Nirvana Festival se realizará a principios de 2018: organizadores

Los organizadores del Nirvana: Festival de las Juventudes 2017 informaron que será a principios de 2018 cuando se realice este evento que combina música, arte y deporte.

A través de un comunicado, Fame Producciones señaló que se encuentran trabajando “24/7” para ofrecer un nuevo encuentro de jóvenes “con un show de la más alta calidad y con una experiencia inigualable para cada uno de los asistentes”.

La edición 2017 se iba a realizar el próximo 23 de septiembre pero fue suspendido tras el sismo que sacudió el centro de México el pasado 19 de septiembre.

En este sentido, el comunicado difundido por los organizadores apuntó que la decisión se tomó conscientes de la magnitud de los sucedido y en completa solidaridad con todos los afectados por el sismo.

Fame Producciones invitó a que los jóvenes continúen aportando para la reconstrucción del país y hacer que “México vuelva a ser el paraíso que todos conocemos”.


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#Perfil Cri-Crí, el Disney mexicano

¡Uhuhuhu! Daba balidos el ‘Chivo ciclista’ mientras mi hermana –de tres años– y yo –de seis– competíamos por ver quién lo imitaba mejor durante los viajes familiares que hacíamos en el vocho azul, cada fin de semana.

‘El ratón vaquero’, ‘La patita’ y ‘Di por qué’ eran las otras canciones que coreábamos a nuestras edades, motivados por el cassette que mi papá nos compró para cantar al ritmo de Cri-Crí, el grillito prodigio que tuvimos la fortuna de conocer por sus sencillas piezas.

Poco (probablemente nada) sabía en ese entonces de don Francisco Gabilondo Soler, nacido el 6 de octubre de 1907 en Orizaba, Veracruz. A mí me gustaron sus canciones desde niño, como a muchos otros antes de mí, que crecieron con él y a quien debieron una infancia incomparable gracias a su programa de radio transmitido por la XEW durante 27 años.

Pero este hombre, genio en el sentido estricto de la palabra y que sólo llegó hasta el sexto año de primaria, dominó el piano como sólo los astros lo consiguen: por pasión. Influido por su breve estancia en Nueva Orleans, inició su carrera como compositor al ritmo de tango, fox-trot y danzón. Sin embargo, Orizaba era una ciudad muy pequeña para un talento tan grande, así que se instaló en la Ciudad de México en compañía de su primera esposa, Rosario Patiño.

Sus hijos fueron el motor que lo impulsó a componer para un público infantil olvidado por la industria musical, incluso hasta nuestros días. La petición de dirigirse a los niños, hecha por Emilio Azcárraga Vidaurreta, estuvo enfocada en esa dirección, entre otras cosas, para que Gabilondo no compitiera con Agustín Lara, por ello, su programa, que inició en octubre de 1934 sin patrocinios y con sólo 15 minutos al aire, cambiaría la historia musical nacional para siempre.


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Pero su mente inquieta no sólo era alimentada por estrofas, tonos y octavas; desde joven su lado científico se nutrió de Julio Verne, Emilio Salgari y los Hermanos Grimm, con quienes desarrolló su gusto astronómico y aventurero, de ahí que emprendiera un viaje a Sudamérica durante la cúspide de su carrera.

A su regreso, el público de México lo recibió con los brazos abiertos y continuó su emisión de ‘Cri-Cri, el Grillito Cantor’ hasta el 30 de julio de 1961, fecha en la que se transmitió el último programa.

Su vida estuvo nutrida por el boxeo, la natación y la tauromaquia, disciplinas que practicó pero que no tuvieron mayor impacto en su vida, porque lo suyo fue ser la voz de la infancia mexicana. Así pues, el 14 de diciembre de 1990, el hombre que se negó a vender a su grillito a Walt Disney porque era una herencia para las generaciones venideras, falleció a los 90 años en Texcoco, Estado de México.

Madera y viento, música itinerante por las calles de la ciudad

Las tardes tras el sismo del pasado 19 de septiembre parecen negarse a recobrar la normalidad; los rostros aún parecen negados a sonreír y en el aire se respira no la hostilidad de siempre, sino una nostalgia seca, áspera, impregnada de escombros, aún para los que estamos lejos de las zonas de desastre.

Sin embargo, hay quienes se dedican a intentar desprendernos una sonrisa en medio de este caos, y conmigo lo lograron. Ellos son Madera y viento, un par de jóvenes itinerantes (Jorge e Iván) que van por las calles de la ciudad alegrando el andar de transeúntes y comensales, en esta ocasión, en el tianguis de Santa Isabel Tola.


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La canción se llama Odessa Vulgarish.

Nirvana Festival pospone actividades tras sismo

Los organizadores del Nirvana Festival informaron que las actividades que habrían de realizarse el próximo sábado 23 de septiembre se pospondrán debido al sismo que afectó al centro del país el pasado martes 19.

“Nirvana Festival consciente de que juntos somos más, ha decidido posponer el festival de las juventudes a una fecha que estaremos anunciando muy pronto”, señalaron.

Agregaron que la decisión se tomópara que los asistentes al festival que habría de desarrollarse en la delegación Tláhuac, apoyen a las labores de rescate, acopio y apoyo a los damnificados del sismo del pasado martes 19 de septiembre.

“Son tiempos en los cuales debemos estar unidos, apoyándonos unos a otros, confiando y abrazando al prójimo”, apuntaron.

Aprovecharon para reconocer la “rápida respuesta de la juventud para organizarse y salir a apoyar a todos nuestros hermanos”.

También agradecieron el apoyo y contribución que jóvenes han hecho para los afectados del sismo.

En el festival se presentarían bandas como El poder del Barrio, Elemento Rústico, Los borbotones, Old Shaggy, Mau y Mendoza, Los Bartolina, entre otros.

Además de competencia de BMX, demostraciones de autos modificados, invasión de Youtubers, espacios para arte y centros de venta.

20th Century Boy: glam rock de alto calibre

Cuando estoy en casa de mis padres, hay veces que por la tarde me quedo completamente solo. Uno de los botines preferidos para mí era la Smart Tv de la cocina.

Soy una persona que ve muy poca televisión, no puedo citar el nombre del último programa o serie que deseaba ver con pasión. Sin embargo, el uso del internet ha dado un nuevo giro y uso a ese artificio tecnológico: poner vídeos musicales y escuchar lo que yo desee.

Entre las canciones que más me gusta poner, están las del grupo de Glam Rock: T. Rex. Movimiento musical que brilló a inicios de los setentas en Estados Unidos por una combinación entre estilo visual y musical que influyó a artistas del calibre de David Bowie, Lou Reed e Iggy Pop.

En el glam rock la vestimenta se volvió algo crucial, además del uso de melenas largas con peinados de salón. La ropa hacía parecer a los cantantes como seres andróginos, quienes se presentaban ante público como unos felinos que interpretaban a un personaje. Por lo que la estética de este movimiento estuvo llena de mucha teatralidad y perfomances. Además, fue de las primeras experiencias subversivas de la década setentera que después daría vida a otros movimientos musicales como el punk o la música dark.

A pesar de lo crucial del estilo visual, el glam también tuvo fuertes guitarrazos y grandes intérpretes. Mi favorito es el vocalista de T. Rex: Marc Bolan, quien tuvo influencia de un gran poeta del rock como Bob Dylan. Se dice que en sus inicios el joven David Bowie lo veía fascinado sobre los escenarios.


Revive: El valor de la vida en una canción


20th Century es una canción que suena a motín, a fiesta y fuga. También, es una canción romántica que involucra un coqueteo con altanería bajo el influjo del rock. Los versos de Bolan lo dicen todo:

“Friends say it’s fine, friends say it’s good
Everybody says it’s just like rock ‘n’ roll
I move like a cat, charge like a ram, sting like a bee
Babe I’m want to be your man
Well it’s plain to see you were meant for me, yeah
I’m your boy
Your twentieth century toy”

Mis amigos dicen que es lindo, que está bien,
Todos dicen: es sólo rock n´ roll.
Me muevo como un gato, cargo como un carnero, apesto como una abeja
Nena: yo quiero ser tu hombre
Soy tu chico
Soy tu chico del siglo XX.

Gran oda para dedicar a un interés amoroso. Y, ¿por qué no?, para saquear un banco.

La chica que me recuerda a “Wake Up” de Arcade Fire

Siempre que escucho Arcade Fire recuerdo a Jessica. La conocí una tarde, en la Facultad de Filosofía y Letras, después de presentar una ponencia literaria.

Durante la lectura de mi texto pude observar cómo ella me miraba con atención y admiración. Sus ojos sobre mí, me hicieron sentir feliz, incluso, galante. Cuando el evento terminó, se acercó a mí y me pareció natural invitarla a tomar un café.

Para mi sorpresa, ella aceptó sin dudar. Platicamos por un par de horas y después me dio su teléfono. Con el tiempo, empecé a escribirle y entre ella y yo inició un sinfín de coqueteos. Unos meses después la invité a desayunar al Centro Histórico y hablamos por horas. En ese tiempo, ella me habló de un libro genial de un conocido autor español, era un texto literario que rendía honor a los perros como amigos del hombre. Y en menos de un segundo nos encontrábamos en una librería donde ella lo compró y me lo regaló. Quedé atónito.

Hasta ese momento nada había pasado entre nosotros, pero mientras caminábamos al metro para despedirnos, me había nacido el deseo de besarla. No obstante, decidí esperar hasta nuestro siguiente encuentro, cuando me invitó a una exposición que montó en una estación del Metro con ayuda del INAH.

Esa tarde, mientras me mostraba y explicaba cada anaquel de la expo, me dijo, con un tono incomodo, que otro de los guías era su novio. El comentario no me molestó, y creo que mi expresión fue muy serena, al grado que sin que se lo pidiera, ella trató de darme una explicación: “pero, bueno, tenemos muchos problemas, creo que pronto vamos a terminar…” Esas palabras las dijo con una expresión de justificación y disculpa, como para evitar que yo me enojara. Ante eso sólo le sonreí y seguimos con el resto de las piezas.

Una semana después le marqué y la invite a comer. Ella aceptó y ese día salimos por el centro. Sin desearlo bebimos de más y pronto nos encontramos bajo la tensión que se tejía entre nosotros. Nos deseábamos. Deseábamos mutuamente nuestros besos y nuestros cuerpos. No resistimos mucho y como teníamos un poco de dinero en el bolsillo, terminamos en un hotel para hacer el amor. Después, caminamos de nuevo a una estación del metro y nos despedimos con un beso largo.

No volví a verla hasta dentro de dos meses. Sin embargo, en todo ese tiempo la imagen de su cuerpo me seducía, deseaba volver a sentir su calor. Decidido, le marqué y le dije que nos viéramos. Ella aceptó.

A pesar de que nos recibimos con un beso igual de profundo que el de nuestro último encuentro, ella me dijo que no haríamos el amor esa tarde. Su comentario lo dijo con mucha convicción, al grado que no toqué más el tema. Después de caminar unas manzanas por la ciudad, decidimos entrar a un bar que parecía amigable, la música era buena y nos sentamos para tomar una cerveza.

Por debajo de la mesa, ella subió su pierna sobre mi rodilla, la cual estaba cubierta en su totalidad por la falda larga que vestía esa noche. Con serenidad, metí mi mano entre sus piernas hasta sentir su sexo, estaba húmedo, caliente. Ante una sonrisa mía, me dijo “Me encanta el calor de tu manos”. Después, noté que en mis oídos sonaba la canción Wake Up, de Arcade Fire. Lo que hizo espectacular al momento.

Una vez que terminamos nuestra cerveza, dejamos el bar. La acompañe de nuevo al metro y nos despedimos. No he vuelto a verla, pero, para mí, su recuerdo se liga a la música de la banda de Montreal. A su voz, a su calidez y la delicia que era pasar el tiempo con ella.

El Muelle de las Columnas (y por qué Bob Marley nos unió en un solo canto)

Hay imágenes de lo cotidiano que, sin desearlo, terminan por presentarse ante nosotros como momentos poéticos. Para mí, uno de esos instantes está unido a uno de mis sitios favoritos en la tierra: el Muelle de las Columnas, en Lisboa, Portugal.

Lisboa es una ciudad calurosa, un perfecto destino en el Mediterráneo para visitar en verano. No obstante, por azares de la suerte, mi primera visita a Portugal se dio en invierno.

En esa ocasión, la ciudad me pareció un sitio en el que, a cada paso, se respiraba melancolía, las calles estaban vacías y un fuerte viento soplaba por ellas. Al grado que si te detenías a escuchar con atención, se oía una música creada por las ventiscas al atravesar los callejones y escales del casco viejo de la ciudad.

Después de andar por horas, llegué a sentarme en el Muelle de las Columnas para descansar. Frente a las olas, cientos de niños jugaban, había parejas que platicaban, y a pesar de los fuertes vientos y el frío, una paz relajante llegaba a todos, promovida por el sonido de las olas.

Aquel escenario, ya de por sí maravilloso y agradable, se vio potenciado por la presencia de un trovador que llegó al muelle. Desde sus primeros acordes, todos nos maravillamos y sorprendimos por la canción que escogió para interpretar:“Redemption Song”, de Bob Marley.

En un abrir y cerrar de ojos, más de una decena de personas nos encontrábamos cantando los versos de Marley:

Won’t you help to sing

These songs of freedom?

‘Cause all I ever have

Redemption songs

¿Qué unió a todos para cantar la melodía? Es una pregunta que me hago a menudo. ¿La belleza de las olas del mar, la sensación de frío, la paz del invierno? Todas y cada una de esas pudieron haber sido el motivo.

Pero todo es más simple: la música tiene un poder integrador y unificador. Una belleza que une almas y voces.

 

 

Cuando las canciones se convierten en tu crush

Son las 7:48 de la mañana y suena la alarma; estiro el brazo para alcanzarla y posponerla 10 minutos más mientras imagino que, con ese mínimo tiempo podré recuperar parte del sueño que el insomnio me robo en la noche, como si fuera mi fiel amante.

Me dispongo a levantarme de mi cama y comenzar el ritual de todos los días: elegir la canción adecuada para iniciar el día o al menos para meterme a bañar, y recuerdo que, a pesar de mi pésima noche, los días se tornan buenos o malos dependiendo de nuestra actitud.


Me pierdo contigo.


Por ello, me dispongo a escuchar una canción de soul llamada “Feelings” de Vigon Bamy Jay, un trío que es realmente poco conocido pero que tiene un estilo único y, sobre todo, una deliciosa combinación del soul de antes, con tintes rítmicos similares al pop; generando una composición exquisita para los oídos.

Transcurre el día y asisto a mis actividades correspondientes. Repito la canción una y otra vez, como cuando un tema te flecha y la terminas reproduciendo todo el día, sin importar la hora, porque es adecuada para los trayectos, para escribir, leer, caminar o simplemente para hacer compañía, como si se transformara en un amigo con quien estar.

Continúo leyendo, escribiendo y llega un punto en el que siento fatiga; el insomnio de la noche anterior está haciendo estragos en mí.


Revive: Dandrómeda, la chica galáctica.


Comienzo por distraerme, mirando a un punto fijo; prosigo levantándome de mi asiento y me dispongo a caminar por el área, luchando conmigo misma para no dejarme vencer por la fatiga, mientras no deja de sonar la canción que me ha acompañado desde el comienzo del día.

Al final, derrotada por el cansancio, me pongo los audífonos y me arrojo al sillón para descansar mis ojos, y hago memoria de todas las veces en que he sentido una obsesión o, como ahora lo llamamos, un “crush” con alguna canción, la que puede ser el reflejo de cómo nos sentimos, pero que logra hipnotizarnos a través de sus letras o ritmos.

Dejo mis audífonos en mi escritorio, le doy un fuerte abrazo a Dorota, mi gata, y decido tenderme en mi cama, esperando tener un encuentro con Morfeo en lugar de con insomnio, para volver a comenzar un día con una nueva canción o playlist preparada para cada situación o sentimiento que se me presente en el momento.

Rains of Castamere: orgullo y vanagloria en una serie de televisión

La música es un recurso que la cinematografía y televisión ocupan para darle mayor efecto a los contenidos realizados. Hay muchas piezas musicales o canciones que se vuelven en un referente completo de algún audiovisual. Si no me crees, entonces seguramente no estarás identificando la típica música de Harry Potter y su saga. O la de Star Wars. O la entrada de tu serie favorita.

Hablando de series televisivas, te comparto que soy de los que disfrutaron mucho Game of Thrones y, a pesar de las críticas realizadas para esta última temporada, debo decir que es una serie revolucionaria en cuanto a conceptos narrativos, efectos especiales, argumento de la historia y, obviamente, música.

Rains of Castamere es una canción referente para todos aquellos que sabemos de la serie. Si ya la has visto, cuando la escuches te vas a acordar de ese final tan sufrido de la tercera temporada; si no la has visto o no sabías sobre su contenido, déjame te cuento por qué es tan importante esta canción:

Refleja el orgullo aplastante de derrotar al otro. Me parece que la letra tiene una estructura completamente de soberbia y vanagloria. Es como si esta canción te estuviera contando un cuento de terror en el que una casa muy poderosa de la época eliminó por completo a otra desde sus propios cimientos. Nadie pudo salvarlos. Los Lannister, quienes fueron los vencedores, no lo permitieron.

Además, es un juego muy interesante de nombres, porque el apellido de la familia vencida era Reyne, lo que en inglés tiene una pronunciación muy parecida a “Rain”. Ambas casas tenían el estandarte de leones y por eso la referencia en la canción.

Como plus, te cuento que esta versión es una delicia porque es interpretada por Matt Berninger, vocalista de The National. Él posee una voz gruesa y profunda que te hará temblar al escucharle la primera palabra.

Esperando que la espera por la última temporada no se nos haga tan larga, y para invitarles una vez más a los que no la han visto, te dejo a continuación esta gran, gran, canción:

¿Y tú? ¿Qué canción recuerdas icónica o que te guste mucho de la televisión o el cine?

Huir de la justicia al ritmo de The Clash

No recuerdo la primera vez que escuché la expresión banquetear, verbo desconocido y no aprobado por la RAE, pero presente en la vida de cientos de nosotros. La palabra hace alusión a una práctica de muchos “estudihambres”, e incluso, “chavorrucos”.

Este verbo podría ser definido como “la acción de echarse unas chelas en vía pública”. Para muchos jóvenes sin un solo centavo en el bolsillo, como el que fui yo, era una de las opciones de ocio y entretenimiento más baratas para pasar el rato con los amigos.

Hasta este punto, baquetear suena como una actividad recreativa cualquiera. No obstante, en México, beber en vía pública es considerado un delito menor y es infraccionado con treinta y seis horas de encierro en los “separos”.

Así, banquetear es una emoción extrema para los adolescentes, un acto de diversión en el cual, uno se juega su libertad por un día y medio. A pesar de eso, cuando se desconoce de la vida, uno cree que nada malo puede suceder.

Yo pensaba eso pensaba hasta los dieciocho años, cuando, por primera vez, dos policías nos persiguieron -a mí y mis amigos- por casi cinco cuadras por tomarnos un pulque en un parque del entonces Distrito Federal.

La persecución fue agitada pero al final los policías, mayores a nosotros por unos diez años, no lograron alcanzar a nuestras vigorosas y ágiles piernas. Al haberlos perdido, mis amigos y yo reímos y nos sentimos felices ante la anécdota.

“¡Huimos de la justicia!”, dijo uno de mis mejores amigos, y al ser todos fans de The Clash su cover I Fought the Law se volvió un himno para nosotros.

Desde entonces, cuando banqueteábamos, procuramos escuchar esa canción siempre, desde la bocina de nuestros celulares. Y eso se volvió un ritual que en más de una ocasión terminó en persecución.

Con el tiempo nuestro marcador se elevó:

La banda 3 – Policía del D.F. 0

La banda 5 – Policía del D.F. 0.

Y mis amigos y yo reíamos ante esa brecha que poco a poco se ensanchaba. Éramos muy inocentes (¡estúpidos!), y vivíamos felices de huir siempre de la policía.

¿Saben hacía donde se dirige este texto lector? ¡Exacto! No importa que estés invicto, no importa que tan ágiles sean tus piernas, algún día te alcanzaran.

Nos lo decía la canción y lo ignorábamos:

“I fought the law

And law won”

Y en efecto, llega ese momento en que la ley gana…

Mi único consejo es:

Si quieres banquetear, háganlo con precaución, o mejor vaya a un bar.


Escucha el playlist de “Una rola al día” aquí –> Música.


 

Dandrómeda, la chica galáctica

Tengo 23 años y definitivamente no crecí con la música de Zoe como probablemente sus hermanos mayores lo hicieron, si es que llegaron a ser fans del rock alternativo en español, pero de algo estoy muy segura: casi todos hemos escuchado alguna canción de ellos.

Recuerdo que los había escuchado, por primera vez, cuando iba a la secundaria con una canción poco conocida para los que no eran sus seguidores, pero para los que los seguían se había convertido en un hit.

Mi tía era una ferviente fan. Recuerdo cuando llegué a casa y la escuché cantando “Dead”, una canción que combina perfectamente los amplificadores de la guitarra con la batería, además de una letra que hablaba del desamor, como generalmente ocurre, pero que lo hacía de manera diferente porque ocupaba frases como “lágrimas de láser”, “se me escurre el diablo”, “membrana azul”, entre otras cosas galácticas.

Posteriormente, en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), me convertí en una chica que usaba collares con figuras de hongos, estrellas, lunas y esas ondas del universo. Mis estados de Messenger eran estrofas de canciones de Zoe y tenía un crush más allá de “Te soñé”, canción típica de los enamorados adolescentes y que me dedicaron más de una vez.

Para la universidad era una mezcla de “Corazón atómico”, “Últimos días”, “Miel” y todas las canciones que, conforme iba creciendo, lograban que me identificara con ellas, volviéndose un soundtrack que ocupo todos los días.

Pero lo más increíble que me pasó al crecer con la música de Zoe, fue cuando un hombre leyó, en una red social, dos frases escritas por mí: “ya no me destruyas, mejor desaparece” y “pensamiento alienígena”; la primera fungió como desahogo y la segunda como esperanza por parte de una de las canciones más simbólicas para mí. Rápidamente me escribió un mensaje en el cual me llamaba Dandrómeda en referencia a la canción titulada “Andrómeda”.

Él era una persona que me saludaba de vez en cuando por los amigos en común que teníamos, pero a partir de ese mensaje tuvimos extensas pláticas. Me convertí en la chica galáctica, a la que recordaba con alguna de canción o incluso con frases.

Sin embargo, lo mejor que ese hombre hizo por mí fue jamás dedicarme una canción de una agrupación que me fascinaba, ninguna canción que me recordara a él o a nuestras conversaciones -bastante simples-, pero que me hacían compañía cuando atravesaba por momentos difíciles; logrando que lo recuerde con júbilo, pero sin ningún sentimiento más que de gratitud, pues, me dijo sin decir:

“Déjame verte caer, déjame entrar en tus sueños”.

La fragilidad de la paz en una canción: Luminosidad

¿Qué hacer cuando quieres aceptar que algo cambió, pero te duele mucho afrontar el futuro? ¿Cómo asumes al amor entregado a alguien como algo que ya le pertenece y no podrás alimentar más, pues ha decidido ya no tener contacto contigo? ¿Cuánto tiempo lleva esa transformación? ¿Es posible?

Rosario Ortega es una joven argentina que ha tenido las mismas inquietudes y quiso resumirlo en una canción: Luminosidad.

El punto exacto en el cual estás consciente de lo venidero, pero te aferras a lo lindo de lo que está agonizando, es la clave de esta producción de una guitarra y la voz triste de Rosario Ortega.

Si bien duele, y hasta da miedo, ella no puede nombrar eso que se le escapa de la mano, como el título de su canción. No queda muy claro desde cuándo está así, lo sucedido con exactitud, ni tampoco si estará mejor; lo único claro es que se ha dado cuenta de que su armonía, plenitud y paz en la vida, se están derrumbando, pero no pasa nada, ella se queda ahí. Simplemente ahí.

Te invito a escuchar esta canción tan sencilla, pero muy profunda. A sentirte triste para, así, descubrir cómo en un corto lapso de tiempo nos podemos sentir invadidos por la melancolía.

Y es que, en pocas palabras, esta mujer logra, en minuto y medio, irrumpir en la paz de quien escuche Luminosidad.

Burbu; si volvieras hoy

Burbu no era mi mascota, pero la quería como si lo fuera. Ella se marchó hace ya un par de años y cada que toco la puerta de la casa en la que vivía, recuerdo cómo me ayudaba a anunciar mi llegada: rasgaba la puerta con sus uñas.

En otras ocasiones, jugábamos con la jerga de la casa. Ella la tenía y yo se la quitaba. En cierto momento, me gruñía, como recordándome que debía regresarle el trapo.

Hace unos días la volvía recordar por medio de un video musical, situación que me lleva a recomendarles esta canción: Si volvieras hoy.

En el clip de la banda Higiene Mental, al final aparece una foto reconstruida de Burbu, un perrito blanco, con el pelo medio chino y los ojos más grandes que he visto en un can.

Tras mirar el video, una ola de recuerdos llegaron a mí, momentos en los que la vida era más sencilla:

Mariana y yo paseábamos con Burbu bajo un cielo nublado. La lluvia azotaba y teníamos que correr para regresar a casa. Llegamos empapados, nervios por una posible gripe que, por fortuna, no sucedió.

En otros momentos, estaba sentado, alrededor del comedor, y Burbu  recargaba su hocico en mi rodilla, como pidiéndome comida.

Los días que me quedaba a dormir, entraba al cuarto y me olfateaba; lo más gracioso es que una vez hasta se llevó mi calcetín, cosa que recuerdo con una sonrisa.

También vino a mí el día en que la acompañé a su último viaje al veterinario…

De ella nunca tuve una foto, solo el recuerdo de sus enormes ojos cafés y su nombre que la perpetúa en esas bombas de jabón que circulan por los parques los tardes de domingos.

Cómo te extraño, Burbu. Si volvieras hoy, quizá podríamos volver a empezar, “aunque ya nada sea igual…”

Tetos in love

Probablemente han escuchado que ahora la gente comparte sus playlist con sus amigos para que puedan sentir que tienen a la otra persona cerca de ustedes; por supuesto que esto también sucede cuando tienes una relación y deciden crear una playlist con todos los temas de amor que tienen para dedicarse.

Generalmente, en estas dos situaciones,  – no digo que siempre – suceden estas dos cosas. Si generan un contenido colaborativo, como el que yo hice con mi mejor amigo y mi mejor amiga, la primera semana están emocionados por poner lo que les gusta en ese playlist y posterior a eso, la vamos olvidando.

Ahora, muy de vez en cuando, aparece que alguien ha agregado una canción, y siendo muy franca ya no acostumbro escuchar música que no genera una emoción en mí porque cada uno tiene gustos distintos; uno escuchaba música clásica, otro pop, y en mi caso, rock e indie; por lo que esa recopilación resultaba poco atractiva.

Sin embargo, la otra situación es completamente distinta y hasta significativa: la playlist que creas con tu pareja. Yo tenía una con la persona que salía, se titulaba de una forma muy peculiar: tetos in love; cada uno ponía empeño en mandar las canciones adecuadas para que pudiéramos transmitir, de la forma más tangible, nuestro amor o atracción, y nos sirvió para poder esclarecer lo que queríamos ser o no…

Canciones como “Bonita” de Cabas; “Roma” de Torreblanca; “I follow rivers” de Lykke Li; “Contigo” de Los Panchos, entre otras hermosas letras con increíbles historias, componían nuestro repertorio; no importaba el género, lo importante era tener la mejor recopilación para poder hacernos compañía cuando no estuviéramos juntos. Y me pongo a pensar, ¿cuántos de ustedes no han hecho lo mismo con sus parejas? Creo que desde la época de nuestros padres, con los famosos cassettes o nuestros abuelos con las serenatas.

Lo difícil es cuando termina la relación, no como la recopilación de nuestros amigos que dejamos de escuchar, tal y como cuando silenciamos las conversaciones de nuestros chats, es aún más significativo. Sucede lo mismo como con cualquier red social, bloqueamos a la persona, dejamos de seguirlos en la plataforma en la que estemos conectados y deseamos no volver a escuchar la playlist que nos transportó, en su momento, con el ser amado.

Incluso las canciones favoritas se llegan a tornar una pesadilla; por ejemplo, “Sabes una cosa”, de Luis Miguel, se había convertido en un calvario para mí, junto con otras 38 temas aproximadamente. Pero, ¿saben cuál es la fortuna de la música como en la vida? Que jamás se van a terminar las buenas canciones, ni los buenos momentos, y al final puedes empezar de nuevo, con una nueva recopilación más parecida a nosotros y sobre todo dedicada a uno mismo.

Cerati, un grande también en su faceta como solista

El mundo aprovecha para celebrar a Gustavo Cerati a tan sólo y prácticamente quince días de diferencia entre su nacimiento y muerte. Sin embargo, este artista merece que se hable de él sin alguna razón en especial.

Y, aunque sea una falacia, me atrevo a generalizar y decir que todos conocemos a Soda Stereo y sabemos que el líder de dicha banda fue Cerati. Aunque no estoy muy segura si también todos sepan la calidad de música que le ofreció al mundo a manera de solista.

Si ha habido una persona con la facilidad de crear poesía combinada con armonías que vuelan la cabeza, ésa ha sido Cerati. A mi gusto, debo decir que esto se nota más en sus discos como solista y un par de ellos hoy son mi recomendación del día de hoy.  Para mí, Bocanada y Ahí vamos son sus mejores materiales y, de verdad, si alguna vez tienes el tiempo de darles una revisada, notarás que no estoy equivocada.

Sólo para darte una probadita de la grandeza de este latinoamericano, te recomiendo una canción justo de su disco Ahí vamos, la cual se llama “Me quedo aquí”, que prácticamente, expresa resiliencia, compromiso y capacidad para continuar y luchar por alguien. No me caben las palabras para decirte lo mucho que es esta canción; valdría más la pena que te colocaras tus audífonos y la disfrutes por ti mismo.

El primer track de mi vida: Two of Us

“I Dig a Pygmy by Charles Hawtrey and the Deaf Aids Phase one, in which Doris gets her oats”

Con esa estrofa dicha por John Lennon empieza Two of Us, el track uno del Let it Be, último álbum publicado por The Beatles y que irónicamente fue la canción con la que conocí a la banda que a la fecha considero mi favorita sobre cualquier otra.

Tenía ocho años. Mis papás viajaban en un vocho blanco que tuvo varios colores antes de terminar en azul. Recuerdo bien que en ese pequeño carro, con el que muchas historias inician, había una funda grande con un cassette adentro.

No era la típica cajita donde se guardaban los ancestros de Spotify, era toda una pieza de colección en cuya portada aparecían cuatro caras, todas con cabello largo, dos con bigote, una barbada y otra con lentes circulares. En la contraportada, había otras cuatro fotos de las mismas personas pero a blanco y negro.

Puedo comentar que la tecnología en audio de nuestro sedán se basaba en un estéreo quitapón que consistía en quitar todo el aparato para evitar dejar tentaciones a los rateros. Esos cachivaches fueron remplazados más tarde por las carátulas.

Lo mejor de todo es que esa no era su única gracia, pues tenía un sistema autorreversible y de repetición de tracks. La memoria no me traiciona mucho, pues ese día, por alguna extraña razón, mi hermana y yo esperábamos solos a mis viejos en el carrito . Me acuerdo que quise molestarla y puse el cassette.

La canción la repetí tantas veces que hasta me la aprendí, evidentemente washasheada porque de inglés no entendía ni el “yes”, y torturaba más a mi carnala, tres años menor que yo, al decirle que esa música era para hombres fuertes que les gustaba la música ruda.

La historia concluye en que desde esa tarde esa cajita y su contenido se convirtieron en mi estandarte musical, pues al poco tiempo, mi abuelita materna me obsequió un walkman Coby por mi cumpleaños y evidentemente mi principal y único título era el Let it Be.

¿Cuántas veces habrá sonado que hasta la cinta se aflojo de tal forma que ya ni las bic me servían para enrrollarlo?

Definitivamente es un álbum al que le guardo mucho cariño, admiración y respeto, porque gracias a él conocí a The Beatles, su historia y a cada uno de los Fab four, pero en especial, a esa rola, Two of Us, cuya tonada me remite a la tarde en la que encontré el cassette que fue de mi papá y que desde ese momento fue mío para siempre, aun sin existir físicamente.

Me pierdo contigo

Cuando inicié mi Servicio Social era diciembre de 2014; ahí conocí a bastantes personas, sobre todo a una que, para mí, ha significado mucho hasta el momento. Y es que encontrarme con aquel hombre implicaba muchas cosas, al principio compañerismo, después amistad y al final, amor.

Cuando platicábamos, encontrábamos cientos de temas en común, desde películas hasta cuestiones de gustos como formas de ser, perspectivas de vida, trabajo, pero, sobre todo, música.

He de admitir que ese hombre me cautivó, no era “mi tipo”, como generalmente solemos expresarnos de una persona que nos gusta, pero, para mí, era único; con él podía platicar de todo y nada a la vez; cada día me atraía más, aunque una cosa era segura: él no estaba interesado en mí de la forma en la que a mí me interesaba, o al menos no en ese momento.

Conforme transcurrió el tiempo, comenzamos a tener algo muy particular: cuando estábamos juntos cantábamos todo el tiempo, en su auto, en la calle, hasta en conversaciones nos enviábamos canciones para hacernos el día más ameno.

Un día, en las pocas veces que nos vimos, me dijo que escuchara una canción de Alex Ferreira, la cual, buscó en su dispositivo móvil para sincronizarla en su auto. Comenzó a cantar:

“Pero el día que te encuentre en el camino,

lo dejo todo, recojo mis cosas,

me pierdo contigo”.

Posteriormente, me contó que compraría un ukelele para aprender la canción y poder cantarme. Probablemente para muchos no suene significativo, pero para mí representó el inicio de algo.

Así que decidí comprarle un ukelele, no precisamente para que me cantara, sino porque sabía que eso lo haría feliz y deseaba su felicidad -como cuando ves a un ser querido y deseas entregarle toda la felicidad que uno pueda-.

Jamás olvidaré sus palabras de emoción; de hecho, mientras escucho “Me pierdo contigo”, es imposible no revivir ese momento, como si fuera la primera vez, nuestra primera vez.

Y es ahí, en los primeros párrafos de la canción donde encuentro un sentimiento que me estremece el cuerpo: felicidad.

El valor de la vida en una canción

La primera vez que escuché esta canción, fue justo en un momento de vulnerabilidad. Era una noche muy bonita y, entonces, cuando terminó esa hermosa canción, volví a escucharla una y otra vez, busqué la letra y todo comenzó a hacerme sentido: desde chiquitos aprendemos a darle un valor e interpretación a lo vivido. Esto nunca cambia. Siempre estamos emitiendo juicios y así será hasta el día de nuestra muerte. Es por eso que para la misma música existen muchas formas de entenderla.

Videotape de Radiohead es una canción que simplemente habla de la vida; de aquellos momentos cuya experiencia la guardamos con melancolía y cariño, porque los vemos a la lejanía como de los mejores días de nuestras vidas. Al final, esos recuerdos será lo único que nos quedará y sólo nosotros saborearemos lo dulce o amargo de ello. Si Mefistófeles (representación del diablo en el libro de “Fausto” de Goethe) al final de nuestros días viene y nos lleva, sólo nosotros elegiremos si habrá valido la pena o no.


Escucha: 40 minutos caben en cualquier lugar.


Esta hermosa canción es tan brutal en cuanto a la profundidad de los sentimientos que es de ésas deseadas para ser tocadas en un funeral o cuando estamos cerrando el ciclo de algo muy importante y requerimos decirle “adiós”.

Te invito a que veas toda tu vida como si fuera una película y a que te conectes con todo lo bello de ésta al ritmo de esta canción. Espero la disfrutes mucho.

¿Do you remember the first time?

Siempre me ha divertido el dolor de las canciones sobre perfidia en el amor. Esas melodías que hablan sobre triángulos amorosos, en los que una pareja sufre altibajos por la intromisión de un “tercero”.

Famosas son las rolas estilo Pimpinela o Yuri, en las que las mujeres lloran a un hombre casado y se hunden en la depresión de haberse encaprichado con un alguien que no puede entregarse a ellas.

Si hiciéramos un sondeo de canciones de deslealtad y tríos trágicos, nos encontraríamos con la sorpresa de que casi el 99 por ciento son interpretadas por mujeres. Una extraña situación que ha llamado mi atención desde siempre.

Pero, ¿qué hay de los hombres? ¿Acaso no los hombres no aceptan, también, el papel de ser impostores o usurpadores, por el hecho de haberse enamorado de la persona incorrecta?

Por estas divagaciones, mi canción favorita sobre la infidelidad es la compuesta por Jarvis Cocker, vocalista de Pulp, ¿Do you remember the first time?

La melodía empieza con los siguientes versos:

“You say you’ve got to go home

cos he’s sitting on his own again this evening”

Dices que debes irte a casa,

Porque él está sentado sólo, otra vez, esta tarde

Las frases anteriores, presentan el escenario de un encuentro entre amantes. Donde la dama debe regresar con su esposo antes de que se creen fuertes sospechas. Antes de partir, el amante arremete contra ella a razón de su desamor:

“You say you’ve never been sure,

though it makes good sense for you to be together.

Oh, now it’s getting late.

He’s so straight.”

Dices que nunca has estado segura,

Pero piensas que tiene sentido que tú y él estén juntos

¡Oh!, ¡ahora es tan tarde!

¡Y él es tan recto!

Para que después, Cocker canté los versos más degarradores:

“Do you remember the first time?

I can’t remember a worse time.

But you know that we’ve changed so much since then,

we’ve grown.”

¿Recuerdas la primera vez?

No puedo recordar un peor momento.

Pero hemos cambiado mucho desde eso,

Maduramos.

A qué se refiere Cocker con “la primera vez”. ¿La primera vez que hicieron el amor? ¿La primera vez que ella engañó a su esposo? ¿El primer momento en que se conocieron?

Pronto, la canción explota con la siguiente frase, quizás, los más versos de desamor más grandes de la música inglesa:

“Now I don’t care what you’re doing,

I don’t care if you screw him.

Just as long as you save a piece for me”

Ahora no me importa lo que hagas,

no me importa si te lo coges,

Siempre y cuando, guardes un pedazo para mí.

¡Tremenda situación! Pero, ¿qué capricho es más bello y destructivo que el amor?

El soundtrack de Bridget Jones en mi vida

Era un día cualquiera, había iniciado como otros: tenía mil y un sentimientos encontrados como considero alguno de nosotros se siente en ciertas ocasiones, aunque en mi caso, esa situación comenzaba a ser una costumbre.  

Frustraciones por procesos administrativos de mi Universidad, como el de encontrar un método titulación con el cual me sienta cómoda o que, en su defecto, me permita concluir un ciclo que, se supone, debería ser muy significativo para todos. O, incluso, el paso de “el joven” a “el adulto con responsabilidades”.

Sin embargo, lo más interesante viene a continuación. No sé si ustedes se sientan como yo: frustrados porque por más que hacen, sienten que no avanzan o que no es suficiente y eso termina en la idea de un break para volver a retomar algo que, por el momento, en lugar de acercarme a mi felicidad me aproxima a la locura y al pánico de fallar.


Revive: 40 minutos en cualquier lugar.


Pensaba en ello cuando estaba escuchando “Woman trouble” de Ameritz, que es una canción que generalmente acostumbro poner cuando intento tener un día con muchísima actitud y que también me hace sentir como Bridget Jones cuando cree que puede a pesar de sus pésimas decisiones como cambiar de trabajo, e ir tras algo que le apasione, o experimentar una decepción amorosa. Y aunque irónicamente su vida es un desastre, consigue una gran entrevista y al  hombre perfecto para ella.

Así me sentía yo, como el soundtrack de una película que lejos estaba de parecerse a  mi vida real, pues teníamos temas y situaciones completamente distintas, por ejemplo, sufriendo por mi titulación y Bridget por no ser una solterona. Sin embargo había algo en común: ambas teníamos un objetivo, fuera el que fuera, el de ella conseguir novio y trabajo, el mío, ser licenciada y un trabajo que me llenara.

Fue así que un gran amigo me invitó a colaborar en El Tecolote en la sección “Una rola al día” y tras meditarlo por un día, mientras escuchaba el soundtrack de una película cómica pero que tenía algo interesante para mí: eran canciones que tenían toda la actitud -como “Jump around” de House of pain y canciones de esa cómica película, pensé que lo mejor era tomar un ligero cambio, nuevos aires que me permitieran escribir sobre algo que me apasione: la música, y compartir con ustedes sensaciones que tal vez muchos hemos sentido. Porque, acaso, ¿no todos creemos que hay soundtracks que se ajustan a nuestras vidas o que  nosotros nos ajustamos a ellos?

40 minutos que caben en cualquier lugar

Clásico de clásicos. No te juzgo si no lo conoces aún. Sin embargo, date este regalo auditivo y genérate un gran placer adonde sea que estés o lo que sea que estés haciendo. Y, si ya lo conoces, te invito a escucharlo de nuevo y a recordar todo lo que te hace sentir.

Moon Safari es el disco debut del dúo francés llamado Air. ¿Por qué digo que es un clásico? Porque éste fue lanzado en 1998 y fue recibido de una manera muy peculiar: al ser una propuesta musical cuya experimentación de sonidos entrelazados canción tras canción generan una especie de continuidad desarrollado como un viaje sobre las olas del mar, el público ha reaccionado desde entonces tan positivamente que, a manera personal lo digo, es una joya imperdible.

Este disco lo tiene todo: desde la ambientación cósmica y, curiosamente, positiva que te levantará el ánimo hasta la sensualidad evidente de sonidos con sintetizadores graves y una voz que se escucha a lo lejos. Estos 40 minutos, aproximadamente, son tan geniales que, como te lo anticipé anteriormente, podrás escucharlos como compañía en una reunión con amigos, con tu pareja, en el trabajo o de cualquier manera.

Una rola al día: manual de uso

Uno de los eventos más sobrenaturales para mí, es encontrar personas que piensan que la música no es importante. Esta extrañeza se remonta a mis años como adolescente, cuando cursaba el bachillerato, y la música se presentó como uno de los elementos más vitales, de los que me dieron identidad.

Charles Baudelaire decía que la música excava el cielo, aunque yo también considero que se adentra al interior de nuestras vidas, nuestra memoria, deseos, emociones y anhelos. Después de todo, ¿acaso no en más de una canción, letra o melodía, hemos encontrado lo que sentíamos la primera vez que viajamos o pasamos un buen rato con nuestros amigos? ¿Las ocasiones que descubrimos nuestra capacidad de amar y nuestro deseo de unirnos a otra persona?

Lo que recuerdo de la adolescencia son años de confusión y otredad autoimpuesta. Todos los jóvenes nos rebelamos ante nosotros mismos como un mar de dudas y preguntas sobre quiénes somos, qué nos gusta y cómo deseamos manifestar nuestras primeras experiencias. En esos años están los primeros enamoramientos, las consecuencias de nuestras decisiones, el sabor desconocido de la victoria y el sentir inédito de la derrota.

En esa retrospectiva de mi pasado, están cientos de canciones que escuché, una vez tras otra, que describieron mi vida. Música que va desde el jazz, rock, blues, salsa, metal o música mexicana. Por lo que para mí, la vida, además de tener color y sabor, también tiene ritmo, letra y melodía.  

Y hasta estos días, cuando una de esas canciones vuelve alcanzar mis oídos, a la forma del té de Marcel Proust, mi memoria presenta ante mí una vez los momentos que acompañaron esos sonidos.

Al oír a Lou Reed me veo caminar por primera vez a solas con mis amigos por la Ciudad de México. Led Zeppelin me recuerda los años de una banda de rock en la que toqué durante la preparatoria. Javiera Mena trae a mí mente la imagen de una chica de la que estuve enamorado por muchos años y con la que tuve uno de los mejores bailes de mi vida. Dave Brubeck me suena a las calles de Praga y algunos rincones de Londres. Sergio Mendez a una plática que tuve con una dama en Panamá. El General a películas que veía los domingos con mi familia cuando era un niño.

La música termina por ser memoria, recuerdo y posibilidad. Su ritmo, es el ritmo de nuestras vidas. ¿Por qué no rescatar las experiencias vividas, nuestros momentos, con esas canciones que nos han marcado, que hoy nos gustan y nos hacen mover la cabeza y sentir un suspiro de felicidad, melancolía y tristeza?

Esa es la misión de esta nueva sección de El Tecolote. Unir la música a las letras, al contar historia, rescatar memorias y revivir recuerdos.

Así que tenga aquí, querida lectora y estimado lector, una canción (a los tecolotes nos gusta la palabra rola) cada día. Conozca qué significa para quien escribe cada entrada y comparta con nosotros nuestras historias. Lo único que deseamos, es ponerle ritmo y sonido, a este evento extraño que es el vivir. Que una  a sus experiencias sus propias canciones, mientras le compartimos las nuestras.

Mini fan, Leiva en la Ciudad de México

Era un miércoles godín, pero no un miércoles cualquiera; mi ánimo era el mismo que el de los niños el 05 de enero mientras esperan a los Reyes Magos, pues al salir de mi jornada laboral, vería a Leiva en concierto.

Leiva es un cantante madrileño, quien antes formaba parte de la agrupación Pereza y ahora toca con su propia banda; desde que lo escuché, por primera vez, quedé encantada con Todo, todo, todo su estilo y su voz, así que me volví su mini fan, pues tampoco me considero su fiel seguidora.

Lo cierto es que aún no es muy conocido en México, incluso busqué entre mis amigos a alguno que por lo menos lo conociera para pedirle Llévame al baile, pero no tuve éxito en mi pesquisa, de manera que tuve que contagiar mi ánimo a alguien que me provoca una Hermosa taquicardia.

Imaginé que el Lunario no se llenaría, sin embargo, días antes del concierto, los boletos se habían agotado. Otra de las sorpresas que me llevé fue al llegar al recinto, pues dos horas antes de que iniciara el evento, ya había una fila inmensa, así que me imaginé que vería a Leiva desde más allá de la chingada.

Cuando por fin hubo acceso, la banda chelera, mojitera y cubera no se hizo esperar, así que empezó a beber como si al día siguiente no tuviera que ir a trabajar o a la escuela. Personas de todas edades, desde la chaviza hasta la (muy) momiza, así como la comunidad española en México, gritamos eufóricos cuando tras ser Terriblemente cruel y hacernos esperar, el madrileño comenzó a cantar y tocar su característica guitarra.

Desde el material más nuevo de su álbum Monstruos, pasando por canciones ya clásicas como Eme o Vis a vis, la cual tocó en acústico, hasta algunos éxitos de Pereza como Animales y Como lo tienes tú, y covers de Los Rodríguez, Beck y los Beatles, fueron algunas de las canciones que el público coreó y bailó.

Leiva se mostró conmovido por las porras y los gritos de euforia, pero sobre todo, agradecido con su público mexicano. Lo mejor, prometió volver pronto.

Al salir del concierto y tras cantar, gritar y bailar como locos cada una de las canciones que tocó, me di cuenta de dos cosas: una, creé un nuevo seguidor de la banda, y dos, yo ya no soy una mini fan, sino una completa fan de ese hombre cuerpo de alfiler.

Higiene Mental presenta Eterno Insomnio, el inicio de su camino musical

Felipe Montiel Sánchez cursaba el sexto semestre en la Preparatoria 9 de la UNAM cuando descubrió una materia que lo cautivó por el nombre: Higiene Mental. No pudo cursarla por la incompatibilidad de horarios, pero ese par de palabras quedarían alojadas en su cabeza. Años después, esas 13 letras titularían el proyecto musical más importante de su vida.

Al ‘Tripas’, Higiene Mental le sonaba psicológico, como un tintineo que lo llamaba a dar el paso que tanto buscaba en la música. Sin embargo, le faltaba un cómplice, alguien en quien confiar y que fuera capaz de entender su visión artística, pues, relata, no iba a dejar su música en manos de cualquiera.

Entonces recordó a uno de sus amigos de la preparatoria, aquel con el que mayor identificación musical sentía. Era 2015, cuando Felipe le dijo a Edgar Winter: graba las baterías de mi demo. Él aceptó. Se llevó el disco a su casa y comenzó a escucharlo una y otra vez.

Tuve dos impresiones, cuenta, la primera que las canciones estaban “chuecas” en cuanto al bit, al tempo y al pulso. Era un problema técnico porque Felipe las grabó solo en su casa y al mezclarlas quedaron desproporcionadas.

Su segunda impresión se basó en la versatilidad de las canciones, tenían varios ritmos y armonías; eran capaces de ser agresivas pero a la vez aportar un elemento suave y amable para los oídos. El demo quedó listo e Higiene Mental, con él.

A Felipe le faltaba un cómplice, alguien en quien confiar . Entonces llegó Winter e Higiene Mental se materializó. Foto: Aldo Rafael Gutiérrez.

Complicidad musical trasformada en amistad

La hermana de Felipe fue el lazo que los unió. Tras conocerse, las pláticas devinieron en los gustos musicales; entonces identificaron que había bandas y tipos de música afines entre ambos. Esa naciente complicidad derivó en la invitación de Felipe a “armar algo juntos”.

‘Tripas’ Montiel define a Winter como un niño eterno porque no ha perdido su capacidad imaginativa y de creación, parte esencial de un músico. Quizá por ello confía tanto en él, quizá por eso decidió invitarlo a su aventura musical.

Por su parte, Winter ve a Felipe como un cantautor “hecho, derecho y completo”. Aunque lo que más ha solidificado su relación es la hiperactividad, creatividad y odio que ambos comparten.

En esos vaivenes recuerdan: nosotros teníamos que hacer una banda más allá del punk porque no cagan muchas cosas, pero lo que siempre encontrarás será honestidad y eso, apuntan, trasciende lo musical.

Complicidad musical convertida en amistad. Foto: Aldo Rafael Gutiérrez.

La música como vehículo de expresión y camino de vida

Felipe tenía siete años cuando su tío Emilio le ponía ‘Di Provenza il mar, il soul’ del barítono ruso Dmitri Hvorostovsky. La primera vez que la escuchó quedó encantado por la carga sentimental del tema. Desde entonces, el gusanito de la música se alojó en su interior.

Sin embargo, de los 8 a los 11 años se negó a aprender a tocar la guitarra, pese a los esfuerzos de su papá por enseñarle. “Mi papá me decía: mira el círculo de sol, pero no hacía caso”.

El cambio llegó cuando descubrió el canal de videos del sistema de televisión por cable. Ahí conoció a Korn, Limp Bizkit y uno de los temas icónicos de Nirvana: The man who sold the world. El momento había llegado: “yo quiero aprender a tocar la guitarra para ser como ellos, que son diferentes, alternativos”.

Sin música no existo. Foto: Aldo Rafael Gutiérrez.

Por su parte, Edgar Winter lleva la música tatuada no sólo en la sangre, también en el nombre. Desde niño, la batería se convirtió en su instrumento. A los 12 años formó su primera banda de rock clásico, tocaban covers. Tiempo después, al salir de la preparatoria, se convenció de la música como su camino de vida y entró a estudiar en el Instituto Nacional de Bellas Artes y después en la Escuela de Música de la UNAM.

Sin pretensiones, Felipe afirma que sólo en la música existe, “no sé hacer otra cosa”. Además de Higiene Mental, toca el teclado en un grupo versátil y hace musicalizaciones y efectos. Su mundo está ligado a la música. De broma, Winter sentencia que podría haber sido pintor o bombero, pero la música se convirtió en su alimento, su decisión de vida.

Pude ser pintor o bombero… Foto: Aldo Rafael Gutiérrez.

La trova podrida, de la porquería a la honestidad

La trova cruzó por sus vidas en la época preparatoriana. Esperaban escuchar mensajes combativos, altaneros, de resentimiento social, pero hallaron canciones de amor y, hasta cierto punto, alejadas del principio que consideran honesto de este género musical.

Entonces, decidieron dar origen a la trova podrida. A pesar del nombre, en ella se encuentra una aspiración, el deseo de alcanzar la honestidad, la parte más pura y libertaria de los humanos. Por ello no reniegan que para conseguirlo, las personas tengamos que pasar por la porquería, esperanzados en alcanzar la libertad de decisión, el espacio donde no existan cadenas y la honestidad sea la única bandera.

La trova podrida, el lugar donde la mugre, esperanza y honestidad convergen. Foto: Aldo Rafael Gutiérrez.

El Eterno Insomnio de Higiene Mental

Compuesto de siete canciones, el primer EP de esta novel banda se presenta el 1 de abril en la Casa de Cultura San Rafael. El evento es gratuito y “una alternativa a Björk, porque a ella ya la vieron muchas veces y esto, lo nuestro, es el futuro”.

La presentación estará aderezada por la autenticidad en los ritmos de Lullaby, Los 3 Estadios y Rakün.

En Eterno Insomnio se materializan los años de vida que los integrantes de Higiene Mental llevan en la tierra. Las canciones son una muestra de las aventuras que ambos han tenido en la “porquería, la esperanza y honestidad’ de la existencia humana. Son el comienzo de la trova podrida, de su camino por la música.

Los Bartolina estrenan Ciudad, la nueva canción de “Infinito”

Los Bartolina presentan el video de “Ciudad”, tema que forma parte de su nuevo álbum “Infinito”. El disco fue producido por el guitarrista de La Barranca, Adolfo Romero, y ya se encuentra a la venta en diversas plataformas musicales.

 

Además, la banda originaria de la Ciudad de México estrena nueva imagen e integrante en la persona de José Alcides.

 

El video de “Ciudad” fue dirigido por Jorge Ives Rabadan, se relata la historia de cuatros personajes que viven en la cotidianidad de la Ciudad; ellos reflejarán la incertidumbre que se vive en los tiempos actuales, así como la capacidad soñadora que aún poseen los humanos.

 

Puedes mirar el video acá: Los Bartolina

 

Los Bartolina nació en 2010, pero desde 2014 solidificó su proyecto: dar a conocer sus raíces mexicanas a través de la música. En 2015 lanzaron su primer EP titulado Los Bartolina Vol. 1, donde se aprecia la mezcla de géneros como disco, grunge, metal, rock, trova y música regional.

 

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En 2017, vuelve a escena con una nueva imagen y disco, en busca de confirmar que el independiente es el camino.

 

Escucha Infinito:

Con bohemia, Inma Serrano conquista el Lunario

La guitarra de Inma Serrano
Provista de su guitarra, Inma Serrano invitó a los asistentes a viajar a través de su música. Foto: Aldo Gutiérrez.

Un viento frío recorría el cielo de la Ciudad de México. La luna coqueteaba con las nubes en una danza que anticipaba la magia que había de posarse sobre el Lunario del Auditorio Nacional. El momento de zarpar a Inmalandia había llegado.

 

Adentro, la expectativa aumentaba. El susurro sucumbió cuando Inma Serrano apareció en el escenario. Provista de su guitarra, invitó a los asistentes a sumarse en un viaje íntimo, provocador y bohemio.

 

Las luces cedieron. El silencio fue roto cuando los primeros acordes de “Si me provocas” llenaron los oídos de sus espectadores. Era el momento de “perder la razón”.

 

De pronto, cuando su voz se fusionó con el grupo de músicos que la acompañaron, un fondo azul convirtió el escenario en mar. Ella era la capitana de este viaje por su historia musical, por sus recuerdos y aquello que lo cura todo: el amor.

Inma Serrano y "Si me provocas"
El viaje íntimo de Inma inició con “Si me provocas”. Foto: Aldo Gutiérrez.

Los aplausos estallaron. Inma sonrió, agradeció y pidió que los asistentes pensaran en su más grande deseo. Pero si aquello que la gente deseaba no se cumplía, ella volvería al Lunario a cantar, nuevamente, “La ola”.

 

Y la gente viajó por la playa en busca de aquella ola que les diría “tú pide, ven, lo que quieras; yo te lo convertiré”. Aplausos, susurros, deseos de continuar sobre las tierras confeccionadas por la cantautora española.

 

Después llegó “Cantos de sirena” para prolongar el viaje. Entonces, Inma miró a la gente, despacio, como si quisiera que el tiempo no pasara y la bohemia fuera más duradera. Tras esta canción arribó “La Renuncia”.

 

Minutos después, Love Kills abrió la ronda de invitados, entre los que se encontraron Diana Vanoni, Ramón Ruiz, Manuel Alcocer, Gabriela Serralde y Vivir Quintana, Anne Yvker y Thaliszmente.

Inma Serrano, la capitana del viaje
Inma era la capitana de este viaje por su historia musical, por sus recuerdos y aquello que lo cura todo: el amor. Foto: Aldo Gutiérrez.

La noche continúo a través de un recorrido por las canciones que integran sus ocho producciones discográficas. En la intimidad que sólo el Lunario puede dar, Inma dio fin a su concierto con “Te echo de menos”, “Soy Capaz” y “El hombre sentado al piano”.

 

El viaje llegaba a su fin, mientras, afuera, la luna ansiaba el regreso de Inma Serrano, esperando que le cumpliera su más íntimo deseo.

#MONSTRUO: Un disco con grandes aciertos musicales

Por Victor Varas / @ZombiRitualZinemonstruo-lazarolugo

Editor en www.zombieritualzine.com

Metal Music Reviews / Albums News CD releases at Zombie Ritual Fanzine

 

Recientemente me llegó el nuevo disco de la banda mexicana Lázaro Lugo, quienes actualmente se encuentran promocionando su nuevo disco “MONSTRUO”. Sin conocer mucho de ellos me dispuse a escuchar este trabajo.

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La belleza de ser un monstruo

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Sólo en la sombra uno puede ser; sólo con uno mismo se puede tocar lo más profundo de los sentimientos y las emociones. No lo admitimos con la gente que nos importa impresionar, pero todos sabemos que podemos ser un monstruo.

 

La rabia nos carcome, no sabemos cómo expresar esa furia que se mantiene dentro de nosotros; no encontramos la forma correcta de gritarle al mundo que a veces no somos tan bellos como se cree; que simplemente somos humanos cuya crudeza también requiere un espacio y un nombre. Pues no, simplemente optamos por continuar y afrontar todos los hechos como podemos.

 

Sin embargo, la música siempre es un gran apapachador y una bella forma de expresión: eso que no alcanzan las palabras (o tal vez sí, pero no sabemos cuáles serían las “correctas”) siempre es cubierto por una canción… O un disco.

 

La banda mexicana Lázaro Lugo presenta su nueva producción llamada “Monstruo” y busca definir lo más oscuro del ser; busca conectar con aquellas personas cuyo enojo contra la vida es tanto que no saben cómo darle una salida. Porque esas personas también buscan seguir luchando: muy dentro de ellos tienen esperanza de continuar y darle la vuelta a esa situación. Sin embargo, a esta banda le queda muy claro que, para darle vida a esa fe y anhelo que aún guarda el corazón, es importante conectarse primero con la oscuridad.

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Lázaro Lugo presenta Monstruo, un disco que recuerda aquella parte oculta del humano, aquella que tanto negamos, pero forma parte de nuestro ser. Foto: Aldo Gutiérrez.

Como sabemos que más de una vez te has sentido así (no es por espantarte ni echarte “la sal”, pero seguramente experimentarás de nuevo ser una persona enojada contigo mismo y cuya vida parecen ser puros problemas o situaciones que no generan sensaciones agradables), te dejamos esta propuesta de Lázaro Lugo.

 

Si estás teniendo un asunto difícil en tu vida, te invitamos a que escuches “Monstruo” y que le permitas a tu cuerpo sentirse desmoronar con cada uno de los sonidos crudos, oscuros y hasta cierto punto cósmicos de cada canción de este disco. Pues, al final, ser un monstruo es una forma bella de reconocerse como humano:

Cuéntanos, ¿cuál fue tu favorita?

Lázaro Lugo: la música es lo que somos

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Lázaro Lugo en entrevista con El Tecolote. Foto: Aldo Gutiérrez.

Hoy en día es raro encontrar proyectos multidisciplinarios que no sólo se limiten a raspar las cuerdas de una guitarra y dar de tamborazos en la batería. No es muy usual que sean integrados, en su mayoría, por hermanos de sangre. Pero lo que sí sale de lo cotidiano, es ver una banda tan sólida y con la clara idea de hacer música, sin importar el exterior ni lo que pase como consecuencia de las acciones de “la máquina”. Porque ellos no hacen sonidos, los traen en la piel, la sangre, el ADN. Así son Lázaro Lugo.

 

Conformado por Ian, Pedro, Erika, Fernanda y Alejandra, este proyecto tiene una historia que se remonta varios años atrás, justo tiempo después que su líder, Ian, saliera de la secundaria y decidiera formar su grupo en compañía de su hermano menor, Pedro, para tocar covers. “Desde que somos niños siempre hemos sido muy allegados a la música. Nuestro papá sabe un poco de música y nos influyó demasiado” recuerda el también guitarrista.

 

Una broma local entre los miembros originales que hacía alusión a un cacique de su zona les dio el nombre. Y al mero estilo de Pedro Páramo se aventaron con ese distintivo, sin saber cómo los recibirían. Al final el resultado dio éxito.

 

Sin embargo, el cambio de alineaciones los orilló a reposar un poco y trazar un nuevo rumbo. Así es como se integraron Fernanda, Alejandra y la hermana de ambos: Erika, para que a través de la experimentación y las influencias de Rool, Rise Againts the Machine, Radiohead, The Mars Volta y un poco de Juan Rulfo, decidieran ir por el sendero de las secuencias y el garaje sin caer en la monotonía de un solo género o una marca, sino de integrar varias ideas para mantenerse siempre ajenos a otras bandas alternativas.

 

“La música es lo que somos”

Quizá el inicio del camino se lo deben a sus padres, quienes les ensañaron por dónde ir. Por ejemplo, Su mamá, quien tocaba la mandolina en su juventud, es parte de la esencia de estos tres hermanos. Tal vez, sus padres querían tomar el camino de la música, pero que en sus tres hijos lo veían mejor.

 

Los integrantes de Lázaro Lugo lo tienen claro: la música es lo que son, forma parte de su naturaleza. Si bien no es un plan a largo plazo, sí forma parte de su línea de vida. Cada uno de ellos, afirman, tienen su propio camino. Ninguno se parece, pero todos van hacia el mismo lugar. Ian (guitarra y voz), por ejemplo, redactor y le encantan las letras; Erika (secuencias y teclados), enfermera enriquecida en la parte humana, y Pedro (guitarra y voz) estudió veterinaria. La misma diferencia aplica con sus integrantes, Fernanda (bajo) y Alejandra (batería), quienes no tienen profesión parecida a los hermanos Islas. Quizás, por eso, el proyecto explora tantas vías al mismo tiempo.

 

Sin embargo, la banda confiesa que en su primer EP, las seis rolas tenían un estilo más homogéneo y no había esas diferencias que tendrá el nuevo material, Monstruo, pues en las 10 canciones que presentarán en este material retomarán parte de su gusto por el garaje, aunque aceptan que será mucho más oscuro.

 

Autenticidad para combatir a la máquina

Desde hace varios años, el escenario de la música alternativa es poco alentador para las bandas que deciden ir por este camino. Lázaro Lugo es consciente del panorama al que se enfrentan y por eso le apuesta a ser un proyecto multidisciplinario. Son críticos con ellos y con su entorno, el cual ven carente de propuestas, de ideas, de algo verdaderamente revolucionario y fuera del lugar común.

 

“Creemos que es como una crisis general. Los músicos independientes tendemos a quejarnos de la falta de apertura de espacios, pero de pronto existen muy pocas propuestas. Lázaro busca ser un proyecto multidisplinario que involucre la onda literaria, la visual y la música, porque creemos que todo proyecto debe ser consistente para que tenga apertura y debe proponer en varias direcciones” argumentó Ian.

 

“Tenemos la ilusión que por ser músicos esperamos que las puertas se nos abran pero en realidad nos comprometemos muy poco por nuestro contenido y el concepto. Esa es una de las situaciones que más afecta a la escena independiente, porque es difícil colgarte de algo que se parece a todo” complementó Pedro quien también dijo que entre tantas bandas es difícil seguir a una, dado que todas suenan muy parecido.

 

Aun con todo estos síntomas, ellos le apuestan a lo literario, a lo visual y a ser propositivos sin esperar respuesta de la industria que maneja la música. Tal vez eso les da un poco de mayor razón para hablar de autenticidad. Quizá por eso no buscan competencia, sino jalar otras propuestas y crecer juntas para intercambiar ideas y no dejarse llevar por la corriente de la competencia, tan arraigada en nosotros últimamente.

 

Con esa idea se metieron al estudio y desarrollaron una propuesta más conceptual, aterrizada en lo que ellos, para crear una reacción en la gente; tal vez lo logren, tal vez no, lo saben, aunque su idea nunca ha sido esa sino mantener la esencia de la banda y darle la espalda a la máquina, al sistema que olvida a quienes distan mucho de su ideal robótico, sin alma ni espíritu.

 

El reto de ser Lázaro Lugo

Al igual que otros miembros del escenario musical alternativo, su principal reto es evitar navegar por aguas comerciales. Estos piratas de Tláhuac le apuestan a las actuaciones en vivo para nacer conexión con la gente. Cosa nada sencilla pues sus sonidos no son pegajosos o alegres, hasta cierto punto podrían ser hasta complicadas, pero así les gusta,  son lo que son.

 

Y aún así han tratado de lidiar con la falta de empuje y entusiasmo, conceptos que por su fragilidad se diluyen con mucha facilidad. Sin embargo, ellos mantienen el orgullo de querer llegar; se aferran y le siguen; es su sello, mismo que se adapta a las circunstancias del contexto.

 

Monstruo es el nombre de su primer LP. La producción del mismo fue hecha por ellos. Saben que hay muchas cosas que hacer, entre ellas, mantenerse tocando y componiendo para continuar por el camino, para no perderse en el mapa como un recuerdo de un poema mal escrito. Han superado muchos momentos y su principal satisfacción será tener un disco que simbolice no sólo el desmadre de su producción, sino las victorias cosechadas desde que inició su proyecto.

 

El clímax llegará con el Nirvana Festival. Será su punto de partida, la oportunidad para que espectadores y músicos tengamos una válvula de escape ante la lucha constante que significa vivir en el siglo XXI. Al final, todos vamos hacia el mismo lugar.

 

Después, vendrán los planes a futuro: las tocadas para no perderse en el mapa, las composiciones y el refresque mental. Ellos lo tienen claro, la música es uno de sus múltiples destinos y Lázaro Lugo, el camino.

Lázaro lugo 3
Camino al Nirvana Festival: Lázaro Lugo

Lázaro Lugo son: Ian-guitarra y voces; Pedro-guitarra y voces; Erika-secuencias teclados y coros; Fernanda-bajo; y Alejandra-batería

 

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Si has amado, esta canción te va a llegar

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Quiero comenzar esta recomendación diciendo lo mucho que me gusta esta rola. Realmente, es de mis favoritas y no sólo mía, sino de muchas personas que se la han encontrado en la vida.

 

Hay gente que le gusta por ser parte de la música del juego FIFA 12 y, claro, es de esperarse debido a lo grandiosa que es musicalmente hablando: comienza con una musiquita como si fuera canción de cuna, mientras poco a poco se va incorporando la batería y la voz; una voz triste y, hasta cierto punto, desesperada.

 

Esa voz expresa decisión y fuerza por querer continuar con esa persona. ¿Alguna vez has estado muy seguro de que alguien es el amor de tu vida, tanto así que decides seguirlo intentando a pesar de su frialdad? Nada puede vencerte. Nada. Incluso te convences de ser tú quien requiere cambiar de palabras, actitudes o lo que sea para mover a esa persona y demostrarle lo grande, enorme e inmenso amor que le tienes.

 

Sin embargo, también te interesa dejarle claro cómo estás percibiendo a esa persona, cómo te está dando a entender lo poco interesada que está en la relación. Eso percibes, pero sabes que muy dentro de ella sí te ama, sólo que tiene tanto miedo de entregarse por completo. Y por eso decides cantarle esta canción…

 

No sé si esta rola se trate de un amor enfermo, como alguna vez lo leí en internet. No comparto esa opinión. Creo que TV On The Radio quiere expresar algo más profundo; un amor, tal vez, un poco idealizado, pero tan fuerte que se resume en estas estrofas.

 

Espero te unas a la lista de las personas que hemos quedado cautivadas con esta belleza de canción. Disfrútala y, por favor, coméntanos qué has hecho por amor.

 

 

Confirma Nirvana Festival actividades para segunda edición

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La segunda edición del Nirvana Festival, está lista. Especial.

A menos de un mes de la segunda edición del Nirvana Festival, se confirmaron las actividades que los asistentes podrán disfrutar, el próximo sábado 18 de junio, en el Parque de los Venados. Dentro de ellas se encuentran el Parkour, BMX, retos de poder, galería fotográfica, escenarios con música de diversos géneros, una zona de DJ y la exhibición de globos de cantoya de hasta ocho metros de alto.

 

Durante el evento, catalogado como el primer festival interactivo, se podrá disfrutar de espacios que impulsen la convivencia personal y social, a la par, será amigable con las mascotas. Los asistentes podrán disfrutar de talleres, exhibiciones, entrenamiento y música.

 

Llama la atención el cartel musical que el Nirvana Festival ha armado. Dentro de las agrupaciones confirmadas, hasta el momento y en espera de la revelación de los horarios, están: Capitan Mío, The John Band, Azaín, Rinno, Los Doppler, The Froys, entre otros; además, la banda de ska Elemento Rústico estará celebrando sus 10 años de carrera, durante el evento. En la parte deportiva, el BMX tendrá la presencia de colectivos nacionales y riders profesionales, entre los que destacan Dfectuosas Bike, Choco Leborn e Irving Acosta.

 

Ante la falta de espacios para difundir el arte urbano, el Colectivo Tres21 y Fame Producciones dieron vida al Nirvana Festival. La primera edición se llevó a cabo el 13 de junio de 2015 en el Faro de Tláhuac, contó con la presencia de artistas y músicos urbanos, así como deportistas y familias que se dieron cita para el lanzamiento de globos de cantoya.

 

En El Tecolote tendremos una amplia cobertura del Nirvana Festival. Síguenos en nuestras redes sociales, súmate al movimiento por el independiente y, sobre todo, recuerda que nos vemos el próximo 18 de junio en el Parque de los Venados.

Junio 18, Parque de los Venados #NVN16
Junio 18, Parque de los Venados #NVN16

Ellas al ataque

“Mujeres, lo que nos pidan podemos, si no podemos no existe y si no existe lo inventamos por ustedes…”, reza por ahí alguna canción de un célebre artista salvadoreño, dueño del corazón de la mayoría de nuestras madres. Y es que si, este mundo es un lugar mejor (y de repente también un caos) gracias a estos seres tan maravillosos.

 

Recientes acontecimientos han puesto a las mujeres en el ‘ojo del huracán’, ya que por buenas o malas razones, el hecho de ser femenina es un tema de coyuntura. Y es que entre el acoso, las marchas en pro de la defensa de las mujeres, la destitución temporal de Dilma Rousseff de su cargo, y por su puesto el día de las madres.

 

Mujeres hay muchas (gracias a Dios) capaces, fuertes, admirables y de misma capacidad, derechos y obligaciones que los hombres y es por ello que para no ‘salirnos’ de la onda femenina, quiero dedicar este texto a nuestras chicas talentosas que se han ido ganando su lugar en la escena musical del momento, un top 5 con mis chicas favoritas para escuchar.

 

Carla Morrison

Comencemos con una de las más reconocidas poetas al amor y desamor de la escena nacional. Originaria de Tecate, Baja California, Carla Morrison ha logrado tanto en tan poco tiempo, pero no sin un arduo trabajo. Desde sus primeros sencillos en 2010, pudo clavar su estilo, su sentir y su música en un gran número de personas, por lo que la fama y éxito que le sucedieron no fueron cosa de la suerte.

 

Con colaboraciones con Natalia Lafourcade, León Larregui, Julieta Venegas, Kinky, y Juan Gabriel, por mencionar algunos, Carla estrenó su más reciente material discográfico ‘Amor Supremo’ en noviembre del 2015, y aunque con bajo perfil, Carla ya está a mitad de su gira en el país y con vísperas de extender su gira fuera del mismo.

 

Un disco mucho más maduro y con un trabajo de realización más trabajado que resulta en 13 temas llenos de experiencias, sentimientos y colores que a más de uno cautivará.

 

Elsa y Elmar

Dando sus primeros pasos en el continente, esta agrupación colombiana liderada por Elsa Carvajal, comienza a ganar renombre, y sin duda uno de sus grandes logros fue el poder abrir el concierto de Coldplay en Colombia.

 

Fue en 2013 cuando sacaron su primer EP bajo el nombre de ‘Sentirnos bien’, y dos años después, en el mes de marzo, lo que sería su primera producción discográfica ‘Rey’; material que ha sido bien recibido por el público mexicano, quienes han podido disfrutar sus presentaciones con Little Jesus, Caloncho y Mon Laferte.

 

Mon Laferte

Ella es Monserrat Bustamante, y desde 2011 comenzó su carrera en la música. Desde Chile para todo el mundo, ella es Mon Laferte. Sus primeros temas recopilados en ‘Desechable’, coqueteaban con el rock, el metal y el gótico, y con eso se lanzó a la escena independiente de la música.

 

Un año más tarde, tras una estadía en México, Laferte lanza ‘Tornasol’, disco que promociona en Chile y México tocando pequeños bares y pubs, y fue así que con el camino recorrido como solista y vocal de la banda de Metal Mystical Girls, para el 2015 logra sacar más reciente disco, del cual se desprende su éxito ‘Tu falta de querer’, que la ha ubicado en los primeros lugares de la radio mexicana.

 

Elis Paprika

Con 10 años de trayectoria Elizabeth Nogués, mejor conocida como Elis Paprika, vuelve al ataque este 2016 para lanzar su séptimo disco, del cual ya suena ‘Sad girl’ como primer sencillo. Caminar como chica ‘ruda’ y definir tu música por otro sentido no es fácil, pero Elis se ha sabido mantener firme a sus convicciones a pesar de los múltiples baches por los que ha atravesado, algunos casi a punto de dejarla fuera de la escena musical, como lo fue la demanda con su antigua disquera, lo cual la alejó de los escenarios.

 

Originaria de Guadalajara, Elis se abrió paso en la escena musical de México con su primer disco ‘Give me love’, mismo que la proyecto al éxito junto con sus otros discos, EP2, Express, Maldito, Animal, Adiós y su más reciente disco Black and White, mismo que está saliendo a la luz en estos días. ‘No me vas a callar’, ‘Total Killing me’, ‘Canción de amor para los tres’ y feliz’, son algunas de sus canciones más coreadas y queridas por la gente, si quieres un poco de amor y desamor buena onda, te dejo a Elis Paprika.

 

Julieta Venegas

Ni una tesis entera es suficiente para hablar de la señorita Venegas, su trayectoria, sus éxitos, su música y la gran estima que tiene el público latinoamericano por ella. Es por excelencia una de las máximas representantes de la música hecha por mujeres en nuestro país.

 

Su historia la conocemos, las colaboraciones le sobran y aunque la fama que tiene es grande, jamás ha caído en la soberbia, ni olvidado su sencillez. Actualmente está cerrando la gira de su disco ‘Algo sucede’, mismo que fue aceptado con gusto en toda Latinoamérica, Estados Unidos y parte de Europa, es sin duda una de las mujeres más icónicas en la escena nacional, y mi amor platónico.

 

Ellas son sólo una pequeña muestra de lo mucho que ofrece nuestro talento femenino, y así como estas mujeres se desempeñan en la música, hay millones que diario se levantan y realizan sus múltiples labores en sus ramas y campos, y lo hacen a la perfección. Mi admiración total por ellas, porque sin ustedes el mundo definitivamente será un lugar muy patético para vivir; y por su puesto sin la música. Deleiten sus oídos y ¿por qué no?, la pupila también.

Te dejamos una lista con algunas de sus canciones. Te invitamos a que la complementes:

Si tu vida se contara en una película, ¿qué soundtrack tendría?

Hay canciones que nos gustan mucho porque describen un momento específico de nuestras vidas o porque nos remiten a él, aunque pueda ser que no diga absolutamente nada de lo sucedido. Y entonces, cuando recordamos ese instante, lo hacemos como si estuviera proyectado en una enorme sala de cine cuyo protagonista somos nosotros mismos, y cuyo sonido es “esa” canción (seguro ya hasta se te vino a la mente una de ellas, ¿verdad?).

La música en una película apoya a la imagen para resaltar emociones o alguna característica de los personajes. El elemento musical es tan importante que, si nos encanta dicho filme, buscamos su soundtrack y seguramente nos es fácil ubicar qué escena sucedía con cada canción sin necesidad de volverla a ver.

Molinette Cinema, una banda sonora originaria de la Ciudad de México, se dio cuenta de la importancia de esto y de cómo todas las personas hemos jugado con la idea de ver nuestras vidas en una película que su fin principal es justamente ser parte del soundtrack de dichos largometrajes.

Los sonidos de esta banda que componen cada pieza musical son justamente los que encontramos en una sala de cine, como lo es el glockenspiel (esos tubitos tipo marimba que suenan como timbres), el violín, la flauta, el contrabajo, ukulele, etcétera. Actualmente, están promocionando su EP llamado “Papalote” (da clic), el cual, es la recomendación de hoy. Este trabajo consta de seis canciones tan bellamente compuestas que, al menos, una vas a adoptar como tus favoritas muy pronto.

Te dejamos el link donde puedes encontrar todo el EP:

https://molinettecinema.bandcamp.com/releases

 

Pero, como sabemos que tal vez lo escuches en tu dispositivo y tal vez sólo cuentes con YouTube, te dejamos la primera canción de dicho material:

 

Cuéntanos, ¿qué canciones son parte de tu soundtrack?

Radaid: música del mundo hecha por mexicanos

Eloisa Arriga

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El día de hoy quiero platicarte de un grupo cuyo proyecto está fuera de lo que se ha hecho antes: imagina fusionar música típica de regiones como la India, Sudamérica, África, China, entre otras, y generar canciones con melodías muy hermosas que se convierten en pop o “algo” experimental que vale mucho la pena. ¿No lo crees? Te invito, entonces, a que te sumerjas en la recomendación musical de hoy.

 

Radaid es una agrupación de ocho músicos originarios de Guadalajara, Jalisco, que desde 1998 ha estudiado y creado canciones cuyo principal ingrediente es mezclar distintos tipos de música y hacerlos convivir de manera armónica y muy hermosa. Las letras de estas canciones también son algo interesante a mencionar en el trabajo de Radaid, pues éstas son escritas en distintos idiomas, usando principalmente el inglés. Además, hablan del ser, de las relaciones interpersonales y demás aspectos que la raza humana ha vivido y manifestado desde el inicio de su existencia.

 

Por si fuera poco, Sofía Orozco, compositora de estas letras, ha inventado dialectos que se basan en la lengua hindú. Esto podrás notarlo en el coro de la canción recomendada el día de hoy, cuyos tonos en las voces son como un vaivén de dulces sonidos.

 

“Shine” ha sido una canción muy reconocida por los aspectos que te menciono antes. Es una rola melancólica, hermosa y muy dulce. De corazón, te invitamos a que la escuches con nosotros.

 

Finalmente, como dato curioso, te menciono que sólo hay dos integrantes mujeres: Sofía y Mary Carmen. Y, ésta última, es ciega, por lo cual, podemos darnos cuenta cómo ninguna discapacidad puede limitar las ganas de realizar algo increíble.

 

¿Qué te pareció la recomendación musical de hoy?

¡Que no es Malumba!

Gerson Acosta
@gerson_sonico

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He sido bombardeado de música, mucha y muy variada por lo que quiero hacer una mención y agradecimiento a mi amiga Melissa Mercado por compartir y aceptar tantas melodías que hacen del universo de este joven aprendiz de melómano, algo más extenso.

 

Y para no perder la bella costumbre de recomendar y escribirles un poco de la sustancia que llena nuestros oídos y le da tono a nuestras vidas, quiero compartirles mis impresiones de uno de los discos más esperados del primer semestre de este 2016 que va que vuela.

 

Su nombre es ‘Voluma’, y no, no es derivado del cantante colombiano Malumba ni esas ondas que en general no encuentro sentido (respeto todo género, pero no comparto con todos). Segunda producción discográfica de León Larregui como solista y que vio la luz el 24 de marzo.

 

Ya nos habían dado una prueba de lo que podría ser el disco, cuando en el mes de enero se estrenó ‘Locos’, primer sencillo del disco y que de inmediato se posicionó dentro de los ‘hits’ de la radio nacional, pero, ¿qué hay más allá de esta pegajosa canción?, ¿qué nos da y qué nos quita el disco? ¿Listos? Here we go.

 

Como advertencia número uno, es que deben ponerle mucha atención, no sólo para poder digerirlo, sino para poder entender lo que dice León, que aunque ya nos tiene acostumbrado a su muy particular y en general buena voz, en este disco parece cantar más rápido y juntar las palabras, por lo que cuesta un poco entender las letras.

 

Otra cosa que deben tener en cuenta es el momento en el cual se graba y sale a la luz el disco, ya que es a la par del nacimiento de su primer hijo, por lo que varias canciones vienen cargadas con ese toque sentimental y letras que apuntan a varias etapas de su vida privada y que sin duda a más de uno lograrán identificar con algo en lo personal.

 

Las letras apuntan a revivir momentos de la juventud, viejos amores, el contexto que rodea al mundo y versos futuristas, aquellos que ya conocemos bien por Zoé y su producción predecesora ‘Solstis’, del cual aún mantiene ese toque que lo separa de la banda que lidera, ya que a pesar de mantener un toque enérgico, si marca sus inquietudes creativas.

 

Musicalmente el disco habla por sí mismo, mantiene la misma tónica que ‘Solstis’, y no es de sorprenderse, Adanowsky y Rob Courdet repiten en la producción del disco, y se agradece, ya que la mezcla de cada instrumento es perfecta, no hay saturación ni estridentes lapsos en los cuales ya no distingas si León canta o es algún instrumento más.

 

Experimentando con el Soul, Rock, la balada e incluso un poco de Jazz y el sonido que distingue a Zoé, León logra mantener el estilo que lo distinguió en su primer disco; lo malo es que no sorprende con nada nuevo, no aporta algo que no hayamos escuchado antes, y los 12 tracks que contiene ‘Voluma’ parecen ser una copia reversionada de ‘Solstis’.

 

No se confundan, el disco no es malo, al contrario considero que representa una madurez de León como compositor, músico y productor, además de un buen toque de sentimientos y aventuras por contar; pero no esperen encontrar algo nuevo por parte de él, al menos en cuanto letras y música.

 

Pero no me crean a mí, la mejor opinión la tienen todos ustedes, y cada uno encontrará algo para sí, escúchenlo al menos dos veces a conciencia, mientras disfrutan de un café o pasean por el parque, pa’ que sea de su disfrute pleno.

 

Esta fue mi percepción y lo que les cuento de ‘Voluma’ y que no, no tiene nada que ver con ‘Malumba’, ¿ya se los había dicho, no?

Ser o no ser alguien más, he ahí el dilema

Eloisa Arriaga

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Siempre existe algo que no te gusta de ti o una parte de tu vida que has pensado, al menos una vez y sin titubeo alguno, en transformarla.

 

Hay personas que desde niños se han planteado distintos escenarios de cómo sería su vida si tuvieran “x” o “y” cosa. Hay otros que en la adolescencia desearon haber sido con ciertas cualidades o virtudes, pues de esa forma su vida sería perfecta. Y hay quienes ya más creciditos, quisieron haber actuado diferente a como lo hicieron en algún momento de sus vidas y se convencen que así hubiera sido mejor, pero ya no hay marcha atrás… En pocas palabras, todos han querido ser alguien más.

 

Es decir, cambiar una respuesta mal en un examen importante, no haber sido una persona cruel o torpe con alguien, cambiar algo de su físico o carácter, desear haber permanecido más tiempo en algún lugar o con alguien, cambiar de carrera profesional, etc., todos hemos tenido esa sensación de querer ser distintos.

 

Razorlight te entiende y te apapacha con la siguiente canción para que te sientas comprendido y acompañado: disfrútala. Pero, sobre todo, recuerda que los resultados en tu vida son perfectos, ya que de esa forma has crecido y evolucionado como persona. Reconócete y ámate.

 

 

Comparte con nosotros: ¿Qué has querido cambiar de tu vida?

Los latinos somos pura sabrosura y sensualidad

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Algo que nos distingue como latinos es el sabor tropical que guardamos en nuestra música y en nuestras caderas al momento de bailar (aún si aseguras tener dos pies izquierdos, créeme que, como latino, tienes movimiento y soltura para bailar).

 

Lo malo de esto es que casi siempre cuando se piensa en ritmos tropicales, se viene a la mente una canción simple cuyo compás es el mismo y sólo se creó para mantener entretenidas a las parejitas que se atreven a bailar en las pistas de los salones rentados para fiestas de XV años y bodas.

 

Pero no… Créeme que hay canciones fabulosas para bailar e, inclusive, sentirse sexy frente a la persona que nos enamora.

 

Como ejemplo de lo que digo es “Mariposa en Havana“, canción creada por la banda mexicana Si*Sé. Poco se sabe de la carrera musical de ellos, pues no han tenido tanto reconocimiento ni tanta actividad como se esperaría. Sin embargo, esta canción hará que su nombre se quede grabado en tu memoria y querrás conocer más sobre su proyecto.

 

Ahora que es fin de semana, déjate sumergir en la ricura de esta canción y baila hasta el amanecer con ella o él.

 

Porque la música latina es hermosa y genera ese sabor del que tanto te he hablado durante este texto tan representativo de nosotros, frente a los europeos o estadounidenses, atrévete a escuchar estos compases lentos y suaves, pero muy sensuales.

 

Te invito a que la escuches con las luces bajas y con toda la intención de que esta pieza se inyecte en tu cerebro como una dosis de oleaje, sabrosura y pasión; es decir, una dosis latina.

 

¿Qué tal? ¿Con quién te imaginaste bailando esta canción?

Camilo y su número perfecto

Poco a poco, la banda se consolida en la escena nacional.
Poco a poco, la banda se consolida en la escena nacional.

 

He pensado mucho en qué recomendarles amigos, y es que pareciera que hoy día ya se lo saben todo; las diversas plataformas y aplicaciones dedicadas a la música hacen el trabajo por todos. Que si con ‘manita arriba’ o aleatorio, solitas van saliendo las canciones a tu gusto o entre que ‘pásame una rola y yo te mando otra’, uno se va haciendo de todo un arsenal melódico; y no está mal, al contrario, ya no hay pretexto para quedarse sin conocer más.

 

No les voy a mentir y contar una historia de que así fue como los conocí y para ser demasiado honesto, no recuerdo cómo fue. Veía su nombre en letras pequeñas, en carteles de eventos no muy conocidos y un día que esperaba por una llamada decidí teclear su seis letras en el buscador de Spotify; eran la segunda opción después de Sesto.

 

Camilo Séptimo es una agrupación relativamente nueva, en 2013 sacaron a la venta su EP ‘Maya’ que contenía cinco canciones que venían a refrescar la escena del ‘indie’ nacional. Sus ritmos apuntan a lo ‘más bailable’ como lo declaró Manuel Mendoza, bajista y vocalista de la banda; y es que con los primeros segundos de cada canción, es inevitable comenzar a mover el pie con el ritmo.

 

Lejos de ser una banda convencional, Camilo Séptimo, viene a refrescar la escena del rock que se está haciendo en nuestro país; sin alejarse de las letras que llegan y que añoran la compañía perfecta, los ritmos y estilo propio de ellos aporta el toque pegajoso a cada canción.

 

El número 7, simbólicamente tiene muchas interpretaciones y una de ellas, es que representa la perfección. Ya sé que no están aquí para clases de ‘datos curiosos’, pero tenía que hacer mención de ello como parte del texto. Hace un par de semanas, mi labor como periodista me llevó al Centro Cultural España, habría tres bandas nuevas y por azares del destino, Camilo Séptimo estaría allí.

 

No creo mucho en las coincidencias, sino en que las cosas pasan por que tienen que ser así. Pude verlos, disfrutarlos y hasta hacer una galería de ellos (misma que pueden disfrutar en nuestro portal). Era lo único que me faltaba verlos en vivo, y resumiendo el show, la interpretación y su sonido, les doy un 7, quiero decir, un momento perfecto.

 

Si quieres salir un poco de la rutina musical, no dejes de revisitar a Camilo Séptimo, sus canciones pegan en el corazón, en las mentes y en el cuerpo para moverse un poco. Actualmente preparan su segundo disco próximo a salir y su presentación para el 4 de junio en el Lunario del Auditorio Nacional, y deja que Camilo y su número perfecto se apoderen de ti.

A que no adivinas de dónde es ella

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Mucho se habla de la música extranjera, mucho se dice sobre la calidad de ésta y, más, si es alternativa y fresca.

 

Hemos llegado a pensar que la magia de componer y generar viajes melancólicos, etéreos, inefables u oníricos es cosa de un talentoso tocado por Dios que tuvo la fortuna de tener unos papás cuyo apoyo fue incondicional para que éste se dedicara a la música. O, incluso, hemos pensado absurdamente que sólo algunos países son productores de artistas.

 

Sin embargo, este EP casi LP (que es como ella misma lo describe) te hará cambiar de parecer. Primero, déjame explicarte cómo está compuesto su trabajo: es una compilación de canciones muy íntimas, transparentes, delicadas y arriesgadas de conectar con el ser amoroso de todos.

 

Sus influencias musicales harán que, en cuanto comience a sonar la primera canción, reconozcas un pop cuya composición es de una guitarra y una voz suave que iluminarán tu día como no podrás imaginarlo.

 

El amor puede ser descrito de muchas maneras, pero no creerás la magia que esta mujer puede realizar y, ¿sabes? ¡Es mexicana!

 

Sí, ella se llama Carla Rivarola y su proyecto se llama Iranti, fue estudiante de la UNAM y actualmente es una mujer cuya intención en la vida es generar su sueño y compartir su magia musical con aquellos que también saben soñar y amar.

 

El EP que te menciono se llama “Origami” y, de verdad, este pop “chuequito” (es una hermosura la forma en cómo ella misma describe su género), cuyas influencias musicales son de progresivo, bossa nova y jazz hará que te sientas orgulloso de dónde vives y seas consciente que, si se quiere, se puede. Y ya sé lo trillado que suena esto, pero la prueba está aquí, en esta recomendación musical.

 

Cuéntanos, ¿qué tal te pareció Iranti?

De incertidumbres y otras cosas… Cinco canciones para cuando no sabes si sí o no

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Llevo rato sin poder plasmar algunas ideas y melodías para todos ustedes, pero hay tiempos en que los cambios son muchos y veloces, no me dejarán mentir. Y es que en las últimas dos semanas de este mes, nos han llegado las noticias que por donde sea: se leen, se escucha, se respira, se apesta: Una ‘Chaponovela’, la partida del camaleónico David Bowie, escándalos telefónicos y elecciones en Colima, en fin, todo y nada a la vez.

 

Pareciera que el inicio de 2016 augura un año lleno de idas y vueltas, nada es cierto, todo puede pasar, saber si sí o no, es cuestión de apuestas y monedas al aire, casi como la incertidumbre de si Di Caprio por fin ganará el Óscar o si es posible salir de la Friendzone en donde ni el ‘Chapo’ es invulnerable (dicen).

 

Que si a veces no sabemos quiénes somos y para dónde vamos con los demás, también es una realidad latente. Quizá los claro/oscuros del sentir son inevitables, son parte de uno, son parte del vivir; como dice Siddhartha, quizá ‘es el precio de ser humanos’.

 

Y aquí para todos, cinco canciones para cuando no sabes pa’dónde jalar o si ya sabes pa’donde jaló.

 

Nothing – Editors

Una de las mejores rolas que la banda británica ha dado, un giro completo, sin guitarras, batería o bajo; un cuarteto de cuerdas y la voz de Tom Smith hacen de la melodía un poema.

 

Como eran las cosas – Babasónicos

Pese a ya tener un par de añitos que salió a la luz, esta canción no deja de ser una de las favoritas entre el público babasónico, directo al corazón y a la razón, algo difícil de hacer… pero no para ellos.

 

Álbum – Technicolor Fabrics

Sacada de su segundo disco, ‘Ideas’, esta canción promete llevarte al recuerdo de aquello que ya fue, que dolió, pero que se terminó de pie, que vale la recordar y aprender de ello.

 

Esta vez – Julieta Venegas

‘Sé honesto’, un clásico para las relaciones de hoy día. ¿Lo somos?

 

Bajo el volcán – Love Of Lesbian

Y para cerrar con broche de oro, les dejo con la canción más nueva de esta banda española, que se estrenó apenas la semana pasada. No podían dejar de sorprender, fuerte y llena de aquellos recuerdos y añoradas épocas, con la música hecha para que no duela, sino para que se quiera. ¿Su disco?, hasta el 4 marzo.