis en una cueva, sin ver a Vietnam unificado.

Foto: Especial, Wikipedia.

“El derecho de vivir en paz”, ese que también añoraba Jara para su patria, Chile, fue arrebatado también un 11 de septiembre de de 1973, cuando Augusto Pinochet dio el golpe de Estado que derrocó el gobierno de Salvador Allende.

Víctor Jara, quien era un cantautor de ideología comunista, fue detenido y llevado al Estadio Chile, y las manos que crearon los acordes de “Te Recuerdo Amanda” fueron destrozadas, uno a uno sus dedos quebrados; la voz que levanto su “Plegaria a un labrador”, quebrantada, su lengua cortada.

El 16 de septiembre fue encontrado acribillado, muerto de 44 disparos.

Ningún cañón borrará el surco del arrozal de Ho Chi Minh, como ningún dictador el canto universal de Jara.

“Es el canto universal
cadena que hará triunfar
El derecho de vivir en paz”.

Una ofrenda para el mundo

De algún modo hay que volver…

“Lleno un cazo de agua y lo dejo en la puerta/ para que vuelvas/ trigo y aceituna, miel y yerbabuena/ para que vuelvas”. “ Ofrenda ”, de Pedro Guerra, es una canción sobre la que quizá es la verdadera y única tradición mexicana, pero vista desde los ojos de un extranjero.

Pedro Guerra, nacido en Las Islas Canarias, es un cantautor que abarca los temas más diversos (migración, violencia, las vidas de grandes artistas, obras de literatura clásica, infancia, sexualidad) con cadencia única y letras profundas.

Cuenta la leyenda que “Ofrenda” fue escrita en un viaje que hizo Guerra a Oaxaca en el año 2000. Es por todos bien sabido que los pueblos que encarnan a lo que ahora se llama Oaxaca tienen el poder de cautivar a nacionales y extranjeros. La comida, las fiestas, los ritos, los idiomas, los sonidos y todo lo que se vive en Oaxaca es para dejar anonadado a cualquiera que no haya nacido ahí.

“Un humo de incienso y una luz de vela/ para que vuelvas/ beberás, mojarás tus labios después de tanto andar/ hablarás, contarás lo andado y después descansarás”.

En México, la tradición nos indica que nuestros muertos vuelven y, en efecto, comen y beben en la mesa que les tenemos dispuesta. Aunque se ha querido dar a esto miles de explicaciones antropológicas, psicológicas y hasta científicas, sólo es.

El Día de Muertos es la única y verdadera tradición mexicana porque no hay evento que haya sintetizado de tal forma la historia y diversidad de este territorio. ¿Qué es México sino una mezcla inquietante de culturas?

Dicen, los que saben (el INAH, por ejemplo), que la festividad no tiene que ver con algo prehispánico, y que se inventó en el siglo X, en Francia, cuando el Abad del Cluny decidió celebrar a los mártires católicos. En una mesa colocó sus reliquias como ropa y huesos. De alguna manera la celebración fue mutando y llegó hasta nuestro país. Aquí se ha ido trasformado, como todo lo que llega a nuestras manos (pregúntenle a la Navidad también), y nos quedó un mix memorable: aromático, emotivo, místico, solemne pero divertido a la vez.

La explicación más ortodoxa sobre el Día de Muertos es la fusión entre el catolicismo y lo relacionado a las celebraciones prehispánicas de veneración a los difuntos, así como la ritualidad por los ciclos agrícolas. A algunos les gusta incluso hacer memoria de cómo las culturas ancestrales concebían la muerte; los xoloitzcuintles que ayudaban a las almas a cruzar el río Chiconahuapan, o las diferentes regiones del Mictlán son parte de esta mitología famosa de origen mexica, pero hay cientos de relatos de las decenas de culturas que existen y existieron en México.


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Asimismo, la influencia de Estados Unidos le ha dado otro giro más a esta festividad, muy a pesar de la tirria que los nacionalistas puedan sentir por el Halloween. Estos días se han condimentado con las fiestas celtas que adoptó el vecino del norte. No podemos soslayar que todo es susceptible al cambio, hasta las tradiciones. La cultura está viva y se va alimentando de todo a su paso.

El Día de Muertos no es uno solo, cada comunidad, urbana o rural, tiene una forma específica de vivirlo. Si tan sólo en Oaxaca conviven 15 lenguas diferentes, que se traducen en una forma particular de ver y construir el mundo, ¿qué pudo haber visto Pedro Guerra para haberle declarado su amor eterno a este lugar?

“Agua, tierra, fuego y aire/ todo lo que esperas del amor y de la vida te daré en mi ofrenda/ para que vuelvas”.

¿Escuchar a Mozart hace a nuestro cerebro más inteligente?

La fama del “efecto Mozart” se levantó como humo en los últimos años del siglo XX e inicios del XXI. La gente llegó a pensar que si ponía a sus hijos a escuchar las composiciones del músico austriaco mientras hacían tareas, serían dotados, con una inteligencia superior a la de otras personas.

La realidad es que todo el mito parte de una investigación realizada en 1993, hecha por la doctora Frances Rauscher y un grupo de expertos, en la que hicieron pruebas de inteligencia a tres grupos de niños; uno de ellos fue puesto a escuchar música de relajación, otro nada,y uno más a Wolfgang Amadeus Mozart; este último obtuvo resultados superiores al resto.


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Los hallazgos fueron publicados en una carta al editor de la revista Nature, no fue un artículo como tal, pero desencadenó muchas investigaciones posteriores, preguntas y críticas.

Cabe mencionar que no se trata de toda la música de Mozart, sino de una sola melodía: la sonata para dos pianos K 448, y que en los resultados obtenidos no se demuestra que mejore la inteligencia, sino la capacidad para desarrollar algunas actividades neuroespaciales.

Aunque se ha intentado encontrar otras canciones que provoquen los mismos beneficios al cerebro, sólo una ha asemejado la hazaña de la sonata y se trata de una melodía del griego Yanni: “Acroyali/Standing in motion”.

En 2012, se publicaron resultados de estudios realizados a pacientes con epilepsia, a quienes se les puso la sonata K. 448; tras seis meses de tratamiento, la mayoría presentó una disminusión en episodios convulsivos. A pesar de ésta y otras investigaciones, el llamado “efecto Mozart” sigue siendo muy cuestionado por la comunidad científica.

¿Cómo estará estructurada esta pieza para que se convirtiera en un enigma para la ciencia?

México, como la cigarra

“Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás
cuántas noches pasarás
desesperando.
Y a la hora del naufragio
y a la de la oscuridad
alguien te rescatará,
para ir cantando”.
Como la Cigarra, María Elena Walsh.

México, 21 de agosto de 2017, han pasado dos días desde que la tierra cimbró el centro del país, 14 de que lo mismo ocurriera en el sureste. Días de ver la destrucción y la incertidumbre en su máxima expresión.

México, todos los días víctima de saqueadores, usurpadores, corruptos, mezquinos y toda clase de especies rapiñeras y chupa sangre (de origen nacional e internacional), se levanta una y otra vez.

México, “tantas veces te mataron, tantas resucitarás”, me pregunto:“¿cuántas noches pasarás desesperando?” Lo que sí sé es que “a la hora del naufragio y a la de la oscuridad” miles de personas (nacionales e internacionales) te rescatarán “para ir cantando/ Cantando al sol como la cigarra / después de un año bajo la tierra/ igual que sobreviviente que vuelve de la guerra”.

México, tu gente es fuerte y solidaria, inteligente, valiente, talentosa, ingeniosa y amorosa.

México, tantas veces te mataron, sin embargo estás aquí resucitando. Gracias doy a la desgracia porque te mató tal… “y seguí cantando/ Cantando al sol como la cigarra / después de un año bajo la tierra/ igual que sobreviviente que vuelve de la guerra”.

México, respira, vamos a seguir cantando.

Oración Caribe

Un murmullo que va acercándose de entre la selva. Cadencioso, pero triste y profundo como un lamento que redime: Oración caribe, el canto de los negros… escrito por ¿blancos? O por uno: el inolvidable Agustín Lara.

Fue en el año de 1929 cuando el “Flaco de Oro” conoció a una de sus más grandes intérpretes, Antonia del Carmen Peregrino, Toña la Negra.

Originaria de Veracruz, Toña logró atrapar al auditorio con su voz y con las letras del músico poeta, quien le escribió canciones como “Lamento Jarocho” y “Palmera”.

Piedad, piedad para el que sufre/ Piedad, piedad para el que llora/ un poco de calor en nuestras vidas/ y una poca de luz en nuestra aurora”. ¿Quién no recuerda este estribillo que se levanta justo como una oración?

Javier Solís, Los Panchos, Vicente Fernández, Betsy Pecanins, Natalia Lafourcade y otros muchos han invocado a “la negritud” en este emblema pero sin tener mucho que ver con ella. Y no hablo de su piel, sino de la cultura de las comunidades afrodescendientes.

Asumirse como el vocero del desvalido siempre nos brinda un aire de superioridad moral y nos quita un poco la responsabilidad social de estar, sin pedirlo, en el lugar de los beneficios. Un ejemplo de ello es la caridad, o el 80 por ciento de la antropología/etnología desarrollada en todo el mundo bajo la lupa occidental.

En “Oración Caribe”, por lo menos con la instrumentación y la intérprete original, se encarna al negro exótico y sufriente. ¿Pero qué es lo exótico sino un desconocimiento y una fantasía sobre el Otro?

El escritor Gabriel Weisz dice que “la elaboración de un imaginario exótico trae consigo un conocimiento del otro como enigma y recipiente de diferencias. Pero es un conocimiento que construye al otro como objeto, por tanto es siempre un conocimiento superficial y simplificado”.

Oración Caribe” puede ser memorable y hasta sublime, pero no deja de ser una narrativa de lo ajeno, una fantasía. 

El enemigo perfecto (o “canciones enfermas”)

¡Cuánto escándalo no se hizo por el movimiento alterado, heredero del narcocorrido! En estados como Coahuila y Sinaloa, de donde la mayoría de sus intérpretes son originarios , se prohibió por hacer “apología a la violencia”, pero a pesar de ello, y quizá por las mismas razones, se mantiene.

Sus letras aterran a algunos y a otros les llena la mente de fantasías; de ser el patrón, un “cabrón” que se forjó “desde abajo”, al que se le admira y se le respeta por la forma en la que se hizo de poder, ejerciendo la violencia…

“Aquí se sienta, no hay duda, pese a quien le pese/ no se enreden plebes/ no hay quien lo supere/ cardiaco demente/ destroza remanga al que brinca en caliente”, como dice la canción Enemigo Perfecto de Rogelio Martínez, “el RM”, uno de los exponentes del citado movimiento musical.

¿Qué es detentar el poder si no un ejercicio de violencia? Ya el mismo Max Weber definía al Estado como el monopolio legítimo de la violencia, ¿no? Aquí, el asunto es que ésta y otras canciones hacen explícito algo que es evidente pero que algunos no queremos ver: el ejercicio “ilegítimo” de la violencia.

Pues bien, a estas alturas del partido, y luego de una larga historia de gobiernos y partidos coludidos con cárteles, el hecho de que ellos sean legales, no significa que sean más legítimos que los otros porque, y aquí cito a “el RM”, “por su mente va el peligro y en su cuerno hay rabia/ le buscan la espalda/ gobiernos y lacras controlan la plaza, defiende su vida a capa y espada”. O sea, los unos y los otros son traicioneros e hipócritas.

La llamada “narcocultura”, como la han bautizado, comparte la misma historia y la misma perspectiva moral con la que se han diseñado las políticas antidrogas en nuestro país.

La prohibición del consumo de sustancias psicoactivas sólo ha propiciado el tráfico clandestino y “calentado” el ambiente para otros crímenes como trata de personas, secuestros, extorsiones, entre otros. No se ha pensado en la prevención, en el suministro y consumo responsable, ni en dejar de estigmatizar a los usuarios.

Así, las prácticas prohibidas y la satanización construyen su propio altar en contra de la moral occidental. Entonces, podemos hablar que el movimiento alterado es una especie de propaganda a un estilo de vida que los mismos “buenos” crearon y del que ahora se espantan.

Mientras, los marginados, los lastimados de la sociedad, buscan una esperanza: tener el poder “a la mala”, a pesar de su falta de estudios, a pesar de lo injusto que resulta este sistema, a pesar del racismo, de la pobreza.

Soñar que eres un “viejón”, como Dámaso, “el hijo del licenciado”, y andas de “Culiacán a Guadalajara/  jalar la banda/ aguas heladas, la empresa paga/ y que a mi gente no le falta nada”.

Eso, acompañado de una banda de viento muy potente, con unos arreglos que en las bandas tradicionales de tambora no existían, dibuja un panorama muy difícil de divisar en México: el triunfo.

A su música, los del movimiento alterado también le llaman “canciones enfermas”, y, en efecto, la música es síntoma de la enfermedad que viven las sociedades, pero no sólo este tipo de música, sino toda, porque el arte es expresión, una forma de interpretar la realidad.

En alguna entrevista, “Los Cuates Valenzuela”, integrantes de este movimiento explicaban que lo de “canciones enfermas” surgió como un modismo de lo que se vivía en Sinaloa: “pura enfermedad”. Por ello, el movimiento alterado no es el “enemigo perfecto” de la  “buena música”, como tampoco es el reggaetón ni la bachata ni el metal.

Latinoamérica, Calle 13 y la voz de Calibán

“Si algo me inquieta hoy en la expresión «Tercer Mundo»,
es la degradación que acaso involuntariamente supone. No
hay más que un mundo, donde luchan opresores y oprimidos,
y donde estos últimos obtendrán más temprano que tarde la
victoria”. Roberto Fernández Retamar

“Tú no puedes comprar al viento. Tú no puedes comprar al sol. Tú no puedes comprar la lluvia. Tú no puedes comprar el calor”. ¿Te suena? Claro, “Latinoamérica” de Calle 13.

Para muchos todo un himno, para otros discurso gastado. Lo cierto es que vuelve a poner el dedo en la dolorosa llaga de la colonialidad que arrastramos los países de hablahispana y portuguesa; llaga que nunca se ha de borrar porque nos nombra: Latinoamérica.

Los pueblos que conforman América Latina han sido denominados así porque sus lenguas oficiales, lenguas impuestas por España o Portugal, derivan del latín. La lengua nos nombra y nos define. Aunque Calle 13 quiera apuntar a la interculturalidad invitando a Totó la Momposina (Colombia), Susana Baca (Perú) y María Rita (Brasil) -que hasta se echa su palomazo en portugués-, en el videoclip apenas aparece una pequeña participación de la lengua quéchua, hablada en Bolivia.

Tan solo en este país andino hay 38 lenguas originarias, como en Colombia hay 68 y en México  una cantidad similar , así como en otros países de la citada Latinoamérica. ¿Qué significa esto? Que no somos ni lo que creemos ser, pero somos más que eso.

Algo similar reflexionaba el poeta cubano Fernández Retamar en los setenta, cuando escribe sobre los personajes de la obra clásica de Shakespeare “La tempestad”. La historia de Calibán, el bárbaro esclavizado por Próspero, quien invadió su isla, es reflejo fiel de colonizadores y colonizados, de acuerdo con el pensador.

“Próspero invadió las islas, mató a nuestros ancestros, esclavizó a Calibán y le enseñó su idioma para entenderse con él: ¿Qué otra cosa puede hacer Calibán sino utilizar ese mismo idioma para maldecir, para desear que caiga sobre él la «roja plaga»?

“Me enseñaron su lengua, y de ello obtuve/ El saber
maldecir. ¡La roja plaga/ Caiga en ustedes, por esa enseñanza!”
(«You tought me language, and my profit on’t/ Is, I
know to curse. The red plague rid you/ For learning me your
language!»)

Latinoamérica reclama en español: “Tú no puedes comprar las nubes. Tú no puedes comprar los colores. No puedes comprar mi alegría. Tú no puedes comprar mis dolores”. En resumen, “¡Mi tierra no se vende!” y “No puedes comprar mi vida”.

Las pugnas coloniales por hacerse de territorio y población homogénea (misma lengua, misma ideología y costumbres) que definieron al Estado-Nación son, desde épocas neoliberales, transformadas en las pugnas entre las empresas por los recursos naturales que yacen en la tierra a la que fueron desplazando a las comunidades ancestrales, a las que no se quisieron someter.

Neocolonialismo: Desde hace algunos años, grandes empresas transnacionales se disputan agua, minerales, árboles, animales y todo lo que puedan vender procesado, incluso a los pueblos a quienes se los arrebatan, usándolos como esclavos de esta producción.

Lo que queda a Latinoamérica, masacrada incluso en sus propias identidades, es reencontrarse, reafirmarse y organizarse:  “Vamos dibujando el camino”… “¡Que viva Latinoamérica!”, nos remontaría a algo transhistórico; de Tupac Amaru, Simón Bolívar, Emiliano Zapata, Ernesto Ché Guevara, Violeta Parra, Ernesto Cardenal, Guillermo Bonfil… “¿Qué es nuestra historia, qué es nuestra cultura, sino la historia, sino la cultura de Calibán?”, se pregunta Fernández Retamar.

 

Navegar en tres patrias con la música como bandera (y arma) Entrevista con Inma Serrano

 

Un viaje, un sueño

“Si me provocas/ Pondré las cartas boca hacia arriba/ Yo te confieso tu presencia/ Te ha convertido ya en mi estrella/ Que tu luz te ha convertido en mi luz/ Que tu boca convirtió mi suerte”, dice un fragmento de “Si me provocas” de Inma Serrano, que más que una canción de amor, es una declaración, no a una persona, a ningún humano, sino a un país: México.

 

“Si me provocas” es una de las canciones que más han definido a Inma durante los últimos años, unos siete, que son los que lleva radicando aquí la cantautora originaria de Alicante, España, que, luego de viajar por Latinoamérica impartiendo talleres de composición, encontró en Valle de Bravo un Mediterráneo más personal.

 

“Estuve en Buenos Aires, estuve en Santiago de Chile, en Lima, en todos lados…, y resulta que llegué a México y me sentí como en casa, no sé, fue una cosa muy fuerte. Y entonces yo dije, bueno yo tengo que volver, yo tengo que provocar más excusas y entonces ya fui organizando más talleres, conciertos”.

 

Yo digo –continúa- que la señal es cuando dejas el boleto de vuelta a España y no lo utilizas, esa es la señal de que estás integrada a un país. Ya no te apetece tanto volver. Ha sido un cúmulo de vivir experiencias que me han hecho, al final, darme cuenta de que estoy viviendo en México”, dice la autora de “Cantos de sirena”.

 

La raíz de Serrano está muy marcada es su legado musical, pero el abanico sonoro de la Suave Patria influyó en el verso de la cantautora. “Nosotros hablamos muy duro. El hablar es mucho más bonito y se refleja en todo, el vocabulario es mucho más rico, allá hemos reducido muchísimo nuestro vocabulario, los adjetivos, para describir las cosas… El modo de decir, hola, qué tal, cómo estás… La liturgia de cuando te encuentras, te despides y eso me hace muy feliz. Es un modo de vida al que me he integrado perfectamente porque lo que vives es lo que traduces al final en las composiciones. Y como acá todo es música, las 24 horas del día, pues me ha venido muy bien”.

 

Al tiempo de su llegada a tierras mexicanas, la compositora lucentina edificó una unión atrevida y bien lograda de culturas que logra su cúspide en el disco Mi Sueño (2015). Ahí, canciones como “Volveré a Oaxaca” y “María Tepozteca” encuentran su fuerza entre violines de mariachi y palmadas flamencas.

 

En España se admira mucho la música de mariachi, explica Inma. “Fíjate que allá lo típico tiene que ser el flamenco y cada vez que hay fiesta en una casa, todo el mundo acaba cantando canciones José Alfredo Jiménez, el rey, con dinero, sin dinero… o sea que es una cultura muy cercana a cualquier español y entonces es cuando vienes aquí, te integras, lo vives y aprendes de muchos artistas que son fenomenales”.

 

A decir de la cantautora, en México los artistas son “muy redondos”, completos: “Puede ser actriz, actor cantante, puede ser conductor. Es toda una magia que envuelve el personaje. Por ejemplo, Susana Adicción es una mujer súper atractiva, divertida y tiene un coco brutal. Es una transgresora. Me gustan los artistas, artistas, que tienen algo qué contar”, confiesa Inma.

 

Uno que tiene mucho que contar y que hace mancuerna en la nueva producción de la cantautora española, es el mexicano Edgar Oceransky. “Se ha convertido en el embajador de todos los cantautores españoles, desde el Trova Fest”, asegura la artista.

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La música como arma

Una canción icónica de la española es “Princesa tú, princesa yo” (Mi sueño, 2015), una entrega que habla expresamente del romance entre dos mujeres. Al preguntarle a Inma sobre cómo vive ella, como artista, el contexto que vive México en la lucha por los derechos de la comunidad LGBT y concretamente sobre el matrimonio igualitario, ella describió la música como “un arma brutal” para la visibilización de la realidad.

 

“El punto es que el amor lo cura todo, el conocimiento, la visibilidad. No sólo en la cuestión lésbico gay, en muchas cuestiones cuando la gente se pone así de uñas es porque no conoce”, dice refiriéndose a los detractores de la adopción para parejas del mismo sexo.

 

“Por ejemplo, yo he escuchado cosas tan absurdas como «los gays no pueden adoptar… bueno, tú es otra cosa», pero a ver ¡cómo que yo soy otra cosa!, yo soy igual de gay que cualquier gay que quiera adoptar, pero como me conocen, hay amor, hay conocimiento, no hay miedo.

 

Entonces, el único paso para que se normalice la situación es visibilizándola, para que cuando alguien te conozca y da la casualidad que surja la conversación de «que tengo novio, tengo novia», haya un acercamiento, que surja la empatía, entonces la música es un arma brutal.

 

Inma pone el ejemplo de sus conciertos, cuando interpreta “Princesa tú, princesa yo”. “Siempre se la dedico a los chicos, para que saquen esa parte femenina que tanto nos gusta a todas, y entonces que cante con nosotras. Nosotras hemos cantado toda la vida a ellos con el género masculino. Que ellos canten “Princesa tú, princesa yo” no pasa nada. Te prometo que cantan y se la pasan bomba ¡y funciona! La música es una forma de ir allanando el camino”, explica entusiasmada.

 

“Se me hace tan surrealista en el 2016 tener que explicarle a alguien que tienes sentido común, que eres respetuosa, que no has matado a nadie, que el pecado es un invento absurdo”.

Viaje a Inmalandia

En Inmalandia (2016), material que se presentará el 16 de noviembre en el Lunario del Auditorio Nacional, se dan cita 14 artistas muy diversos en diálogo musical con Inma Serrano. Nada más y nada menos que Pedro Guerra, Thaliszmente, Tontxu, Vivir Quintana, Anne Yvker, Lu Miranda, Mai Meneses, Los Love Kills, Diana Vanoni, El Valentino, Carlos Quezada, Ramón Ruiz y Vicente Segui y el mencionado Edgar Oceransky, con quien comparte el tema “Yo me quedo con tu amor”, primer sencillo del disco.

 

Inma cuenta que este material reúne a cantautores que la han influido artísticamente y con los que, además, estableció una relación amistosa. En “Te invito”, la compositora le canta a Pedro Guerra: “Nunca te lo había dicho, pero te admiro” y él mismo le contesta, “estoy encantado de estar aquí de frente”.

 

“A Pedro le pregunté si quería, y le compuse una canción dedicada a él. Le hice una canción de admiración, y fue muy gracioso porque se la envié y le gustó mucho. Somos de la misma hornada que salimos de cantautores. En España parecía que se había parado toda la cuestión de cantautores después de los grades, de Aute, de Víctor Manuel… En ese momento se abrió una puerta y entramos Javier Álvarez, Pedro Guerra y yo. En ese primer año sacamos los tres el disco a la vez y coincidimos mucha veces pero no nos habíamos visto hace mucho tiempo”.

Todos los artistas reunidos en Inmalandia tienen un porqué. Tontxu, por ejemplo, es casi un hermano musical de la cantautora: “Tenemos una gran amistad, aparte de admiración mutua. Cuando hablo del «parchis», resulta que él tiene una canción que es una partida de risk. “Mezclar tus fichas con las mías/ Bajo la mesa/ Tramposas tus caricias”, cantó Tontxu.

 

Ahora, Inma mezcla las fichas de estilos, ritmos y temas. “Hay una parte más moderna, más transgresora que tiene que ver con Raúl Ruiz, que ha sido el coproductor e integrante de Los Love Kills, y él fue el que la animó hacer este disco «pero vete no con cinco temas, vete con un LP entero». Fue un flechazo de disco, marzo decidirlo, venirme de España, acabarlo. Love Kills le da un punto súper moderno al disco”.

 

Las compositoras Thaliszmente, Anne Yvker y Vivir Quintana son una parte fundamental de la producción. Inma refiere que el año pasado conoció a las dos últimas en el encuentro de mujeres cantautoras de la Ciudad de México. “No podía dejar que ellas estuvieran fuera porque son dos tipazas. Ellas vienen de otros lados, entonces el disco ha sido como un collage del «mundo de Inma», que era la broma, de todos los palos que yo puedo tocar, de todas las relaciones que puedo tener y al final queda: Inmalandia, que es sobre estilos diferentes pero porque nadie se queda en una cosa fija”.

 

Para Serrano, Inmalandia no es sólo es su tierra ni su creación, “es el mundo que cualquiera tiene en su imaginación, puede ser cualquier nombre poniendo «landia»”: Marthalandia, Pedrolandia, Betylandia…

 

“Es el mundo que tiene cualquiera de las personas en su corazón, en su interior y además esa parte que te cuesta mostrar, es el mundo que muchas veces nos cuesta pudor mostrar porque es el de los sentimientos, la diversión, sin complejos; es un disco para divertirse dando palmas, para cantar a todo pulmón, para contar historias sobre amistades, sobre amores.

 

Lo que tiene que es un disco muy ameno –continúa-, muy de verdad porque al ser orgánico, acústico, es la prueba de fuego: las canciones funcionan o no y la colaboraciones funcionan o no. Tú te lo pones en el coche y se te pasa volando, te lo pones para trabajar y se te pasa volando, si vas a un concierto, se te pasa volando porque te involucras con cada letra, en cada amor, en cada acorde, violín y en los artistas que me acompañan, que cada uno es genial en su estilo”, expresa la cantautora.

 

Hay quienes le cuestionan el nombre Inmalandia, “es un poco extraño”, “chistoso”… “Sólo se te ocurre a ti, Inma”. “Se me ocurre a mí con el apoyo de todos: «el mundo de Inma», «las cosas de Inma», «Inmalandia, Inmalandia», ¡qué divertido!, a que sí, a que es Inmalandia. Pero se quedó con ese nombre. Creo que refleja una apertura, un sin complejos”, concluye Inma así, fresca, sin complejos.

Galería

Y la primavera fue violeta: #VivasNosQueremos #24A

Primavera violeta
La primavera fue violeta para exigir un alto a las violencias machistas. Miles de mujeres protestaron en la Victoria Alada al grito de #VivasNosQueremos. Foto: Mariana Montiel.

“Logramos pintar de violeta el Monumento a la Revolución”, celebraba la voz femenina en el megáfono. De San Cristóbal, Ecatepec, al Ángel de la Independencia, este domingo 24 de abril, miles de mujeres, hombres y niños, la mayoría de ellos con camisetas violetas, se fueron sumando en los diferentes puntos de concentración a la Movilización Nacional contra las violencias machistas #VivasNosQueremos.

 

La caravana partió a las 10 horas de Ecatepec, municipio que registra el mayor número de feminicidios en el país. El Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios registró 183 en dicho municipio, de un total de mil 3 ocurridos en el Estado de México, entidad gobernada por Eruviel Ávila. “¡Fuera Eruviel! ¡Fuera Peña!”, coreaban las manifestantes, “ese no es presidente es feminicida, machista y burgués”.

 

Alrededor del medio día, en Indios Verdes, otros contingentes se adhirieron a la caravana. El tercer punto de encuentro fue el Monumento a la Revolución, donde ya aguardaban otros colectivos organizados y asistentes sin contingente a las de Ecatepec. Juntos partieron hacia la Victoria Alada alrededor de las 15 horas.

 

Una batucada encabezaba la vanguardia de contingentes conformados únicamente por mujeres, detrás de ellas se incorporaron grupos mixtos. La manifestación avanzó por Paseo de la Reforma, a los costados de la avenida se ubicaron ciudadanos que manifestaban su apoyo con pancartas y consignas, que no cesaron hasta llegar al Ángel. Las y los manifestantes también se detuvieron frente a las oficinas de la Procuraduría para contar hasta 43 y recordar a los desaparecidos estudiantes de Ayotzinapa.

 

Madres, hermanas y amigas con retratos de desaparecidas, víctimas de trata y activistas asesinadas, avanzaban con energía por Reforma. Infografías con estadísticas de muerte y violencia, así como las justas demandas de un pueblo que diariamente ve morir a sus mujeres se alzaban en pancartas, cartulinas y hasta en los propios cuerpos.

 

#VivasNosQueremos

 

Primavera violeta, pancarta
No más violencia contra las mujeres, exigían en la primavera morada. Foto: Mariana Montiel

“¡Calladitas no, calladitas no!” Fue el momento de gritar por todas, de hacer escuchar las voces ignoradas por la simulación en las políticas de equidad, que no borran la experiencia de marginación histórica de las mujeres. Fue el momento de ser la otra.

 

-¡Yo soy!,
– ¡¿Quién?!
#ElAmadeCasa

 

La violencia no sólo está en las cifras de desaparición y decesos. Mujeres de todas las edades son víctimas de violencia económica y patrimonial por parte de sus cónyuges; esto significa que les restringen o condicionan recursos económicos al no recibir una remuneración por su trabajo en el hogar, que se estima aporta más del 20 por ciento de la economía nacional.

 

-!Yo soy!,
– ¡¿Quién?!
#LaMuertadeJuárez

 

El caso de los feminicidios en Juárez comenzó a hacer visible hace 22 años; en 2001 saltó a la luz mediáticamente con el caso de las ocho mujeres encontradas en el predio conocido como Campo Algodonero, que ahora es un memorial de las víctimas. El Colegio de la Frontera Norte registró 442 feminicidios en Ciudad Juárez de 1993 a 2005.

 

-!Yo soy!,
– ¡¿Quién?!
#LaNiña

 

Entre 2011 y 2012, el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio documentó 955 casos de desapariciones femeninas, de las cuales 60 por ciento eran de menores de 17 años.

 

El delito de trata de personas impacta en gran medida a la población migrante pero principalmente a mujeres y niñas, que representan el 80 por ciento de los violentados, asegura la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). México ocupa el segundo lugar mundial en esta lamentable práctica, sólo después de Tailandia.

 

-Oye, ¿por qué es esta marcha?, se acerca un joven a preguntar a las manifestantes
-Por la violencia hacia las mujeres
-¿A poco hay mucha violencia aquí?
-…

 

El recorrido de la Ciudad de México y zona conurbada fue sólo uno de los que se hicieron en los diferentes estados de la República; en Puebla, Coahuila, Chiapas, Chihuahua, Nayarit, Oaxaca y Morelos, por mencionar algunos, también pintaron las calles de violeta, pues “si tocan a una, respondemos todas”.

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Carteles, infografías y consigas violetas. Foto: Mariana Montiel.

 

La prisión de Lili Elbe (Breve comentario a La chica danesa)

“No importa lo que me ponga para dormir,

cuando duermo siempre son los sueños de Lili”

 

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El amor de Gerda era Einar y se le fue la vida en ello.

 

Einar debe morir para que Lili exista. No es la historia de dos enemigos, no es una historia romántica; es una historia de amor y sueños que, como las verdaderas historias de amor y sueños, no resultan nada fáciles de comprender. Nunca nadie va a entender tu amor, nunca nadie va a entender tus sueños. El sueño de Einar era ser mujer y se le fue la vida en ello.

 

La nueva joya de Tom Hooper, luego de la sobrevalorada cinta El discurso del rey, La chica danesa sorprende al llevar a la pantalla grande la vida de los pintores Einar y Gerda Wegener, en donde Eddie Redmayne encarna al artista y Alicia Vikander a su esposa.

 

Las fuentes oficiales cuentan que los Wegener se conocieron en la Academia de Bellas Artes de Copenhague y contrajeron nupcias a principios del siglo XX. Pese a que ambos eran pintores, el nombre de Einar fue mayormente un referente de transexualidad que de arte, pero aún más que el de Einar, el nombre que verdaderamente trascendió la historia fue su alter ego: Lili Elbe.

 

Se cuenta que la de Elbe fue la primera cirugía de cambio de sexo registrada. En 1930, el médico y activista alemán Magnus Hirschfeld lo intervino quirúrgicamente, desafiando por completo el discurso universal de las identidades sexuales establecidas biológicamente, uno de los aportes más importantes de los movimientos feminista y LGBTT.

 

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Lili Elbe en sus dos facetas, la real y la cinematográfica.

 

En la pantalla, la transformación de Redmayne es impresionante: de un hombre con dudas sobre una posible enfermedad mental (faceta muy corta) a una mujer que comienza adueñarse de su cuerpo y su sentir. Inserta en la lógica de los roles de género y la genitalidad, Lili no puede alcanzar la satisfacción en sí misma.

 

La pintora Gerda Wegener se hizo medianamente famosa por sus ilustraciones de libros; de las más recordadas son las imágenes eróticas: sexo oral, jugueteos con personajes demonoides, sexualidad entre mujeres y otras, sin embargo entre sus trabajos más destacados se encuentran los retratos de Lili. ¿Marketing, genialidad, amor, rebelión?

 

La Gerda de Hooper es amiga, esposa y total cómplice. ¿Por qué no lo deja? ¿Por qué no se horroriza ante Einar de labios carmesí y guantes largos? Por el contrario, Lili es su musa, su chica robusta de ojos avellana, espejo de agua donde Gerda encontraba el ser que Lili, en su infructuosa búsqueda, nunca halló en su propio cuerpo.

 

El amor de Gerda era Einar y se le fue la vida en ello.

 

Ficha Técnica:
Hooper, Tom. The danish girl. Estados Unidos, 2015.
Reparto: Eddie Redmayne y Alicia Vikander
Duración: 120 minutos. Inglés

 

 

Estatua

Me niego a ver tu rostro, es eso. Paso de largo con la sangre agolpada en el estómago y el frío en la cara. De arriba abajo me recorre el escalofrío de naúsea y sólo se escucha tu silencio de pátina, como un halo de nube helada.

 

Pero debo posarme un momento al lado tuyo, y es un mal que atrapa, no es costumbre ni norma pero llego a ti y me pasmo, aunque huyendo.

 

Es de día y no me parece que el terror pueda revelárseme en el vacío de tus ojos de pátina y en tu gris estampa, no me parece que, como anoche, el mundo se agigante a cada paso que doy para hundirme en la tierra, convertido en un gusano, arrastrándose para huir de tu gesto ahogado.

 

Cruzo la calle y me atrevo a mirarte, poco a poco, hasta que me acostumbro a cada una de tus grotescas formas, pensadas para admirar, para respetar tu recuerdo, pero que la torpeza de unas manos esclavizadas conviertieron en aparición desgraciada.

 

No sé quién eres y cada día te asomas como la sombra que queda de nuestros recuerdos de asco, del camino decadente y desdeñado, del amor que se da por lástima y se quiere olvidar.

No quiero ver tu rostro, me niego a ver tu rostro que es el mío. ¡Mentira! No soy yo quien te mira desde arriba con tus ojos muertos, quien te ve como un gusano que se arrastra ante mi gris estampa. No me temas… no me temas.