Lágrimas de derrota, el trago más amargo de “Gigi” Buffon

El silbatazo final decretó la eliminación de Italia. Ni el último esfuerzo de Gianluigi Buffon le valió para extender la esperanza y jugar su sexto Mundial de manera consecutiva. No era el día. Cerraría su etapa como seleccionado con el trago más amargo de su carrera.

Y es que Buffon dejó en claro que después de la Copa del Mundo de Rusia 2018 se retiraría. Al “99.9 por ciento [es seguro]”, dijo ante las cámaras de televisión un 12 de junio de este año. Hoy lo reafirmó: “siento mucho que mi último partido oficial con Italia haya coincidido con la eliminación”.

Pero el arquero de la Juventus sabía que más allá de su pérdida, la deuda más grande era con la afición italiana.
“Lo siento no ya por mí, sino por la afición. Hemos fallado en algo que es importante a nivel social, es la única pena que tengo porque el tiempo pasa y es cruel”, añadió entre lágrimas.

Y ese llanto conmovió a más de uno en el mundo del futbol, a esos que vieron cómo el arquero italiano levantó la copa en Alemania 2006 tras vencer a la Francia de Zinedine Zidane.

El debut, la despedida: la reclasificación

Buffon debutó con la Selección un 29 de octubre de 1997 ante Rusia, en la reclasificación para Francia 1998. Era el minuto 32 cuando el arquero Gianluca Pagliuca se lesionó. El entonces técnico italiano tenía en la banca a la sensación de la Serie A: “Gigi”.

El meta paró como si llevara años en el arco azzurro. Sólo vio su meta horadada por un autogol de Fabio Cannavaro. Posteriormente, los de la bota itálica vencerían a Rusia en su territorio y clasificarían a Francia 1998.

Pese a su trabajo, Buffon tuvo que mirar la Copa del Mundo desde la banca, aún no era su tiempo. Para Corea-Japón 2002 se adueñó del arco, mismo que no soltó durante Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014.

Rusia 2018 significaba su sexta Copa del Mundo y dos récords acuesta: el jugador con más mundiales disputados con seis, superando a Lothar Mathaus y Antonio Carbajal; y el arquero italiano con mayor edad en disputar un Mundial, junto con Dino Zoff.

Sin embargo, no pudo darse e Italia mirará el torneo más importante de selecciones desde casa.

El inicio del fin

El Mundial de Alemania 2016 significó el punto más alto en la historia reciente de Italia. La solidez defensiva, expresada en los 453 minutos sin gol en contra, la capacidad técnica de su mediocampo y el poderío ofensivo, le permitieron alzar la Copa del Mundo en Berlín tras vencer a Francia.

Quizá ese fue el logro más importante del arquero nacido el 28 de enero de 1978 en Carrara.

Tras ello, Italia comenzó a sufrir un recambio generacional para el que no estaba listo. Figuras como Fabio Cannavaro, Gianluca Zambrota, Alessandro Nesta, Gennaro Gattuso, Francesco Totti, Mauro Camoranesi, Andrea Pirlo, Alesandro Del Piero y Filippo Inzaghi comenzaron a dejar la Selección y no hubo jugadores capaces de tomar la batuta del tetracampeón del mundo.

Pese a ello, arribaron a la final de la Eurocopa 2012, en la que cayeron ante la poderosa España de Andrés Iniesta y Fernando Torres. Pero Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 significaron el anuncio del desastre que vendría: eliminados en la ronda de grupos.

60 años después, la historia se repite

El nombre de Suecia se podría ligar a la tragedia italiana. En 1958, el Mundial se llevaría acabo en el país escandinavo y la Selección de la bota no asistiría tras perder el repechaje ante Irlanda del Norte.

Sesenta años después, Italia quedaría eliminado a manos de Suecia, tras no poder anotar un solo gol en 180 minutos. Más aún, impedirían que Buffon, su figura más vigente, llegara a su sexta copa del Mundo.

“Sabíamos que era un partido difícil y no lo hicimos lo mejor que pudimos. Perdimos la claridad para poder anotar”, declaró “Gigi” a la televisión local en un intento por explicar la eliminación.

Buffon llora y con él una parte del futbol que aún cree en los héroes forjados en la sobriedad del arco, en aquellos que lo vieron levantar la Copa del Mundo en Berlín o derramar lágrimas cuando la Juventus descendió.

Desconsolado. Foto: FIFA.com.

Carlos Fuentes: el hombre de la corbata de fuego

Este 11 de noviembre se cumplen cinco años de la muerte de Carlos Fuentes Macías. Descrito como “el hombre de la corbata de fuego”, por Mario Vargas Llosa – a razón de las extravagantes y elegantes prendas que le gustaba vestir-, Fuentes fue uno de los más icónicos escritores y figuras intelectuales del siglo XX. Pero, a un lustro de su muerte, ¿qué podemos decir de este narrador mexicano?

Lo más significativo sería señalar que Fuentes, junto con Octavio Paz, creó una visión institucional en torno a la efigie del escritor e intelectual mexicano. Un individuo proveniente de la alta burguesía mexicana; un hombre universal, capaz de deliberar sobre cualquier tema, con un compromiso político y una visión de que la escritura también era un vehículo de activismo y obligación con un deber social.

Basta tan sólo ver su entrevista de 1977, en el programa español “A Fondo”, de Joaquín Soler Serrano, para entender que Fuentes cumplió a cabalidad este papel. En ese documento se ve a un hombre crítico y elegante. Alguien que puede deliberar sobre marxismo, la España Franquista y el asilo democrático, las teorías de Noam Chomsky y Michel Foucault, y la contradictoria vida política de México, siempre, con sólidos argumentos.

Su visión de lo que debía ser un escritor lo trasladó a sus obras, que estuvieron influenciadas por la idea de “la gran novela” -inmersa en los autores de la “Generación Perdida” de Estados Unidos, y la creación del Premio Nobel de Literatura, de los que fueron grandes lectores los cuatro grandes del Boom Latinoamericano-.

Desde la publicación de La Región más Transparente, para pasar por Terra Nostra, y la fallida La Voluntad y la Fortuna, en sus últimos años de vida, se observa que la aspiración de Fuentes siempre fue transformarse en el artífice de: “la gran novela mexicana”. Y si bien algunos de sus libros tienen grandes méritos como artificios narrativos – como Aura o La Región más Transparente– otros se presentan como quimeras complicadas y de difícil lectura – caso de Terra Nostra y sus 1200 páginas, su obra más ambiciosa y que muy pocos lectores hemos soportado hasta su última página-.

Con la muerte de Octavio Paz, en 1998, Fuentes se convirtió en la máxima figura de las letras mexicanas. No obstante, como patriarca de la literatura nacional, no pudo ejercer la misma influencia que el poeta de Mixcoac. Para ese entonces, las nuevas generaciones de lectores sentían más empatía con otros narradores como José Emilio Pacheco o Sergio Pitol, y sus obras, que con las colosales y complejas obras del alguna vez Embajador de México en París.

Si bien sus novelas nunca alcanzaron la genialidad de Pedro Páramo, de Juan Rulfo, por muchos años éstas representaron, para los críticos nacionales e internacionales, una versión aceptable de la idea de la gran novela de México.

Una anécdota interesante que puso en duda esta idea, se dio con la publicación de Los Detectives Salvajes, de Roberto Bolaño, a finales del siglo XX. A la que la crítica internacional definió como lo que él siempre deseó escribir.

Sin embargo, la alegoría para Fuentes debió ser aberrante: la gran novela mexicana fue escrita por un chileno que se burló de su homólogo en la literatura nacional (Octavio Paz), en su juventud, y que residía desde hace veinte años en Cataluña. En su momento, debió parecerle una broma de muy mal gusto.

Esta reflexión encuentra eco en su aversión para leer a Bolaño – ¿quizás inseguridad o temor?-; a diferencia de su gran amigo Mario Vargas Llosa, quién desde la publicación de Los Detectives, aplaudió al más grande discípulo del Boom y uno de los mejores ejecutores del género de la gran novela Latinoamericana y que hoy es una superestrella en el ámbito de la literatura internacional.

A pesar de estar distanciado de los lectores en sus últimos años, Fuentes fue hasta el último día de su vida un oráculo capaz de definir el destino de la literatura en México. Por años el canon de la literatura nacional se preguntó: ¿quién será el próximo Octavio Paz, el próximo Fuentes? A manera de testamento, Fuentes dio su respuesta en uno de sus últimos libros La Gran Novela Latinoamericana bajo la etiqueta de “quintilla de damas y tercio de caballeros”.

Respecto a sus herederas en la literatura nacional, su criterio se me hace un tanto inmerecido para escritoras como Ángeles Mastretta, Elena Poniatowska, Bárbara Jacobs y Margo Glantz. Sólo el caso de Carmen Boullosa representa, para mí, a una narradora original e inventiva. Su tercio de caballeros fue más ajustado a escritores de consideración: Daniel Sada, Álvaro Enrigue y Juan Villoro.

A pesar de este intento de sucesión, y a cinco años de su muerte, un hecho es concreto para la literatura nacional. No existirá otro Fuente ni otro Paz en el canon de la literatura en México. Al menos no en mucho tiempo.

Lo anterior no significa que su figura sea negada, olvidada o superada. Dado que aspectos de su visión narrativa y literaria pueden rastrearse en jóvenes escritores como Yuri Herrera, Emiliano Monge y Guadalupe Nettel, herederos y continuadores de la novela del boom, aunque ninguno de ellos intentaría ejecutar de nuevo una obra de más de mil hojas o que incluyera fragmentos en francés.

También, la figura y personificación de Fuentes como el escritor mexicano se ha convertido en un punto de referencia de lo que no desean ser muchos de los escritores nacionales.

Grandes narradores como Antonio Ortuño, Juan Pablo Villalobos, Fernando Melchor, Elmer Mendoza, Guillermo Fadanelli o David Miklos intentan alejarse del estereotipo de lo que fue Fuentes. Incluso, algunos reivindican otras tradiciones de la novela de México que fueron minimizadas por el género de la gran novela, como la novela satírica e irónica de Jorge Ibargüengoitia, o la novela negra de Rafael Bernal.

Lo único certero es que para la literatura nacional, hispana, e incluso internacional, Carlos Fuentes siempre es un punto significativo de las letras universales. Y, ¿por qué no aceptarlo? Uno de los grandes escritores de México.

Google le dedica su Doodle a “La Centaura del Norte”: Nellie Campobello

Nellie Campobello vivió la Revolución Méxicana con los ojos de una niña de 10 años. Tiempo después, sintetizaría sus experiencias en un trío de libros: Cartucho, Las manos de Mamá y Apuntos sobre la vida militar de Francisco Villa.

Hoy, el buscador de Google le dedica su ya famoso “Doodle” a 117 años de su nacimiento.

Quizá su obra más conocida sea Cartucho, en la que a través de los ojos de una niña se conoce la Revolución Mexicana y a uno de sus principales participantes: Francisco Villa.

El libro fue publicado en 1931 en Xalapa, Veracruz. A la fecha, es considerado como un referente de la literatura de la Revolución Mexicana.

De “La Centaura del Norte” a la bailarina

Campobella era una ferviente seguidora de Francisco Villa, de ahí que se autonombrara “La Centaura del Norte”. Su admiración por el héroe revolucionario la llevó a escribir Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa.

Pero Nellie no sólo es conocida por sus letras, también lo es por ser la precursora del ballet en México. Su talento y capacidad creadora la llevaron a convertirse en referente de esta arte en el país.

Campobello, quien nació el 7 de noviembre de 1900 en Villa Ocampo, Durango, descubrió la danza en la capital del país, ciudad a la que llegó en 1923 tras la muerte de su madre.

Rápidamente, logró colocarse en la élite del ballet mexicano. Por ello, el entonces Presidente Lázaro Cárdenas le pidió organizar una coreografía para conmemorar la Revolución Mexicana. En 1931, su ingenio le permitió presentar “Ballet 30-30”, obra en la que colaboró con estudiantes de la Escuela Plástica Dinámica y niños de primaria.

Seis años después, en 1937, se convirtió en directora de la Escuela Nacional de Danza, puesto que ocupó hasta 1984. En esa etapa fundó el Ballet de la Ciudad de México.

Entre sus alumnos destacados se encuentran: Guillermina Bravo, Amalia Hernández, Josefina Lavalle, Dina Torregrosa, Emma Ruiz, Rosa Reyna y Martha Bracho.

El misterio de sus últimos años

Los últimos años de Campobello guardan un gran misterio. Aparentemente, fue secuestrada por una de sus alumnas y el esposo de ésta, ambos la mantenían alcoholizada para evitar que huyera.

Posteriormente, y tras una investigación, la Comisión Nacional de Derechos Humanos fechó su muerte el 9 de julio de 1986. Sus restos se encuentran en un panteón de Hidalgo.

Otro de sus misterios es su verdadero nombre. El cual aparentemente era Francisca Ernestina Moya Luna. Se cree que adoptó el de Nellie por el nombre de la mascota de su madre y Campobello por el apellido de su padrastro, Jesús Campobello Morton.

Lionel Messi: 600 veces blaugrana

Lionel Messi cumplió 600 partidos como jugador del Barcelona y para celebrarlo, el equipo culé compartió un video en sus redes sociales.

En las imágenes, se ve la transformación que el argentino ha sufrido desde que vistió por primera vez la playera de la entidad catalana, mientras, a la derecha, un contador en forma del escudo del Barcelona va del 0 al 600, enumerando los juegos que el argentino ha disputado para los culés.

El marco de la celebración fue el Camp Nou. El rival era Sevilla, equipo que se ha convertido en su principal cliente pues les ha marcado más de 25 goles. Sin embargo, Messi no pudo anotar pero participó en a victoria de su equipo, misma que les pertime mantenere en la cima de la Liga española.

Messi ha disputado 393 juegos de liga, 119 de Champions League, 62 de Copa del Rey, 17 de Supercopa de España, 5 del Mundial de Clubes, y 4 de la Supercopa Europea.

En sus 13 años en la entidad blaugrana ha sido dirigido por siete entrenadores. El que más lo ha comandado es Pep Guaridola, con 219 juegos; Luis Enrique con 158 partidos; Frank Rijkaard, con 110; Tito Vilanova, con 50; Gerardo Martino, con 46; y Ernesto Valverde con 17 cotejos.

Con la camiseta blaugrana ha ganado 426 partidos, 105 los ha empatado y sólo ha perdido 69. Tras España, el país donde ha disputado más duelos es en Inglaterra con 13 juegos; Italia con 10 y Francia y Alemania con 9.

Messi es el tercer jugador con más partidos disputados con la casaca catalana, sólo superado por Andrés Iniesta, con 642, y Xavi Hernández, con 767.

El Real Madrid es el equipo a que más ocasiones ha enfrentado, seguido del Atlético de Madrid, el Athletic de Bilbao y el Sevilla.

Mientras ha horadado en 523 ocasiones las redes, convirtiéndose en el máximo goleador blaugrana. Sevilla es su mejor cliente con 29 goles, seguido del Atlético con 27, Real Madrid y Valencia con 24 cada uno.

Su principal asistente de goles fue Dani Alves con 42 pases, seguido de Andrés Iniesta con 35 y Luis Suáres con 27.

Messi ha levantado 30 títulos: 8 ligas, 4 Champions League, 5 Copas del Rey, / Supercopas de España, 3 Supercopas y 3 Mundiales de Clubes. De manera individual ha ganado: 5 Balones de Oro, 4 Botas de Oro, 4 Pichichis de la Liga, en 5 ocasiones ha sido el máximo goleador de la Champions, y un premio de Jugador de la FIFA

#Perfil Cri-Crí, el Disney mexicano

¡Uhuhuhu! Daba balidos el ‘Chivo ciclista’ mientras mi hermana –de tres años– y yo –de seis– competíamos por ver quién lo imitaba mejor durante los viajes familiares que hacíamos en el vocho azul, cada fin de semana.

‘El ratón vaquero’, ‘La patita’ y ‘Di por qué’ eran las otras canciones que coreábamos a nuestras edades, motivados por el cassette que mi papá nos compró para cantar al ritmo de Cri-Crí, el grillito prodigio que tuvimos la fortuna de conocer por sus sencillas piezas.

Poco (probablemente nada) sabía en ese entonces de don Francisco Gabilondo Soler, nacido el 6 de octubre de 1907 en Orizaba, Veracruz. A mí me gustaron sus canciones desde niño, como a muchos otros antes de mí, que crecieron con él y a quien debieron una infancia incomparable gracias a su programa de radio transmitido por la XEW durante 27 años.

Pero este hombre, genio en el sentido estricto de la palabra y que sólo llegó hasta el sexto año de primaria, dominó el piano como sólo los astros lo consiguen: por pasión. Influido por su breve estancia en Nueva Orleans, inició su carrera como compositor al ritmo de tango, fox-trot y danzón. Sin embargo, Orizaba era una ciudad muy pequeña para un talento tan grande, así que se instaló en la Ciudad de México en compañía de su primera esposa, Rosario Patiño.

Sus hijos fueron el motor que lo impulsó a componer para un público infantil olvidado por la industria musical, incluso hasta nuestros días. La petición de dirigirse a los niños, hecha por Emilio Azcárraga Vidaurreta, estuvo enfocada en esa dirección, entre otras cosas, para que Gabilondo no compitiera con Agustín Lara, por ello, su programa, que inició en octubre de 1934 sin patrocinios y con sólo 15 minutos al aire, cambiaría la historia musical nacional para siempre.


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Pero su mente inquieta no sólo era alimentada por estrofas, tonos y octavas; desde joven su lado científico se nutrió de Julio Verne, Emilio Salgari y los Hermanos Grimm, con quienes desarrolló su gusto astronómico y aventurero, de ahí que emprendiera un viaje a Sudamérica durante la cúspide de su carrera.

A su regreso, el público de México lo recibió con los brazos abiertos y continuó su emisión de ‘Cri-Cri, el Grillito Cantor’ hasta el 30 de julio de 1961, fecha en la que se transmitió el último programa.

Su vida estuvo nutrida por el boxeo, la natación y la tauromaquia, disciplinas que practicó pero que no tuvieron mayor impacto en su vida, porque lo suyo fue ser la voz de la infancia mexicana. Así pues, el 14 de diciembre de 1990, el hombre que se negó a vender a su grillito a Walt Disney porque era una herencia para las generaciones venideras, falleció a los 90 años en Texcoco, Estado de México.

El Nobel de Literatura es para Kazuo Ishiguro y sus “novelas de fuerza emocional”

Kazuo Ishiguro es el ganador del Premio Nobel de Literatura 2017. El escritor nació el 8 de noviembre de 1954 en Nagasaki (Japón), pero es de nacionalidad inglesa, ya que desde los cinco años vive con su familia en Surrey, Inglaterra.

La Academia sueca calificó el trabajo de Ishiguro como “novelas de gran fuerza emocional”, que han descubierto “el abismo más allá de nuestro ilusorio sentimiento de conexión con el mundo”.

Con respecto al Nobel de Literatura, el autor expresó en entrevista para la BBC: “Es un honor magnífico, sobre todo porque significa que estoy siguiendo las huellas de los mejores autores”.

Discípulo de Malcolm Bradbury y Angela Carter, Ishiguro es autor de novelas como Pálida luz en las colinas (su ópera prima), publicada en 1982, y que fue recibida con elogios por la crítica y con la que se hizo merecedor del premio Winifred Holtby Memorial.


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Posteriormente publicó Los restos del día (1988) con la que obtuvo el Booker Prize, uno de los premios más prestigiosos de la literatura inglesa; esta novela fue llevada al cine por James Ivory y la producción fue nominada al Óscar como Mejor Película.

Entre los temas que abundan en la obra del inglés se encuentran la memoria, el tiempo y el autoengaño; también ha experimentado en la ciencia ficción con su novela Nunca me abandones (2005). En su más reciente trabajo, El gigante enterrado (2015), se planteó “cómo la memoria se relaciona con el olvido, la historia con el presente y la fantasía con la realidad”.

Hace un par de años, el más reciente ganador del Nobel declaró al The New York Times que se acercó a la literatura cuando apenas tenía 9 o 10 años, con las historias de Sherlock Holmes en su biblioteca local. “No solamente [empecé] a leer obsesivamente sobre Holmes y Watson, también me empecé a comportar como ellos en el colegio. La gente pensaba que era porque yo era japonés”, agregó.

Ishiguro estudió literatura inglesa y filosofía en la Universidad de Kent. Posteriormente cursó un posgrado de escritura creativa en la Universidad de East Anglia. Escribe en inglés y es autor de siete novelas, además de algunos libros de relatos, así como guiones para cine y televisión.

En cifras

  • El Nobel de Literatura fue creado en 1901.
  • Ha distinguido a 113 autores, de los cuales 14 han sido mujeres.
  • En cuatro ocasiones ha sido compartido, la última vez fue en 1974.

Una dosis de… René Drucker

“Hasta aquí, pequeña una dosis de ciencia”, rezaba al final de una breve cápsula un hombre fornido, canoso, de prominente bigote, con playera polo que resaltaba sus bíceps pese a su edad. Con él se aprendía desde los beneficios del agua –y sus perjuicios–, sobre arañas y su desafío a la gravedad, hasta murciélagos.

Los episodios de no más de dos minutos me encantaban, es más, puedo decir que era de lo mejor que salía en el Canal 5 en aquellos tiempos en los que Televisa buscaba dar otra cara de su programación. Ese hombre incluso llegó a salir en la línea 1 del Metrobús, que aunque pasaban desapercibidas sus “Dosis de Ciencia”, la divulgación del doctor René Drucker Colín ahí estaba, entre la gente, como él lo deseaba.

Su trabajo era notorio y a la vista del mexicano promedio, mas no su persona. Fuera del círculo académico mexicano, poco se sabía de aquel hombre nacido en la Ciudad de México en 1937. Seguro tampoco él pensó durante su juventud que sería un estandarte para la difusión del conocimiento científico, ese que a tantos estudiantes aterra, pero que tanta falta nos hace, aunque sea en una pequeña dosis.

Al mero estilo del lugar común mexicano, el doctor Drucker se lesionó una rodilla y se tuvo que olvidar de correr (pero nunca del deporte), para fortuna de nosotros y de la ciencia. Su vida estudiosa, sin embargo, empezaría en la Facultad de Psicología de la UNAM. Pero no era un hombre conformista, su maestría en la Universidad de Illinois y su doctorado en medicina por la Escuela de Medicina de Saskatchewan, Canadá, lo confirmaron.

Fue ahí donde tuvo su primera plaza como asistente de investigación; su historia apenas empezaba, pues a su retorno a México fue contratado como investigador asociado al Instituto Miles de Terapéutica Experimental, y como profesor de asignatura en la Facultad de Fisiología de la UNAM, donde además fungió de jefe del Departamento de Sicobiología de 1972 a 1973.

Para 1985 ya se desempeñaba como jefe del Departamento de Neurociencias del Instituto de Fisiología Celular de la Máxima Casa de Estudios, puesto que ocupó durante cinco años. Entrada la década de 1990, se convirtió en jefe del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina hasta empezado este siglo. Sin embargo, el lugar donde varios lo recordamos, con mucho cariño, fue como conductor de la serie “Dosis de ciencia”, que inició en 2002.

A la distancia, podemos decir que sus cápsulas fueron pioneras de lo que ahora son los formatos de video repetidos hasta el cansancio por cientos de portales alojados en redes sociales: cortas, oportunas, ilustradas como si se tratara de un libro para niños; esos breves episodios nos transportaban a un mundo tan poco entendido en este país, siempre con un lenguaje sencillo y asequible para todos.

El doctor Drucker no sólo era un divulgador, era un científico cuya área de trabajo estuvo enfocada en el Parkinson; su primer trabajo en el área lo publicó en 1987, aunque en su haber tiene más de 400 artículos de investigación e incontables notas publicadas en La Jornada y distintos periódicos.

Su último cargo lo tuvo como secretario de Ciencia y Tecnología en la administración del actual Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera.

Carismático, imparable incansable, así fue René Drucker Colín; el creador de dosis de ciencia falleció el domingo 17 de septiembre a la edad de 80 años en su casa. A pesar de ello, su legado queda ahí en “400 Pequeñas Dosis de Ciencias”, libro gratuito en el portal de la UNAM y al alcance de todos, tal y como lo hizo siempre, en pequeñas dosis.

Rius… alfa y omega de la caricatura mexicana

Transcurría mi infancia. Yo tenía unos 12 años cuando me sentaba a leer el periódico con mi papá. Nunca tuvo uno favorito, aún así, yo siempre me iba a la sección de caricaturas; los monos me encantaban, en especial los que parecían más dibujados por mí que por grandes maestros autodidactas que durante su vida crearon mundos, biblias enteras capaces de retratar a México, su política y su vida cotidiana, tal y como lo hizo Rius.

Debo confesar que fue durante mi etapa universitaria cuando empecé a consumir más del trabajo realizado por Eduardo Humberto del Río García y otros imprescindibles de la caricatura nacional, herederos de la venerable tradición construida por José Guadalupe Posada desde el siglo XIX.

Mi época de coincidir ideológicamente con El Chamuco y La Jornada llegó y se volvieron lecturas obligadas sus intervenciones que, con ironía, sarcasmo, e incluso, cierta petulancia, hacía referencia a la clase política y las coyunturas sociales a través de sus Supermachos, Los Agachados y muchos otros personajes como Caltzontzin, a quienes conocí por mis visitas al Museo del Estanquillo.

Distintas exposiciones de sus dibujos (que probablemente en un futuro reciban un reconocimiento diferente) me hicieron ver el sencillo pero contundente lenguaje construido por Rius y que influyó, no sólo en la formación de moneros como José Hernández o Rafael Barajas, sino en el entendimiento de la “polaca” mexicana para la raza que no muchas veces se informa con letras, sino con imágenes, o en este caso, con trazos deformes, que exaltan lo peor de la clase política.

No por nada fue visto por Carlos Monsiváis como otro modelo educativo: “En México existen tres sistemas educativos nacionales: la Secretaría de Educación Pública, Televisa y Rius”, dice la frase del cronista a quien seguro le dará gusto ver en el otro allá, en el principio caótico, aquel que cuando Rius llegó lo puso peor, según El Evangelio de San Garabato, escrito por el Fisgón.

Por ello, la huella del michoacano nacido el 20 de junio de 1934, es imposible de rellenar, no sólo por tener incontables obras publicadas en diferentes editoriales entre las que destacan Marx para principiantes (Debolsillo, 1977), Santo PRI, líbranos del PAN (Grijalbo, 2011), La Biblia, esa linda tontería (Grijalbo, 1996), Rius en pedacitos: una antología personal de dibujos (Almadía 2014), sin dejar de mencionar los periódicos en los que colaboró y las revistas que vieron la luz por su imparable trabajo.

Hoy la luz se apagó para “el ateo más cristiano” en Tepoztlán, Morelos, sin embargo, a diferencia de otros nombres, su leyenda empezó desde hace más de 60 años entre dibujos, frases y libros de referencia obligada. Su trayectoria fue reconocida por múltiples premios de periodismo, por muchas personalidades del ámbito público y privado, y especialmente, por la gente que, con su pluma, recibimos clases de civismo sin querer.

Descanse en paz Eduardo Humberto del Río García “Rius”.

Ramón Xirau, el filósofo y poeta que se integra a las estrellas

Ramón Xirau ahora es parte del polvo de estrellas del que tantos poetas han pensado, hablado y escrito. El también filósofo, ensayista, maestro e investigador falleció el miércoles 26 de julio a los 93 años.

De origen catalán, nació el 20 de enero de 1924. Tras la Guerra Civil Española, emigró a México con su familia a los 15 años como parte de los exiliados republicanos. Continuó con sus estudios de licenciatura, maestría y doctorado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; de igual forma, tomó cursos de inglés y letras inglesas clásicas en el Instituto Anglo-Mexicano de Cultura, además de seminarios y estudios de especialización en El Colegio de México y la Universidad Sorbona.

La vida de Xirau estuvo centrada en la academia de tiempo completo pues desde 1949 impartió clase en la FFyL. Para 1973 ya era parte de la plantilla de investigadores del Instituto de Investigaciones Filosóficas. Su trabajo lo hizo dar conferencias en universidades mexicanas y extranjeras, especialmente en Oxford, Columbia, Bolonia y Barcelona.

Prolífico en su trabajo como filósofo, traductor, ensayista y poeta, y cuya bibliografía abarca más de 40 títulos entre los que destaca Naturalezas vivas (1997), Entre la poesía y el conocimiento (2002) y Lugares del tiempo (2002), Obras 5 (2014) y Genio y Figura de Sor Juana Inés de la Cruz (2016).

A lo largo de su vida obtuvo reconocimiento a través de numerosos premios y distinciones: destacan su nombramiento como Caballero de La Orden de las Artes y las Letras (1964) otorgada por el gobierno de Francia; fue designado miembro de la La Legión de Honor (1990) considerada como la distinción francesa más importante, además fue condecorado en 2009 con a Medalla Bellas Artes durante un homenaje realizado en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México por su cumpleaños ochenta y cinco, entre una docena de premios.

Xirau fue envestido como doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Barcelona (1984), la Universidad de las Américas y por la UNAM (2010), Investigador Emérito de la UNAM y Creador Emérito del Sistema Nacional de Creadores (1993).

Su principal línea de trabajo fue la poesía mexicana donde analizó la obra de Octavio Paz, Xavier Villaurrutia y Sor Juana Inés de la Cruz. Como filósofo se dedicó al análisis de la relación entre la filosofía y la poesía, al establecer la tesis de entender a la poesía como conocimiento, pues con ella no sólo se puede acceder a determinados aspectos de la realidad, sino que permite trascenderla a partir del lenguaje que se utiliza.

Descanse en paz, Ramón Xirau Subías.

#Perfil Le Terrible Artist: José Luis Cuevas

Hay algo imponente en “La Giganta” que simplemente nos deja sin palabras. La escultura de José Luis Cuevas, ubicada en el museo que lleva su nombre, es una obra monumental que es imposible no impresione. No obstante, a pesar de su grandeza, hay algo de “La Giganta” que a muchos no termina por gustar, e incluso, llega a incomodar.

El efecto que provoca esta escultura refleja a la perfección la personalidad del artista que fue Cuevas. Un genio precoz, que desde sus primeros años se supo brillante y que, con pocos años, llegó a encarar al establishment para imponerse como el representante de una nueva vanguardia.

La creación de su estilo y el neofigurativismo ayudó a cambiar el arte mexicano que se había centrado en los temas de la Revolución Mexicana y el marxismo, lo que dio fuerza a la Generación de la Ruptura que abrió nuevos espacios y horizontes de creación para los artistas mexicanos.

A pesar de su genio, que no puede ser puesto en duda, y que cientos de premios y muestras en museos a nivel internacional respaldan, Cuevas fue una personalidad tormentosa del arte mexicano.

Cuevas se presentó ante el mundo del arte nacional como un prodigio pusilánime, que no tenía miedo de criticar la obra de sus antecesores, que no temía molestar en cadena nacional a artistas como Siqueiros.

La Giganta sorprende a algunos e incomoda a otros. Foto: Especial.

Al inicio, podríamos adjudicar esa actitud a una inmadurez del joven artista, sin embargo, en sus últimos años, Cuevas se presentó ante los medios como un anciano rabo verde que tachó de malos e insignificantes a sus predecesores. De forma asombrosa, fue un niño y un viejo cretino, a la par de un narcisista de primera.

Asombroso era escuchar y leer las cosas obscenas que se decían sobre su actitud en público, cómo hacía explicito su desprecio a la gente y visibles sus groserías por la más insignificantes cosas en los eventos a los que asistía. ¿Por su genio, podíamos condonarle tan despreciable carácter?

A pesar de su personalidad, Cuevas fue un gigante. Famoso fue el momento en que el New York Times, en 1960, lo comparó con Pablo Picasso, mayor aún fue el hecho de que el mismo artista español comprara, en una exhibición suya ,dos de sus trabajos.

Por años su actitud explosiva lo hizo estar fuera de los grandes museos mexicanos, y lo que pareció un castigo de las vacas sagradas hacía la arrogancia de Cuevas, se transformó en una promoción internacional a su obra, que hasta la década de los noventas, del siglo pasado, fue más conocida en el extranjero que en su tierra. Momento en que se extinguieron todos los viejos patriarcas del arte mexicano y el tiempo le dio ese lugar.

Su muerte ha causado un sinfín de polémica, de emociones encontradas y, a pesar de todo lo que podamos opinar, no podemos decir: ¿no es acaso eso lo que deba generar todo gran artista?

Brillante como pocos artistas, desagradable como un ser humano, ayer murió uno de los grandes exponentes del arte mexicano. La gente hablará bien o mal de él, podrán expresar su molestia o su admiración a la obra que le sobrevive, pero lo que es un hecho es que nunca quedaremos al margen del terrible artist, de ese hombre injusto y prepotente que legó grandes obras al arte en México. De ese genio que fue José Luis Cuevas.


El pintor y dibujante falleció del lunes 3 de julio, a los 86 años de edad. El deceso fue confirmado por la Secretaría de Cultura Federal. Se espera que se le realice un homenaje en el Palacio de Bellas Artes.


 

Matías Almeyda, el técnico que levantó al gigante

Matías Almeyda llegó a la dirección técnica de Chivas un 18 de septiembre de 2015. Desde entonces se planteó un reto: “levantar a este gigante”. Un año y ocho meses después, puede presumir cuatro títulos al mando de los tapatíos. El más importante lo consiguió la noche del domingo, cuando venció a Tigres y conquistó la doceava estrella en la historia de Guadalajara.

Su llegada se vio manchada por las formas. José Manuel de la Torre aún era técnico de Chivas cuando Almeyda había estampado su firma en el contrato. Las criticas cayeron, pese a que no había dirigido un partido. Hoy, su nombre es aclamado por una afición otrora lastimada.

El volante convertido en técnico

Nacido en Azul, Argentina, es recordado, mayormente, por vestir la camiseta de Rive Plate. Con los millonarios fue campeón; su desempeño lo llevó a Europa. Ese mismo club lo recibió tras su retiro del futbol. Tiempo después, vivió el momento más amargo de la historia de esa camiseta: el descenso. Pudo dejarlo todo, vivir de su  historia, pero optó por quedarse, rescatar el barco y regresar al equipo a la primera división.

Mediocampista, o volante por derecha, siempre destacó por su entrega en el campo. Nunca surcó las medias tintas, amaba al equipo que defendía y su entrega lo hizo inolvidable para las camisetas que vistió. Como muestra, el beso que le dio a la camiseta de River, tras ser expulsado en La Bombonera, la cancha de su máximo rival, Boca Juniors.

Su desempeño en River lo proyectó a Europa. Se marchó a Sevilla como el fichaje más caro de Argentina, tras rechazar al Real Madrid, pues le había dado su palabra al presidente de la entidad sevillana. Un año después, recaló en la Lazio. Su entrega lo hizo querido por la afición italiana, quien pedía que la garra de Almeyda se enraizara en todos sus compañeros.

Tras formar parte, y ser campeón, de la Lazio, pasó al Parma, Inter de Milan y Brescia. En este último terminaría su recorrido en Europa. Volvería a casa, a la Argentina que tanto extrañaba. Entonces vino el mayor de sus nubarrones, una depresión que lo alejó de todo aquello que le provocaba una sonrisa, entre ello el futbol.

Rescatado por el dibujo de su hija, volvió a las canchas. River lo esperaba. De 2009 a 2011 vistió la camiseta de los millonarios, escuadra con la que vivió el episodio más amargo de su vida futbolística: el descenso de categoría. Ese episodio marcó el fin de su etapa como futbolista, pero dio nacimiento a otra, quizá la más importante de su historia deportiva: la dirección técnica.

Tomó el mando de River y logró el ascenso. Su etapa en primera división duró 17 partidos. Volvería al descenso para rescatar a Banfield y subirlo de categoría. El 3 de agosto de 2015 dejaría el banco del cuadro argentino, un nuevo reto se le habría en el horizonte: Chivas.

Despertar al gigante

Al ser presentado, Almeyda prometió despertar al gigante. En su primer duelo al mando de Chivas, venció a Querétaro por 2-1. Algo había cambiado. Guadalajara comenzó a demostrar la gallardía extraviada.

En Copa MX  brilló y logró su primer título en México, tras vencer al León. El gas inicial le alcanzó para vencer al América en la liga. Entonces, atravesó una época complicada, las victorias se extraviaron.

Tras conseguir la Super Copa MX, en julio de 2016, las Chivas caería dos veces en cuartos de final ante América, en el Clausura y Apertura 2016. No sólo era eliminado por el máximo rival, sino que Almeyda no conocía la victoria en liguilla.

En la Copa MX del Clausura 2017, Almeyda comandaría al equipo a coronarse en casa. Si bien se ganaban títulos, la afición exigía ganar la liga. Con el tercer lugar en la tabla general del Clausura, Matías y su equipo se encontraban ante el momento perfecto para demostrar que habían aprendido en liguillas anteriores.

La graduación de Almeyda como técnico

Antes de Chivas, Almeyda había conseguido el ascenso con River Plate y Banfield en Argentina. Salvo eso, el técnico argentino no había conseguido un título de liga en primera división.

Pero la liguilla del Clausura 2017 cambiaría su historia. El camino para la graduación de Almeyda inició ante Atlas, equipo contra el que consiguió su primer triunfo en fase final. A pesar de empatar en el global, clasificó por mejor posición.

Su siguiente rival sería el centenario Toluca. Ante los choriceros, volvería a clasificar a la final por mejor posición en la tabla. Las críticas no se hicieron esperar. Las Chivas de Almeyda no brillaban como lo hicieron en algunas jornadas de la Liga MX. El rival sería Tigres, escuadra que había anotado 10 goles en cuatro partidos.

Contra los felinos, Almeyda planteó un juego casi perfecto. Tras 85 minutos ganaba 2-0, pero André Pierre Gignac aguó la fiesta.

Ya en casa, el argentino diseñaría otro juego que rozó la perfección. Chivas ganó, se coronó y consiguió su doceava estrella. A la par, Matías Almeyda se graduaba como técnico, el pastor había despertado al gigante.

 

 

Rodrigo Prieto, el mexicano nominado al Oscar por Silence

Cuando tenía 11 años, Rodrigo Prieto moldeaba figuras de plastilina y las filmaba con su cámara de ocho milímetros. Hoy se convirtió en el único mexicano nominado en los Oscar 2017 por su trabajo en Silence de Martin Scorsese. El fotógrafo competirá en la categoría de Mejor Fotografía frente a ante Bradford Young (Arrival), Linus Sandgren (La La Land), Grieg Fraser (Lion) y James Laxton (Moonlight).

 

Silence

Una foto publicada por Rodrigo Prieto (@rpstam) el

 

Egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica, Prieto ha colaborado con directores de la talla de Martin Scorsese (Silence y El lobo de Wall Street), Oliver Stone (Wall Street: Money Never Sleeps), Pedro Almodóvar (Los abrazos rotos) y Alejandro González Iñárritu (Amores Perros, Babel, entre otras).

 

El fotógrafo mexicano obtiene su segunda nominación al Oscar, luego que en 2006, la Academia reconociera su trabajo por Secreto en la montaña.

 

En caso de ser reconocido con el galardón, Prieto extendería el dominio de México en dicha categoría, tras los tres premios consecutivos por Emmanuel Lubezki en 2013 (Gravedad), 2014 (Birdman) y 2015 (El Renacido).

 

El trabajo de Prieto se puede disfrutar en 29 largometrajes, entre los que destacan Pasajeros (su último trabajo, 2016); El lobo de Wall Street (2013); Biutiful (2010); Babel (2006); Los abrazos rotos (2009); 8 Millas (2002); Amores Perros (2000), entre otras.

Prieto podría ser el onceavo mexicano con un Oscar. Foto: Festival de Morelia

México en los Oscar

Prieto podría convertirse en el onceavo mexicano reconocido con un Oscar. El primero de ellos fue Emile Kuri, en 1949, por Mejor Diseño de producción en la película The Heiress. Los últimos fueron Alejandro González Iñárritu, como Mejor Director, y Emmanuel Lubezki, en fotografía, por El Renacido.

 

Hasta el momento, el país ha recibido 64 nominaciones. Emile Kuri y Emmanuel Lubezki han sido los más nombrados, con ocho apariciones.

 

Los mexicanos con al menos un Oscar son: Alejandro González Iñárritu (4); Emmanuel Lubezki (3); Alfonso Cuarón (2); Anthony Quinn (2); Emile Kuri (2); Lupita Nyong’o (1); Eugenio Caballero (1); Guillermo Navarro (1); Manuel Arango (1); y Beatrice De Alba (1).

Murió Carrie Fisher, la princesa Leia de una galaxia muy lejana

El silencio se cierne sobre la galaxia. Carrie Fisher ha fallecido tras un ataque al corazón. Tenía 60 años y un personaje que desde 1977 la volvió icónica para el mundo: Leia Organa, la rebelde que comandó una revuelta contra el imperio galáctico en Star Wars.

Hoy, Carrie, o Leia, se ha ido. Quizá para unirse con la fuerza. O tal vez para emprender otra rebelión en una galaxia muy lejana. Epecial.

La actriz norteamericana había sufrido un infarto el pasado viernes mientras viajaba en avión de Londres a Los Ángeles. Tras el ataque, fue trasladada al centro médico de la UCLA, en los Ángeles, California. Su estado era grave, pero presentaba mejorías.

 

Sin embargo, el portavoz de la familia, Simon Halls, informó a la revista People del deceso de la nacida en Beverly Hills, California. Eran las 08:55 de la mañana cuando ocurrió el hecho, según el comunicado de prensa.

 

Fisher, una estrella de galaxias muy lejanas

 

Hija de la actriz Debbie Reynolds y del cantante Eddie Fisher, Carrie nació con estrella. Su primera aparición en la pantalla grande se dio en 1975, en la película Shampoo de Hal Ashby. Después vendría el papel con el cual sería conocida en todo el mundo, la princesa Leia Organa en la trilogía de Star Wars: Una nueva esperanza (1977), El Imperio contraataca y El Regreso del Jedi.

Después actuaría en cintas como The Blues Brothers (1980), Hannah y sus hermanas (1986), Under the Rainbow (1981), When Harry mey Sally (1989), entre otras.

 

En 2015 volvería a ser la princesa Leia en Star Wars,durante la grabación del episodio siete de la saga: El despertar de la fuerza; recientemente también había participado en el octavo capítulo de dicha saga.

Carrie o Leia, una con la fuerza

 

Uno de los claroscuros de Fischer fue el problema de adicciones que afrontó. Al paso del tiempo, lo superó y encontró en ese episodio la fuerza necesaria para continuar. De ese episodio surgieron dos obras significativas en su vida: el monólogo teatral Wishful Drinking y la novela Postales desde el filo. Fischer también destacó como guionista.

 

Hoy, Carrie, o Leia, se ha ido. Quizá para unirse con la fuerza. O tal vez para emprender otra rebelión en una galaxia muy lejana.

“Triste está el palomar” un adiós a Juan Gabriel

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“Jefa, vamos a ver a ‘Juanga’ ahora que regresa a cantar” le dije a mi mamá a principios de 2015 cuando me enteré de que iba a estar en el Auditorio Nacional para presentar su más reciente material. Y más por mi madre, lo hacía por mí, moría de ganas de ver al “Divo de Juárez” en vivo. Sin embargo, y como todo millenial (bendito término) no quise ir solo por el ‘qué dirán’.

 

Me daba pena andar gritando en un concierto de Juan Gabriel. Estúpidamente me negué a pagarme mi boleto, sólo por pensar que era un gusto culposo y que tenía que ir con mi mamá para cantar “Sólo sé que fue en marzo”, “Te lo pido por favor”, y las más famosas como “El Noa-Noa” o “Amor eterno”, por mencionar sólo algunas de sus mil 800 canciones escritas.

 

Para mi fortuna (o desfortuna a estas alturas, si ustedes quieren) reflexioné mucho sobre su música. Me di cuenta de que haber crecido con sus canciones, producto de la herencia de mi mamá y mi abuelita Lidia, no era algo ‘cool’; se trataba de algo padrísimo y quería ver a quien me permitió conocer la música popular mexicana a través de discos como “El Alma Joven”, “Siempre en Mi Mente”, “Cosas de Enamorados”, “Pensamientos”, “El México Que Se Nos Fue” y muchas recopilaciones más que todavía tenemos en casa.

 

En una de ellas encontré un librito donde se narraba la historia de un tal Alberto Aguilera Valadez. Un hombre cuya vida fue azarosa desde que nació el 7 de enero de 1950, pues no sólo por ser el menor de 10 hermanos sufrió la crueldad de la vida; la pobreza y permanecer internado en escuelas durante su infancia a causa del rechazo de su mamá, lo marcaron para escribir canciones que ahora se consideran clásicos de la música contemporánea. A pesar de todo eso, se convirtió en ídolo de masas al componer y cantar para distintos géneros musicales como la balada, la ranchera, el bolero, la banda y el pop.

 

Supe por qué vendió más de 100 millones de copias en todo el mundo (la serie “Hasta que te conocí” dice que son más de 250 millones) por qué se tradujeron sus canciones en distintos idiomas, por qué era el ídolo de muchas generaciones que ahora le echaremos de menos, y por qué, pese a los escándalos de impuestos, su preferencia sexual que le generó críticas y demandas, su reclusión en el Lecumberri y sus posturas políticas vinculadas al PRI, no dejaremos de admirarlo.

 

A él, al que vino de la nada y nos lo dejó todo, le escribo estas humildes líneas como su origen, como su persona, pues no sólo es inspiración de músicos, es el ejemplo de que si un sueño es legítimo se puede alcanzar, sin importar los tropiezos. Alberto Aguilera Valadez, Adán Luna, Juan Gabriel, ahora descansan para siempre a consecuencia de un infarto que les cerró los ojos, pero que no apagó su espíritu. Ese nada lo apagará.

 

Hasta siempre, querido JuanGa. Gracias por enseñarnos que no se necesita dinero para amar, para entender que lo pasado ya no interesa, y que pese a la muerte de un palomo, podemos agradecer que todas las mañanas entre por nuestras ventanas el señor sol para que seamos mejores y hagamos las cosas siempre con amor.

Metamorfosis en movimiento, hacer el cuerpo poesía

Queen a escena. La música suena. Los acordes de Another One Bites the Dust inundan los oídos de los asistentes. De pronto, cinco figuras femeninas irrumpen en el espacio. Agitan los brazos, mueven las piernas y cada parte de su cuerpo se mueve al ritmo de la melodía. Ocultan su rostro. Están en metamorfosis. Están en movimiento.

La danza tiene una característica muy especial: convierte el cuerpo del artista en poesía. Entonces, rodeado de ese capullo llamado ritmo, emerge triunfante, convertido en mariposa de mil colores y conquistador del aplauso del público. Así son ellas, cinco jóvenes que descubrieron en la danza una forma de expresión que refuerza más que su amistad.

Metamorfosis en movimiento inició hace poco menos de un año. Gaby, Tabata Edith, Nudia y Gaby Mayorga, se conocieron en los espacios del Colegio de Ciencias y Humanidades Vallejo (CCH-V). Ahí tomaban los talleres libres que la universidad brinda a sus alumnos. Al salir de la preparatoria, el espacio donde practicaban se terminó. Entonces, decidieron iniciar su propio grupo de danza bajo una bandera: lo independiente.

El sol del mediodía se diluye entre las copas de los árboles del Parque de los Venados. Es sábado. La gente comienza arremolinarse cuando escucha The Wall. Ellas se deslizan sobre el asfalto, convirtiendo la música en movimiento y viceversa. Termina, aplausos del público. Una ligera pausa para tomar aire.

En entrevista con El Tecolote, Edith Jazmín habla sobre cómo la danza les permite expresar sentimientos que con palabras son difíciles de expresar. Se conocieron e hicieron amigas con la danza, recuerda, de ahí que el baile muestre las ideas que comparten.

Mientras bailan, señala Gaby Mayorga, la más pequeña del grupo, rompen la pena. A pesar que los nervios las invaden cuando están frente al público, una vez que la música suena, la confianza entre ellas emerge y sólo existe “la música, tu cuerpo y ellas”, puntualiza.

La apuesta por el independiente

La segunda edición del Nirvana Festival permitió dar cabida a expresiones independientes que de otra forma sería difícil de visibilizar. En el Parque de los Venados, en la delegación Benito Juárez, artistas, músicos y deportistas se dieron cita para demostrar que la cultura es el camino a la regeneración del país.

La búsqueda de espacios fue lo que llevó a Metamorfosis en Movimiento al Nirvana. Después vino la planeación del número que presentarían. “Primero es plantearte la idea de qué es el festival; no íbamos a traer algo de ballet porque somos chavos y tenemos inquietudes distintas. Entonces dijimos: es un festival urbano, con cosas divertidas y creo que a todo nos gusta el rock.”, comentó Gaby Villegas, una de las dos directoras de la agrupación.

Así, el número incluyó a Queen, Michael Jackson, Pink Floy y Calle 13. Además de tres ensayos a la semana, por tres horas cada uno. La recompensa fue el aplauso y reconocimiento de los asistentes al festival.

Convertirnos en mariposas

Se contornean. Ha llegado el momento de emerger. Se despojan del paliacate que cubre sus rostros juveniles. Los zapatos quedan a un lado. Y es que Cuando los pies besan el piso, saben que cualquier guerra se puede ganar con el baile.

Su participación en el Nirvana ha terminado. Contentas, cuentan cuáles serán sus siguientes pasos en la escena independiente: “vamos a seguir buscando espacios”, platica Gaby.

Dentro de esos planes está, afirman, llenar la Ciudad de México de danza. Y para ello se armarán de su bocina y la mejor arma que poseen: su talento y tenacidad para abrirse espacios.

La metamorfosis es un cambio de estado, funciones y desarrollo de un ser. Una transformación. Ellas están en ese proceso. Queremos convertirnos en mariposas, afirman con la ilusión de la juventud. Están en movimiento. El camino es la danza.

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Sorprende metamorfosis en movimiento en el Nirvana, fueron los encargados de inaugurar el festival. Foto: Aldo Gutiérrez.

Ali, el símbolo de la rebeldía

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Muhammad Ali, todo un símbolo de rebeldía. Imagen: Especial.

En homenaje a Muhammad Ali, el símbolo y cuyo nombre se enmarca de manera muy especial, porque es más que un guerrero.

 

Una de las cosas que siempre me emocionaron desde que era niño, son las películas de Rocky. Mi papá me las puso desde los cinco años. Me encantaba ver al ‘Semental italiano’ contra Apolo Creed, ‘Clubber’ Lang o Ivan Drago, box en su mejor representación cinematográfica. Lo interesante, más allá de los rounds repletos de emociones, era lo que mi padre me decía siempre al verlas: “Stallone le copió a Cassus Clay”. Y eso era cada vez que las poníamos en la vhs y después en la era de los discos versátiles digitales.

 

Nunca entendí mucho por qué me lo decía hasta que un día, cuando yo me encontraba cerca de la pubertad, mi viejo compró un disco en la calle titulado “Las mejores peleas”. En la portada estaban leyendas del boxeo como Salvador Sánchez, Wilfredo Gómez, el “Mantequilla” Nápoles y Julio César Chávez.

 

Cuando terminamos de ver las carnicerías entre esos gladiadores, mi papá volvió a hacer referencia a su ídolo: “quiero que veas cómo peleaba Cassus Clay”. Para ese momento, mi afición por el pugilismo se volvió eterna.

 

La curiosidad llegó de nuevo y empecé a preguntarme (y preguntarle) sobre el tal Clay. ¬–Es Muhammad Ali, el que pegaba como avispa–, me decía. Poco a poco se me quedó guardado ese nombre. No pasó mucho tiempo cuando vi la película Ali, protagonizada por Will Smith. Ahí conocí la versión holliwoodense de la leyenda, el mejor boxeador de la historia.

 

En mis recuerdos, alimentados por mi señor padre a partir de sus memorias, había imágenes del medallista de oro en la categoría de peso semicompleto durante los juegos olímpico de Roma en 1960; de sus guerras contra Foreman, Frazier y Norton, por mecionar algunos; del rebelde que se había negado a ir a Vietnam a matar gente que “nada le había hecho”; de aquel que se cambió el nombre porque su apellido era de esclavos; del único bailarin del cuadrilátero.

 

Poco a poco me volví un fanático de Ali. Vi varias veces los episodios que tuvo contra Sonny Liston, Joe Frazier y Leon Spinks. Verdaderas golpizas que bañaron en oro al boxeo durante esas décadas y que su principal patrocinador se llamaba Ali: el hombre que sabía conectar dentro y fuera de la arena; lo demostró varias veces pero fue más evidente durante su “duelo” en un set de televisión contra Michael Parkinson, en aquella maravillosa entrevista de 1971.

 

Ahora nos toca despedirnos de una leyenda. Del maestro que pese a volar como mariposa, no pudo escapar en 1984 de la Enfermedad de Parkinson. Alguien a quien sólo vi luchar a través de Youtube y en algunos especiales que salieron por televisión para recordar a los reyes del cloroformo, y que pese a ello, mantengo sus peleas como si hubiera estado en la primera fila.

 

Su nombre se enmarca de manera muy especial, porque más que un guerrero, Ali es un símbolo. Uno que nos demuestró que se puede ir contra el sistema y que aún así puede lograr ser respetado, admirado y seguido por todo el mundo. Descanse en paz Cassius Marcellus Clay Junior (Louisville, Kentucky, 17 de enero de 1942- Phoenix, Arizona, 3 de junio de 2016), el único Muhhamad Ali.

Lázaro Lugo: la música es lo que somos

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Lázaro Lugo en entrevista con El Tecolote. Foto: Aldo Gutiérrez.

Hoy en día es raro encontrar proyectos multidisciplinarios que no sólo se limiten a raspar las cuerdas de una guitarra y dar de tamborazos en la batería. No es muy usual que sean integrados, en su mayoría, por hermanos de sangre. Pero lo que sí sale de lo cotidiano, es ver una banda tan sólida y con la clara idea de hacer música, sin importar el exterior ni lo que pase como consecuencia de las acciones de “la máquina”. Porque ellos no hacen sonidos, los traen en la piel, la sangre, el ADN. Así son Lázaro Lugo.

 

Conformado por Ian, Pedro, Erika, Fernanda y Alejandra, este proyecto tiene una historia que se remonta varios años atrás, justo tiempo después que su líder, Ian, saliera de la secundaria y decidiera formar su grupo en compañía de su hermano menor, Pedro, para tocar covers. “Desde que somos niños siempre hemos sido muy allegados a la música. Nuestro papá sabe un poco de música y nos influyó demasiado” recuerda el también guitarrista.

 

Una broma local entre los miembros originales que hacía alusión a un cacique de su zona les dio el nombre. Y al mero estilo de Pedro Páramo se aventaron con ese distintivo, sin saber cómo los recibirían. Al final el resultado dio éxito.

 

Sin embargo, el cambio de alineaciones los orilló a reposar un poco y trazar un nuevo rumbo. Así es como se integraron Fernanda, Alejandra y la hermana de ambos: Erika, para que a través de la experimentación y las influencias de Rool, Rise Againts the Machine, Radiohead, The Mars Volta y un poco de Juan Rulfo, decidieran ir por el sendero de las secuencias y el garaje sin caer en la monotonía de un solo género o una marca, sino de integrar varias ideas para mantenerse siempre ajenos a otras bandas alternativas.

 

“La música es lo que somos”

Quizá el inicio del camino se lo deben a sus padres, quienes les ensañaron por dónde ir. Por ejemplo, Su mamá, quien tocaba la mandolina en su juventud, es parte de la esencia de estos tres hermanos. Tal vez, sus padres querían tomar el camino de la música, pero que en sus tres hijos lo veían mejor.

 

Los integrantes de Lázaro Lugo lo tienen claro: la música es lo que son, forma parte de su naturaleza. Si bien no es un plan a largo plazo, sí forma parte de su línea de vida. Cada uno de ellos, afirman, tienen su propio camino. Ninguno se parece, pero todos van hacia el mismo lugar. Ian (guitarra y voz), por ejemplo, redactor y le encantan las letras; Erika (secuencias y teclados), enfermera enriquecida en la parte humana, y Pedro (guitarra y voz) estudió veterinaria. La misma diferencia aplica con sus integrantes, Fernanda (bajo) y Alejandra (batería), quienes no tienen profesión parecida a los hermanos Islas. Quizás, por eso, el proyecto explora tantas vías al mismo tiempo.

 

Sin embargo, la banda confiesa que en su primer EP, las seis rolas tenían un estilo más homogéneo y no había esas diferencias que tendrá el nuevo material, Monstruo, pues en las 10 canciones que presentarán en este material retomarán parte de su gusto por el garaje, aunque aceptan que será mucho más oscuro.

 

Autenticidad para combatir a la máquina

Desde hace varios años, el escenario de la música alternativa es poco alentador para las bandas que deciden ir por este camino. Lázaro Lugo es consciente del panorama al que se enfrentan y por eso le apuesta a ser un proyecto multidisciplinario. Son críticos con ellos y con su entorno, el cual ven carente de propuestas, de ideas, de algo verdaderamente revolucionario y fuera del lugar común.

 

“Creemos que es como una crisis general. Los músicos independientes tendemos a quejarnos de la falta de apertura de espacios, pero de pronto existen muy pocas propuestas. Lázaro busca ser un proyecto multidisplinario que involucre la onda literaria, la visual y la música, porque creemos que todo proyecto debe ser consistente para que tenga apertura y debe proponer en varias direcciones” argumentó Ian.

 

“Tenemos la ilusión que por ser músicos esperamos que las puertas se nos abran pero en realidad nos comprometemos muy poco por nuestro contenido y el concepto. Esa es una de las situaciones que más afecta a la escena independiente, porque es difícil colgarte de algo que se parece a todo” complementó Pedro quien también dijo que entre tantas bandas es difícil seguir a una, dado que todas suenan muy parecido.

 

Aun con todo estos síntomas, ellos le apuestan a lo literario, a lo visual y a ser propositivos sin esperar respuesta de la industria que maneja la música. Tal vez eso les da un poco de mayor razón para hablar de autenticidad. Quizá por eso no buscan competencia, sino jalar otras propuestas y crecer juntas para intercambiar ideas y no dejarse llevar por la corriente de la competencia, tan arraigada en nosotros últimamente.

 

Con esa idea se metieron al estudio y desarrollaron una propuesta más conceptual, aterrizada en lo que ellos, para crear una reacción en la gente; tal vez lo logren, tal vez no, lo saben, aunque su idea nunca ha sido esa sino mantener la esencia de la banda y darle la espalda a la máquina, al sistema que olvida a quienes distan mucho de su ideal robótico, sin alma ni espíritu.

 

El reto de ser Lázaro Lugo

Al igual que otros miembros del escenario musical alternativo, su principal reto es evitar navegar por aguas comerciales. Estos piratas de Tláhuac le apuestan a las actuaciones en vivo para nacer conexión con la gente. Cosa nada sencilla pues sus sonidos no son pegajosos o alegres, hasta cierto punto podrían ser hasta complicadas, pero así les gusta,  son lo que son.

 

Y aún así han tratado de lidiar con la falta de empuje y entusiasmo, conceptos que por su fragilidad se diluyen con mucha facilidad. Sin embargo, ellos mantienen el orgullo de querer llegar; se aferran y le siguen; es su sello, mismo que se adapta a las circunstancias del contexto.

 

Monstruo es el nombre de su primer LP. La producción del mismo fue hecha por ellos. Saben que hay muchas cosas que hacer, entre ellas, mantenerse tocando y componiendo para continuar por el camino, para no perderse en el mapa como un recuerdo de un poema mal escrito. Han superado muchos momentos y su principal satisfacción será tener un disco que simbolice no sólo el desmadre de su producción, sino las victorias cosechadas desde que inició su proyecto.

 

El clímax llegará con el Nirvana Festival. Será su punto de partida, la oportunidad para que espectadores y músicos tengamos una válvula de escape ante la lucha constante que significa vivir en el siglo XXI. Al final, todos vamos hacia el mismo lugar.

 

Después, vendrán los planes a futuro: las tocadas para no perderse en el mapa, las composiciones y el refresque mental. Ellos lo tienen claro, la música es uno de sus múltiples destinos y Lázaro Lugo, el camino.

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Camino al Nirvana Festival: Lázaro Lugo

Lázaro Lugo son: Ian-guitarra y voces; Pedro-guitarra y voces; Erika-secuencias teclados y coros; Fernanda-bajo; y Alejandra-batería

 

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Cruyff, la semilla del talento tulipán

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Barcelona fue más que su casa, se convirtió en el sitio donde se consagró como leyenda. Foto: Especial.

Johan Cruyff pertenece a ese grupo de jugadores que marcan la historia del balompié. Su talento, visión, calidad y técnica, consolidaron su nombre en el cielo de las estrellas. Hoy el futbol internacional lo despide tras enterarse de su muerte. Hoy, su nombre, su figura, se consolida como leyenda.

 

Con 68 años ha fallecido tras perder el último partido de su vida frente al cáncer. La batalla inició el pasado 22 de octubre cuando Cruyff confirmaba que padecía cáncer de pulmón. El holandés marcó primero: “tengo la sensación de ir ganando 2-9 en la primera parte de un partido que aún no ha terminado, pero que estoy seguro de que acabaré ganando”. Pero no pudo más y está mañana se entregó al pitazo final.

 

Estandarte del futbol total, Cruyff entendía el futbol a partir de la calidad y la técnica, aspectos plasmados en los sitios donde jugó y dirigió. Ajax, Holanda y Barcelona, disfrutaron de su magia dentro y fuera del campo. El futbol mundial se deleitó con él. Sus tres Balones de Oro son muestra de ello.

 

Cruyff y la Naranja Mecánica

 

El holandés transitaba por el campo con la casaca 14 en su espalda, número extraño para una época donde el orden reinaba en el futbol. Pero así fue Cruyff, un revolucionario inconforme con el orden, característica que le permitió ser el estandarte del futbol total, aquella formación que convertía a cualquier jugador en un todo terreno.

 

Su punto más alto con los tulipanes se dio en el mundial de Alemania 1974, cuando maravillaron al mundo con su futbol y lograron llegar hasta la final. En aquella ocasión, el rival sería el local. El partido se caracterizó por la férrea marca teutona a Cruyff y las constantes fallas holandesas en el último cuarto del campo. Al final, el viejo adagio se cumplía: el futbol es un juego de 11 contra 11 que siempre gana Alemania.

 

Cruyff tendría que llegar al mundial de Argentina 1974 con madurez y el talento intacto para llevar al trofeo a su equipo. Sin embargo, sus posiciones políticas lo obligaron a no asistir, debido a la dictadura militar que gobernaba a la nación albiceleste. Su baja se sintió, pues Holanda nuevamente se quedó en la orilla del título.

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Siempre fuera de la lógica, Cruyff jugó con sólo dos rayas en su uniforme por inconformidad con la marca patrocinadora. Foto; Especial.

 

La semilla del Barcelona

 

El Ajax disfrutaba de su brillo en el campo. Con Cruyff como estandarte, el conjunto holandés conquistó tres Copas de Europa consecutivas, nueve ligas y seis copas tulipanes. Sus actuaciones, éxitos y calidad lo pusieron en la órbita del Real Madrid, pero el jugador se negó a vestir la casaca blanca, su decisión era otra: Barcelona.

 

La afición culé se rindió a su nuevo ídolo, quien no los decepcionó en ningún momento. Sus goles, y técnica se convirtieron en un trofeo de liga durante la temporada 1973-1974, con ello se rompía la sequía de 14 años sin título para los blaugranas.

 

Su segundo trofeo llegaría en la temporada 1977-1978, cuando levantaría la Copa del Rey, en lo que fue su último torneo con la casaca blaugrana.

 

Pasarían 10 años para que Cruyff regresara al Camp Nou, pero lo haría como entrenador. El ahora técnico sabía la importancia de implantar una ideología que rigiera los destinos del club. Empeñado en ello, pasó dos temporadas complicadas. Nadie dijo que sembrar una semilla sería fácil.

 

Su primera liga como técnico blaugrana llegaría en 1991, de la mano de Hristo Stoitchkoc. La semilla comenzaba a germinar en la flor del Dream Team. Cruyff comandó un equipo de ensueño que se convirtió en semillero de técnicos de renombre internacional: Louis van Gaal, Frank Rijkaard, ‘Pep’ Guardiola, Ronald Koeman.

 

La temporada 1992 es una de las más recordadas por el suspenso que trajo consigo la obtención de título, pues la liga española fue conseguida en la última jornada del torneo, gracias a una derrota del Real Madrid. Pero, tal vez, el partido más recordado sea aquel donde obtuvieron la Copa de Europa ante la Sampdoria, con un golazo de Koeman.

 

Su partida no rompió su legado. El Barcelona del futuro se fundó sobre semillas de tulipán.

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Cruyff comandó al Dream Team y sembró la semilla del éxito culé.

 

Adiós, maestro

 

Se alistó al cobro del penal. Miró al portero en espera de la señal arbitral. El pitazo llegó. Corrió con la cadencia que lo identificaba, pero no disparó al arco, sino tocó el balón para la llegada de su compañero, quien resolvió. Gol. Golazo de Barcelona. Golazo en honor a Johan Cruyff, el holandés pensante que revolucionó el futbol
actual.

 

Cruyff se ha ido, pero en la memoria colectiva queda su magia y aquel penal emulado por Messi hace apenas unos meses. El holandés se marcha para formar parte del once titular celestial, ahí donde los espera Alfredo Di Stéfano, Garrincha, Sócrates, Puskas, Zico, Lev Yashin, Enzo Francescoli y un largo y eterno etcétera.

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Esta mañana, Johan Cruyff falleció víctima de cáncer de pulmón.
Los Doppler

Los Doppler: Energía, música y talento

Los Doppler
Energía, buena vibra y fuerza, palabras que describen a Los Doppler. Foto: Aldo Gutiérrez.

Los Doppler son sinónimo de energía y talento. Conformado por Marco, vocalista y guitarrista, Daniie en el saxofón, Axel en el bajo, Gus en la trompeta y Fefe en la batería, nos muestran que con buena actitud, constancia, compromiso y talento cualquier meta se puede lograr.

En entrevista con Los ojos del Tecolote, Daniie comenta que la banda inició desde cuando aún no sabían tocar, después tocaron covers en bares y fiestas; la gente les pedía más, querían canciones de Los Doppler, y fue entonces cuando crearon su primer tema: Vagamundo.

A la hora de componer todos aportan algo, “un integrante tiene una idea y se empieza trabajar con los demás instrumentos” agregó el baterista.

A pesar de su corta edad han logrado poner a bailar a mucha gente, se toman muy en serio sus presentaciones “tenemos una responsabilidad, estar frente al público es tener poder sobre la gente y es mejor dar un buen espectáculo a las personas que nos escuchan”, agregó Marco.

El primer acorde

Desde la infancia, cada integrante de Los Doppler tuvo un acercamiento con la música; además, al ser familia, tocaron sus primeros acordes juntos.

Marco creció con la música de Bob Marley “Desde pequeño mi mamá me ponía mucho reggae y mucho funk”. Aprendió a tocar el piano a los seis años y la guitarra a los 12; ahora es el vocalista y guitarrista de una banda de ska.

“Todo comenzó cuando estaba chiquito, tenía cuatro o cinco años, y a Marco le compraron su guitarra, mis manos estaban muy pequeñas y no podía tocarla” comenta Axel, quien a pesar de no poder tocar la guitarra de su hermano comenzó por la batería, ahora toca el bajo.

Daniie creció en un ambiente lleno de música, en su casa siempre sonaba lo norteño, los Tigres del Norte y algunas cumbias; sin embargo, asegura que a ella le gusta el pop, aunque casi nadie le cree.

Su primer instrumento musical fue una guitarra, “quería tener una banda y le dije a mi mamá que quería una guitarra, me dijo que se la pidiera a los reyes magos”.

El regalo de Daniie llegó y con ello el primer acercamiento musical de Fefe, “todo comenzó ese seis de enero, empecé con la guitarra y ahora soy bajista”.

Para Gus, la banda de guerra escolar significó el gancho musical, pero como los ensayos eran a las seis de la mañana y su mamá no podía llevarlo, desistió de ello. Tiempo después, con siete años, la convenció y desde ahí no paró, empezó a tocar la batería, pero lo veía como un hobbie, a los 11 inició a tocar la trompeta.

Las diferencias de los integrantes fue lo que les permitió crear una fusión de ska muy original y que al público le encanta.

Más que un grupo, una familia
Más que un grupo, una familia

 

La clave del éxito

La saxofonista de Los Doppler nos menciona que la constancia y paciencia ante las adversidades les ha permitido tener su primer EP, “estos años hemos cambiado de alineación muchas veces y nos desanimamos, nos pasa de todo, desde tocar covers en una fiesta y sentirte un rockstar, hasta estar muy ebrios y no tocar, incluso nos hemos peleado”.

Así, los cambios de alineación son el reto al que más se han enfrentado, al punto de ´pensar si debían seguir con la banda. Por suerte, para los seguidores del ska, Los Doppler no abandonaron su sueño y hoy tocan con más energía que nunca.

La edad no importa

A lo largo de la entrevista la banda bromea sobre su edad, sin embargo dicha situación llegó a ser un obstáculo para concretar su proyecto “como nos veían chavos nos mandaban al final en las tocadas, si ahorita nos ven chiquitos imagínense en ese entonces” agregan Marco y Daniie.

Aunque todos los integrantes se llevan muy bien, en ocasiones la diferencia de edades se convierte en dificultad. “Marco y yo llegamos a una fiesta donde tocamos y la disfrutamos como grandes, pero los más pequeños ponen cara de ¿qué hago aquí? Al ensayar sucede lo mismo, ellos son niños ¿cómo le dices a un niño vamos a ensayar? ellos quieren jugar, estar en el Xbox, hay momentos en que no coincidimos” afirma Daniie.

A pesar de la corta edad que tienen los integrantes de esta banda derrochan talento, y el público lo siente en cada presentación, la energía se transmite en una rola.

La magia del Ska

Los Doppler empezaron tocando rock, pero sus corrientes musicales les permitieron hacer una combinación del ska con otros géneros, Daniie menciona que no le gustaba el ska hasta que vio cómo la gente se prendía al escucharlo.

La banda transmite energía a gente de todas las edades, desde señores de la tercera edad hasta slam de puros niños. Tampoco se limita a tocar en conciertos o festivales, han tocado en la azotea de una fábrica, lo cual recuerdan como una de las experiencias más enriquecedoras, pues aunque la gente que estaba era muy poca, conforme iban tocando las personas se juntaron en la calle.

Su música y buena vibra los ha llevado a muchos eventos, pero sin duda el Nirvana fue uno de los festivales que marcó al grupo, pues a pesar del mal clima de aquel día, Los Doppler arrasaron “las personas estaban dispersas y cuando empezamos a tocar la gente se juntó, siento que ese momento es el que más me ha gustado” comentó Gus.

Instru-mental, un EP que derrocha talento

Las diferencias engrandecen. Y Los Doppler no son la excepción. Con influencias del pop, reggae, jazz y otros géneros han creado una interesante fusión de ska, como diría el baterista “es como meter todo en una licuadora”.

Instru-mental, nombre del EP, cuenta con cinco temas completamente diferentes, entre ellas Oldies su primer sencillo que musicalmente es muy variado.

También podemos encontrar la rola de Nación infierno, la cual muestra los problemas del país, es una canción para reflexionar, pues no sólo se dirige a un grupo de personas.

Alerta sísmica es uno de los primeros temas de la banda, a la cual le hicieron algunos arreglos para dejarla dentro del EP.

En este sentido, la presentación de su primer material fue un momento muy importante para la banda “asistieron personas para escucharnos exclusivamente, llegó bastante gente y estaba bien prendida y a gusto con nuestras rolas” mencionó Marco.

El camino por recorrer aún es largo, pero la energía, música y talento de Los Doppler les permitirá replicar el efecto del cual retomaron su nombre: expandirse y llegar a más y más oídos.

Axel, Marco, Daniie, Gus y Fefe
Axel, Marco, Daniie, Gus y Fefe

El ‘Rey’, José Alfredo Jiménez

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Lo llaman el Rey. Se ganó el mote a tope por la sencillez y claridad de sus canciones. Por ello, en la actualidad, es uno de los cantantes más escuchados y recordados de México, del Guanajuato al que siempre le cantó. Es José Alfredo Jiménez, el “Hijo del pueblo” que conquistó miles de corazones y puso música a cientos de decepciones.

 

Era el 19 de enero de 1926 cuando Dolores Hidalgo, Guanajuato, vio nacer a José Alfredo Jiménez. Desde joven mostró talento para la música, por ello, a los 14 años comenzó a participar en los festivales escolares.

 

El tiempo y la pérdida de su padre lo llevó a cambiar de horizontes, entonces, la Ciudad de México se erigió como el destino elegido. Al llegar, junto a su tía Refugio Sandoval, tuvo que enfrentarse a las dificultades económicas, por lo cual comenzó a laborar como mesero en el restaurante La sierra.

 

Multifacético, además de su talento musical, José Alfredo se embarcó en el mundo del futbol como portero del Oviedo. Más tarde pasó al Marte, escuadra que por aquella época jugaba en primera división y donde disputó la titularidad del arco con Antonio ‘La Tota’ Carbajal, el jugador mexicano que más mundiales ha disputado: 5.

 

Prolífico en sus composiciones, en 1947 intentó que las estrellas de la XEW interpretarán sus canciones. Sin embargo, fue hasta 1950 cuando Andrés Huesca y sus Costeños tomaron “Yo”, momento en el cual iniciaría una carrera plagada de éxitos.

 

La magia de sus letras y la potencia de la voz, eran complementadas por el talento de Rubén Fuentes, el personaje que convertía los silbidos de Jiménez en melodías, gracias a sus arreglos musicales. Así, la gente que escuchaba –y escucha- aquellas canciones se identificaba con ellas, al punto de hacerlas suyas.

 

El éxito se materializó cuando los grandes intérpretes de la época, como Pedro Infante, Jorge Negrete, Lola Beltrán, Pedro Vargas y Miguel Aceves, hicieron suyas las canciones de José Alfredo. Entonces, poco a poco el muchacho tímido e introvertido se transformó en una persona platicadora y dicharachera.

 

Tiempo después, los escenarios del cine se le abrieron. En la pantalla grande protagonizó Martín Corona (1950), Póquer de ases (1952), Guitarras de medianoche (1952) y La feria de San Marcos (1957).

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Vivía enamorado de las mujeres.

 

Las Musas del Rey

 

Las mujeres fueron tema constante de sus composiciones, ya que José Alfredo siempre tuvo el corazón enamorado. Nunca le faltaba una musa en el horizonte. Gracias a ellas y a las vivencias de amores vividos y frustrados, pudo crear su vasta obra musical.

 

Gran parte de sus canciones están dedicadas a su musa mayor: Paloma Gálvez, su primera esposa.

La conoció cuando ambos tenían 21 años, en el estudio de grabación donde él iba hacer pruebas con su trío “Los Rebeldes”. Poco a poco, ella le curó las heridas de amores inconclusos y se convirtió en la dueña de sus palabras.

 

Entonces, José Alfredo escribió y cantó Paloma querida, donde sintetizó lo que aquella mujer veracruzana significaba en su vida “…La luz de tus ojos divinos cambiaron mi suerte por dicha y placer… Desde entonces, Paloma querida, mi pecho ha cambiado por un palomar.”

 

Al llegar 1952 decidieron casarse; al poco tiempo nacieron sus dos hijos: Paloma y Alfredo. La felicidad hogareña se vio cortada por la fama y el movido corazón del guanajuatense.

 

Con María de Jesús, hija del comediante Manuel Medel, tuvo tres hijos más. La última mujer que conquistó su vida fue Alicia Juárez, una cantante ranchera de 16 años. Tras el enamoramiento, decidió casarse con ella.

 

El Rey suelta la rienda

 

Una mala noticia ensombreció la vida de José Alfredo, en 1968 le habían detectado cirrosis a causa de su adicción al alcohol. Tras dicho episodio, recuperó un poco su salud, pero algo no cuadraba, no era su vida.

 

El desenlace de esta historia llegó un 23 de noviembre de 1973. El Rey soltó la rienda del mundo, a causa de la cirrosis hepática. La noticia causó revuelo y tristeza, el “Hijo del pueblo” se había marchado.

 

Las desventuras amorosas se quedaron sin uno de sus mejores pregones. Pero el recuerdo queda. Porque aunque “El Rey” haya soltado la rienda, siempre habrá momento para recordarlo mientras tomamos “El último trago”.

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La tumba del Rey, en su natal Dolores Hidalgo, Guanajuato.

 

Te dejamos algunas de las canciones más representativas del Rey, José Alfredo Jiménez:

 

El Rey:

 

Ella:

Si nos dejan:

La media vuelta:

Te solté la rienda:

El último trago:

Que te vaya bonito:

Serenata huasteca:

Se va diciembre:

 

¿Cuáles más incluirías?

Hasta siempre al héroe por un día, David Bowie

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David Bowie nació el 8 de enero de 1947, mismo día que Elvis Presley.

Tenía 13 años cuando mi hermano mayor me enseñó, por primera vez, la imagen de un hombre con peinado exótico y cara pintada. Yo, en plena pubertad y fiebre de “ñoñerías” como The Backstreet Boys, me atreví a llamarle ‘marica’ a ese personaje andrógino que permanecía en el fondo de pantalla de la computadora. Toneladas de Ignorancia, desafío y el simple hecho de llevar la contra, era lo que contenía ese estulto comentario hacia uno de los artistas más completos de la historia: David Bowie.

 

Poco a poco, en buena parte por mi hermano y algunos complementos dados por mis amigos de la prepa, me fui interesando por David Robert Jones –su nombre real-. El londinense nació el 8 de enero de 1947, mismo día que Elvis Presley, quizá por eso, él simplemente quería ser rey por un día y no por siempre.

 

Saxofonista desde los 12 años, David Jones lanzó su álbum Liza Jane/Louie Louie Go Home, en 1964 acompañado por la banda The King-Bees, pero no es sino hasta Space Oddity, sencillo que la BBC utilizara durante la cobertura de la llegada del hombre a la luna, que el mundo conocería a David Bowie. Para entonces, ‘el hombre estrella’ ya había realizado su álbum debut titulado David Bowie, era 1967.

 

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En sus inicios, Bowie colaboró con BB King. Foto: Facebook BB King.

 

Acompañado de Lennon en su sencillo Fame, enamoró para siempre a los estadounidenses en 1975. Sin embargo fue en 1983 cuando su nombre se volvería eterno: su álbum Let’s dance, considerado el más vendido de su carrera, le consiguió una página completa en los libros de historia.

 

Creativo, icónico, multifacético, legendario, se reinventaba no sólo en la música, también en su persona. Como actor de teatro y cine, su participación en películas como El hombre que vino de las estrellas, La última tentación de Cristo, o Twin Peaks: el fuego camina conmigo, mostró su lado histriónico.

 

Pintor, escultor, escritor y dibujante, participó en 10 bandas e hizo duetos a lado de artistas como Freddy Mercury en Under Preassure. Sus más de 140 millones de discos vendidos  sus múltiples rostros, 26 álbumes, 111 sencillos y 51 videos, son parte del legado que David Bowie hereda a la humanidad.  Hasta para morir, fue de estilo único al hacerlo dos días después de su cumpleaños 69, tras una batalla contra el cáncer de hígado. Tal vez por todo eso es que mi hermano siempre fue uno de sus seguidores más reales que haya conocido.

 

Hasta siempre, héroe de un día infinito y sinónimo de la reinvención.

 

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A los 69 años, el mulfacético artista falleció.

El barrio también tiene sus figuras: Tin Tan

“Un hombre inquieto” así fue toda la vida Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés Castillo, Tin Tan, quien nació el 19 de septiembre de 1915 en el Distrito Federal. Tal vez por eso hizo una película con ese título. Perspicaz, ‘vivaracho’ desde chamaco, “El vaso de leche” como apodaban sus hermanos, siempre dio guerra y, seguramente, sacó canas a su papá, Rafael Gómez Valdés y a su mamá, doña Guadalupe Castillo.

Hábil, travieso, feliz, de esa manera creció el segundo de nueve hermanos, a quienes nunca olvidó y siempre les dio chamba en su andar cinematográfico. Razón por la que lo respetaban y en algunos casos hasta le hablaban de usted. Así se dirigía Manuel ‘El loco’ Valdés, a su querido hermano ‘Don Ger’.

Su paso por Veracruz no dejó una huella tan honda como la que labró durante su estancia en Ciudad Juárez. Ahí conoció a los “tirilones de la Coyotera“, jóvenes pachucos de Ciudad Juárez, quienes entre mezclas de español e inglés, solapas como avenidas, sacos largos, zapatos ébano y marfil, pantalones con valenciana de tubo, relojes de cadena colgante y sombreros de ala ancha con una pluma de pavo real, forjarían la identidad del rey del barrio.

Después de ser sastre, guía de turistas, electricista y hasta barrendero, llegaría a la radio. Su incursión por accidente como locutor dio origen al “Topillo tapas”. Ahí sus ocurrencias, chistes e imitaciones de Agustín Lara, en el programa “El barco de la ilusión”, hicieron que Paco Miller se lo llevara de gira donde conocería a Marcelo Chávez, su inseparable carnal.

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Tin tan y su inseparable carnal: Marcelo. Foto: Cortesía.

Tras presentarse en distintos foros, incluyendo el afamado ‘Patio’, llegaron los ofrecimientos de cine. Después de unas cuantas apariciones en la pantalla grande, le llegó su momento: “El hijo desobediente” de Humberto Gómez Landero, en 1945. Ahí nació Tin Tan.

Su estrella se iluminó hasta los confines de la historia con películas como “Calabacitas tiernas”, “Simbad el mareado” y la mejor de sus cintas de acuerdo con los críticos, “El rey del barrio”. En despilfarrador, y sobre todo, viejero, se había convertido en el favorito del director Gilberto Martínez Solares. Lo tuvo todo y a todas. Su récord de besos a las más guapas del cine lo demuestran.

Pero un revolucionado ritmo de vida, casas, coches, un yate, seis hijos y tres matrimonios, cobrarían factura; ¿el precio?, trabajar en cuanto papel le ofrecieran. Su descenso comenzó y llegaron sus peores tiempos en la industria que lo consagró. Sin embargo, la vida le tenía preparadas tres sorpresas todavía: Tomas O Malley de “Los aristogatos“, el oso Baloo en “El libro de la selva” y su no tan celebrada narración en “La leyenda de Sleepy Hollow”.

Desafortunadamente su brillo se extinguiría la madrugada del 29 de junio de 1973 a consecuencia de cáncer en el estómago. No obstante, su estela trascendió más allá de México. Los propios Beatles lo pidieron en su Sgt. Pepper, aunque él prefirió mandar un árbol de la vida.

Yo lo conocí 35 años después de fallecido. Tenía ocho años cuando “La marca del zorrillo” me dejó perplejo, aunque desde antes ya cantaba ‘Busca lo más vital” al ritmo de la selva. Mi papá selló mi admiración cuando compró sus cassettes y los ponía en el coche camino a casa de la abuela cada domingo.

De esta manera, hacemos homenaje al revoltoso ojo verde que cantaba como cenzontle con plumas de canario y mucho corazón, las baladas de Lara o Los Panchos. El mismo que bailaba con el caché de los reyes de la vecindad. Aquel maestro de la seducción a quien ninguna (definitivamente ninguna) actriz del cine de oro dejó sin sus besos.

Cercano a la raza. A la broza que anda a pie y vive al día. A ellos es a quienes siempre estuvo dirigido y pensado. Más allá de sus actuaciones, su personalidad y acciones hacia la gente hablaron por él. La pobreza en la que murió da testimonio que no se llevó nada al agujero, pues todo se lo dio a su gente, a los cercanos y a los no tanto.

Embajador plenipotenciario del albur, el caló y espanglish, con trompa de bagre, así fue y será para siempre, Don Germán Valdés ‘Tin Tan’.

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El rey del barrio y su pachuco. Foto: Cortesía.

Te dejamos las cinco canciones para que lo recuerdes.

Bonita: 

Contigo:

Contigo a la distancia

Palabras calladas

¿Quién será la que me quiera a mí?

Salvador Allende: inspiración de la lucha social

POR Jessica Estefanía Jiménez Montoya y Eduardo Monroy Rodríguez

 

Salvador Allende Gossens es uno de los principales símbolos de la lucha por la emancipación antiimperialista en América Latina. Fue el primer socialista electo Jefe de Estado en la historia. Su muerte, suscitada durante un sanguinario golpe militar ahogó al gobierno de izquierda de un país conocido por su loca geografía, pero historia sensata. A partir de aquel 11 de septiembre de 1973, el martirio de Allende serviría para mantener encendida la llama de la esperanza de los militantes del mundo sobre la idea de que un mundo mejor es posible.

Uno de los mensajes que subyacen al suceso histórico chileno es que un verdadero hombre o mujer de izquierda debe luchar con ética y convicción por la vía que su consciencia le dicte como la mejor y que, por el contrario, desechar alguna de las múltiples vías para transformar la realidad es un error tan garrafal como apostar por una sola. Ya lo decía el Che en la dedicatoria escrita a su amigo Salvador Allende sobre el segundo ejemplar de Guerra de guerrillas que le regaló: “A Salvador Allende, que por otros medios trata de obtener lo mismo”. Esta frase sería compartida por su correligionario Fidel Castro.

Aunque para Latinoamérica la década de 1970 representa la imposición de dictaduras para implantar posteriormente el neoliberalismo, la historia del fatídico golpe que puso fin al gobierno de Allende y dio pie al inicio de la dictadura de Augusto Pinochet se remonta varios años en el pasado. Allende nació el 26 de junio de 1908 en Valparaiso, Chile, en el seno de una familia burguesa de tradición liberal; hecho poco conocido es que a sus 15 años entró en contacto con Juan Demarchi, un viejo anarquista que platicaba con él y le prestaba libros, poniéndolo en contacto a muy temprana edad con ideas innovadoras para su época, ayudando a prender la chispa de lo que sería su vocación futura.

Desde 1926 estudió medicina en la Universidad de Chile en medio de un clima de intensas tensiones políticas, donde las obras de Marx y Lenin eran devoradas por la juventud inquieta de respuestas. Formó parte del grupo Avance, “el grupo más vigoroso de la izquierda”; también fue elegido presidente del Centro de Estudiantes de Medicina y vicepresidente de la Federación de Estudiantes de Chile. Su actividad política le valió cinco procesos en cortes marciales, así como su expulsión de la universidad en 1932. Así, su paso por la universidad lo consagró a la lucha social.

Miembro fundador del Partido Socialista Chileno (1933), de corte marxista, llegó a ser Secretario General en 1943. Su vida política fue muy intensa, fue electo diputado por Valparaiso en 1937 y dos años más tarde fungió como Ministro de Salud Pública del gobierno radical de Pedro Aguirre Cerda, hasta ese momento Allende contaba apenas con 30 años.

La experiencia en el Ministerio de Salud lo puso en contacto con una realidad aterradora: Chile contaba con el nada honroso primer lugar en mortalidad infantil del mundo, sin duda esta experiencia motivó sus dotes como estadista.

Con el paso del tiempo, Allende se convirtió en candidato natural a la Presidencia de la República, compitiendo en 1952, 1958, 1964 y 1970; en la primera ocasión obtuvo un resultado marginal, en 58 y 64 quedó en segundo puesto. En el 70 venció finalmente de la mano de la Unidad Popular, coalición programática de partidos y organizaciones de Izquierda formada en 1969. En su programa se incluía la nacionalización de la minería del cobre, salitre, yodo, hierro y carbón, se establecían las actividades estratégicas para el país como la banca, la electricidad y la siderurgia, por mencionar algunas.

Asimismo, se afirmaba la condición de Chile como nación soberana en las relaciones internacionales, rechazando las presiones económicas, políticas y militares de las potencias sobre el país y demás pueblos del planeta. Empero, la victoria de Allende fue por un margen muy estrecho, poco más de 39 mil votos lo separaron de Jorge Alessandri, lo que dejó en manos del congreso la designación del presidente.

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Desde el primer momento el triunfo de Allende fue amenazado, dando inicio a la guerra económica y la desestabilización por todos los medios, echando mano de huelgas patronales, protestas callejeras, acaparamiento, paros de transportistas y un largo etcétera de medidas aconsejadas y ejecutadas por la CIA; dicho organismos de inteligencia estadounidense asesinó, el 28 de octubre del 70, a René Schneider, Jefe de las fuerzas armadas, quien no pretendía tomar parte en los planes desestabilizadores.

En poco tiempo, en un clima hostil y bajo presiones internacionales sólo comparables con las sufridas por Cuba, el gobierno de Allende impulsó grandes cambios para transformar las condiciones de vida de las y los chilenos. Las reformas que impulsó en sus tres años de gobierno a favor de los intereses del pueblo, de los oprimidos, de los excluidos, se enfocó en tres temas centrales: la economía, el campo y la educación. El cambió se daría a través del desmantelamiento del régimen de privilegios.

En términos económicos, el primer gobierno socialista de la historia por la vía del voto nacionalizó la industria del cobre, principal fuente de divisas para el país. Lo cual significó sentar las bases materiales para la soberanía de Chile, pues antes de ello, casi el 50 por ciento de la posesión de las minas de cobre estaba en manos de empresas estadounidenses. Por supuesto representó una afrenta a los intereses de la potencia mundial: Estados Unidos.

En el campo se aplicó la reforma agraria para desmontar la concentración de la tierra cultivable en un puñado de familias, el denominado latifundismo. En principio se prohibió la posesión de más de 80 hectáreas por persona. Pero la reforma contemplaba una visión integral relacionada con la construcción de capacidades en la población; no sólo se expropiaron los latifundios y se entregaron tierras a los campesinos sino se generaron programas de asistencia técnica y de créditos necesarios para la producción, en el marco del consumo requerido por el país chileno.

La creación de condiciones para la soberanía alimentaria necesariamente pasaba por la transformación de las relaciones sociales, comerciales e industriales, para ello este sector se dividía entre el Estado, el mercado y, con un creciente impulso, la sociedad civil conformada por las cooperativas campesinas o de consumidores. En consecuencia, se generó el reemplazo de los representantes de los intereses latifundistas en el gobierno, a la par del arribo de la representación de los campesinos a través de organizaciones sindicales, de formas de organización cooperativa y de los pequeños agricultores.

En términos de educación se matriculó al 99 por ciento de los niños en las escuelas construidas a razón de miles en todo Chile. El acceso a este derecho constituyó una prioridad, sobre todo para las familias empobrecidas, por ello impulsó la gratuidad de la universidad, para promover el pensamiento crítico y con compromiso social. En reconocimiento de las comunidades originarias y el relego histórico, impulsó un sistema de becas, principalmente para los mapuches.

Su profesión, compromiso social y preocupación por la salud se vieron reflejados en la instauración de un sistema de centros de salud en los barrios obreros. Frente al problema de desnutrición promovió un programa de suplementos alimenticios para los niños y niñas de primarias. A las mujeres embarazadas se les atendió en todas las etapas de gestación y se les pagaba, a partir del tercer mes, para asegurar la alimentación y lo mínimo necesario para el nacimiento del bebé. En el plano social también fomentó el aumento de las pensiones mínimas al doble de la inflación.

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“Tal osadía no podía quedar impune”

La conjura militar dio el tiro de gracia al gobierno democráticamente electo de Allende, quien murió en el Palacio de la Moneda el 11 de septiembre de 1973. La vida de este célebre personaje terminó así, asediado por los medios de comunicación, bloqueado por el Congreso Nacional que no hacía más que boicotear toda iniciativa presidencial y con una rebelión mediática y de calle, auspiciada por la gran burguesía y el gobierno estadounidense.

Por ello, el 11 de septiembre se conmemora cada año y está presente en la memoria histórica de los movimientos y organizaciones sociales con aprendizajes concretos. La principal lección de la caída del gobierno de Unidad Popular es: ganar la presidencia, no es sinónimo de ganar la dirección del Estado y tampoco es lo mismo que ganar el poder. El Estado, un conjunto de Instituciones, no fue dirigido por gente afín al proyecto de la UP, en cuanto la clase dominante se vio desplazada de la presidencia se mudó a otro órgano donde anidó bajo el cobijo de la institución más reaccionaria del Estado chileno: el ejército.

De este modo, fortalecer las autonomías de la sociedad civil, entendida como la parte organizada del pueblo, resulta un desafío cada vez más apremiante para constituir bloques populares de poder para después tomarlo y democratizar mediante la participación informada, consciente y ética, las formas de organización social y, en consecuencia, generar procesos de democratización del Estado.

Actualmente, las experiencias exitosas del pueblo en América Latina como Bolivia con Evo Morales, Venezuela con Hugo Chávez, por ejemplo, dan cuenta que el sueño de Allende y de miles de invertir la pirámide y generar un mundo en el que quepamos todos y todas, es posible. Estos procesos del siglo XXI muestran que el legado de las revueltas indígenas, de Allende en Chile y de los movimientos sociales, políticos a lo largo de la historia se ha recuperado y procesado para dar lugar a nuevas experiencias de liberación frente a las cadenas de opresión. Mucho por hacer, mucho que aprender para alcanzar una vida digna, liberadora para el 99 por ciento de la población –los ahora excluidos-, coartada por un momento, en el histórico 11 de septiembre de 1973.

La lucha sigue y aún podemos escuchar a Víctor Jara entonando la inspiradora canción de la revuelta:

Desde el hondo crisol de la patria
se levanta el clamor popular;
ya se anuncia la nueva alborada,
todo Chile comienza a cantar.

Recordando al soldado valiente
cuyo ejemplo lo hiciera immortal
enfrentemos primero a la muerte:
traicionar a la patria jamas.

¡Venceremos, venceremos
mil cadenas habrá que romper
venceremos, venceremos,
la miseria sabremos vencer!

Campesinos, soldados y obreros,
la mujer de la patria también,
estudiantes, empleados, mineros
cumpliremos con nuestro deber.

Sembraremos la tierra de gloria;
socialista sera el porvenir,
todos juntos hamos la historia,
a cumplir, a cumplir, a cumplir.

¡Venceremos, venceremos
mil cadenas habrá que romper
venceremos, venceremos,
la miseria sabremos vencer!

El fin de una era, el adiós de Casillas

Por: Juan Pedro Salazar
@juaninstantaneo

 

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Era el final de su discurso, el instante cumbre que daría paso a la despedida. “Y estén seguros que allá donde vaya, seguiré gritando: ¡Hala Madrid!”, exclamó mientras sus ojos se enrojecían. No pudo ocultar más su tristeza, le diría adiós al equipo con el cual brilló y se consolidó en el futbol mundial.

 

Pero todo fin indica el inicio de otra etapa. Iker Casillas deja las filas de Madrid para enrolarse en la casaca del Porto de Portugal. La tarde del sábado, la directiva encabezada por Florentino Pérez emitía un comunicado donde anunciaba el fin de la era del meta español.

 

El mensaje fue corto, apenas unas líneas de agradecimiento y despedida que cerraban un ciclo de 25 años en el club blanco. Tras debutar con 18 años, Casillas deja 3 Champions League, 1 Mundial de Clubes, 2 Copas Intercontinentales, 2 Supercopas de Europa, 5 Ligas de España, 2 Copas del Rey y 4 Supercopas de España.

 

Iker no es cualquier portero, es el mejor que ha pisado y defendido la meta del Santiago Bernabéu, casa que lo vio debutar con 18 años de edad. Además, tiene el honor de ser el primero que levantó la ansiada décima Copa de Europa.

 

Arquero delgado y de reflejos rápidos, capaz de reaccionar en corto tiempo y evitar la caída de su portería, marcó una época dorada en el club blanco. Catalogado como el mejor arquero desde 2006 hasta 2012, Casillas deja en orfandad la capitanía del Real Madrid, la cual asumió tras la salida de Raúl Gonzalez.

 

Casillas le dio todo al Madrid, como el equipo blanco y afición le dieron al arquero; sin embargo, en los últimos años, las criticas habían aumentado por una debacle en su capacidad futbolística.

 

La época más triste de Iker inició con la llegada de José Mourinho y una lesión que lo alejó del campo; después, el nacido en la capital española conocería al peor enemigo de un futbolista: la banca. Con Ancelotti tendría su revancha, sin que las dudas por si tenía el nivel para defender el marco merengue cesaran.

 

Tras la culminación de la temporada europea, las especulaciones abundaron. Iker se iba de la que fue su casa. Casillas se marchaba de Madrid aunque el destino no parecía fijo hasta que Portugal levantó la mano. El Porto será su nueva casa.

 

El mensaje fue para agradecer el tiempo que vistió la casaca blanca. Iker Casillas dijo adiós al Real Madrid, pero no como sus logros lo merecían: homenajeado y aplaudido por la afición que tantas veces coreó sus salvadas. Casillas se va como todo portero cuando ve horadado su marco: solo y con la tristeza en los ojos.

Feliz cumpleaños, general del desierto

Por: Aldo Rafael Gutiérrez

 

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Hace 12 años que conocí la prosa de don José Emilio Pacheco. Lo recuerdo, (no con la precisión que quisiera), porque una profesora de Español en la secundaria, a quien apodábamos “La Pichón” a causa de lo inflado de sus cachetes, nos dejó leer una de las obras que de aquí a mi entierro llevaré presente: “El principio del placer”. Fue una revelación que fundó las bases de mi devoción a cada carácter de su prosa.

 

Un año más tarde llegó a mi mano “Las batallas en el desierto”; toda una epifanía que sin duda vino a demostrarme que una novela no debía ser kilométrica para ser un clásico y que, en buena medida, es responsable de mi gusto por la lectura e intenciones por seguir ese humilde estilo de escritura.

 

De eso ya pasaron algunos años y épocas, donde, incluso, en algún momento de estupidez combinada con inmadurez, llegué a pensar que odiaba la literatura. Cretino de mí. Mas nunca mi pasajera aberración alcanzó a José Emilio; todo lo contrario, comencé a leer la poesía y distintas obras del ganador del premio Príncipe de Asturias en 2010 y de una veintena de reconocimientos a su irreemplazable talento.

 

Quién diría que una persona con vocación de escritor desde temprana edad, cuya carrera de derecho en la UNAM abandonó como consecuencia de esa pasión desbordada por escribir en cuanta revista se lo ofreciera, incluyendo México en la Cultura, La Cultura en México, Siempre!, Diálogos, Revista mexicana de literatura, por mencionar algunas, sería mi maestro a distancia en tiempo y espacio, sólo que él nunca lo supo.

 

Aquel ensayista, narrador, cuentista, traductor y guionista, que me volvió cómplice de Carlitos, y de paso un enamorado más de Mariana, al llevarme a través de la máquina del tiempo de su literatura, mostró tanto a la ciudad como a la colonia Roma, mi hogar, de una manera que ninguna foto supera. Él fue la excepción a la regla, donde sus mil palabras, superaron un millón de fotos.

 

A pesar que ya no está con nosotros, este 30 de junio seguimos festejando al cumpleañero. Hoy sería el onomástico número 76 de uno de los tantos amantes de la Ciudad de México; esa musa a quien dedicó pensamientos y letras que se batirán en duelo con las estrellas por ver quien permanece de cara al tiempo. Lo recordamos para siempre, querido general del desierto.

Eduardo Galeano: Pitazo final

Por: Juan Pedro Salazar
@juaninstantaneo

Eduardo galeano

Aquel que era el mejor jugador de Uruguay y del mundo, mientras dormía, ha partido. Esta mañana, Eduardo Galeno escuchó el pitazo que anunciaba el final de su juego. Se va. Entre aplausos lo despide la hinchada, la misma que tantas veces coreó su nombre y alabó la magia que poseía en las manos, en la palabra, en la fuerza de la argumentación, la claridad para pensar y en su compromiso con los de abajo.

 

Nacido en Montevideo, capital de Uruguay, desde pequeño respiró el deporte que se convertiría en una de sus mayores pasiones: el futbol. Como gran parte de los niños, Galeano quiso ser futbolista y detonar el grito que tanto enloquece a los aficionados: gol. Sin embargo, el romance entre balón y jugador no se dio: “la pelota y yo nunca pudimos entendernos, fue un caso de amor no correspondido”.

 

Uruguay y el mundo perdieron un mediocampista de garra, pero ganaron un escritor capaz de reflexionar sobre las injusticias e invisibilidades de aquellos que parecen destinados al olvido. Afín a las causas de los más desprotegidos, Galeano reflexionó por y para los jóvenes, los pueblos originarios y el (universo) latinoamericano. Sus palabras eran como un pase que buscaba generar peligro de gol en la portería de quienes piensan que todo está dicho.

 

Desde Obrero, dibujante, mensajero, hasta cajero de banco, mecanógrafo y periodista, Galeano vio cómo el tiempo lo alejaba de las canchas que de niño tanto disfrutaba, para llevarlo por senderos que formaron su visión.

 

Entonces llegarían las 90 noches que moldearon su primera jugada maestra: “Las venas abiertas de América Latina” (1971), el ensayo que hoy es visto como vital para comprender las relaciones que dicha parte continental tiene con Estados Unidos y con Europa. Tras ella, llegarían “La canción de nosotros” (1975); Días y noches de amor y guerra” (1978); “El libro de los abrazos” (1989); “Patas arriba, la escuela del mundo al revés” (1988); “El futbol a Sol y sombra” (1995); “Espejos” (2008); “Los hijos de los días” (2012), entre otros.

 

Encarcelado y condenado al exilio por la dictadura uruguaya, se refugió en Argentina, país del que también huyó por estar en la lista de buscados. España lo acogió hasta 1985, año en el cual regresó a su país.

 

Apasionado del futbol, desde pequeño poseía una de esas virtudes extraviadas en el balompié actual: el reconocimiento al contrario: “cuando los rivales hacían una linda jugada, yo iba y los felicitaba, lo cual es un pecado imperdonable para las reglas del futbol moderno”.

 

Eduardo se fue, queda su recuerdo, su compromiso, sus textos y palabras capaces de cimbrar las consciencias de aquellos dispuestos a cambiar lo que algunos piensan ya está escrito.

 

¡Hasta pronto, maestro del medio campo, futbolista que, como muchos, fue el mejor del mundo “sólo en sueños, mientras dormía”!

Raúl Cruz, el ‘Ayudante elegante’ de la basura

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Raúl Cruz: el ‘Ayudante elegante’ de la basura vestido de ‘Rambo’. Foto: Pedro Salazar.

El sonido de la campana anuncia su llegada. ‘El Vaquero’ desciende del camión y roba las miradas de las personas que ya lo esperan como cada semana. Hoy viste a la usanza de Rambo, con una camiseta y pantalones de camuflaje arremangados sobre los tobillos. Es Raúl Cruz, el ayudante elegante de la basura.

Siempre le ha gustado vestir bien, sin importar la actividad que desarrolle. Es su manera de disfrutar el trabajo, de divertirse y pasarla de buena manera. Hace 20 años laboraba como albañil hasta el día en que se quedó sin empleo. Días después, uno de sus amigos le ofreció trabajar en un camión de la basura, allá por Casas Alemán, en la Gustavo A. Madero.

Raúl aceptó y desde entonces cada día laboral se disfraza de manera diferente. A veces lo hace de oso panda, médico o cirujano; en otras ocasiones de Santa Claus o de algún personaje de película de terror. Tampoco falta la vestimenta de águila, por aquello de ser seguidor del América.

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“Aquí, en el camión, trabajamos puros ejecutivos…”: Raúl, el ayudante elegante de la basura. Foto cortesía: Cristina Sánchez.

“Trabajo en la basura”, comenta, “pero no por ello voy a andar todo mugroso. A veces estoy vestido de traje y corbata y la gente me pregunta por qué vengo tan elegante”. Afina la voz y responde: “es que soy ejecutivo; aquí en el camión trabajamos puros ejecutivos”… Sonríe mientras una señora le deja la bolsa negra repleta de deshechos.

A pesar de no recibir un sueldo fijo y depender de las propinas que la gente le da, o del material reciclable que vende, le gusta su empleo: “es bonito porque andas en la calle; sí, tienes tu patrón y todo, pero aquí te diviertes, trabajas a gusto y con música, más”, mientras señala las bocinas que cuelgan de la parte superior del camión.

Elegancia, sinónimo de su nombre

Su clóset, afirma, cuenta con 350 ganchos y cada uno de ellos con dos prendas. La mayoría de esa ropa ha salido de lo que la gente tira. La que le gusta, la aparta y desinfecta para poder usarla. De ese material se ha hecho, estima, 150 disfraces. Más aún, “lo que visto y calzo viene de aquí, tiene años que no me compro unos zapatos o unos tenis… Trajes, corbatas, moños y sombreros, han salido de aquí, de la basura”.

Mientras el camión está detenido en la calle Popocatépetl de la colonia La Pradera, en la Gustavo A. Madero, Raúl destaca que la gente reconoce su sentido del humor y la imaginación que posee para vestirse. A unos metros, un niño lo voltea a ver tras las palabras de su madre: mira, hijo, hoy viene de soldado.

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‘Campaneando’. Foto cortesía: Cristina Sánchez.

Su primer disfraz fue de vaquero, como su apodo y el nombre del camión; el paso del tiempo lo llevó a probar con el traje de marinero, mesero o catrín. –A mí me gusta más el de osito panda– comenta Cristina Sánchez, quien destaca el ingenio y buen humor de Raúl.

La imaginación del ‘Ayudante elegante’ roba la atención de la gente, quienes, en ocasiones, le toman fotos y destacan la singularidad de su vestimenta: “es que nunca habíamos visto a un barrendero disfrazado o bien elegante”.

Con una sonrisa en el rostro, recuerda el impacto que causó, en los niños, cuando vestía el traje del hombre araña; de Santa Claus, en el lluvioso 24 de diciembre; o del incógnito en el día de brujas.

La vida es bella

Su día comienza a las 5 de la mañana. Se levanta y toma su café. Desde la noche anterior prepara el disfraz a utilizar. Tras arreglarse, se dirige a la oficina para el pase de lista y espera a que el camión lo recoge para comenzar el recorrido por las colonias.

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El ‘Incógnito’ que recoge la basura. Foto cortesía: Cristina Sánchez.

Tras llegar a una parada, dilatan alrededor de 30 minutos, dependiendo de la cantidad de personas que salgan. Después se dirigen a otro sitio para repetir el mismo proceso. La jornada laboral dura seis horas; al concluir, separan el material reciclable de la basura y se dirigen al depósito para venderlo.

La ‘campaneada’ y la venta de material reciclable le deja un promedio de 250 y 300 pesos; si el día fue bueno, junta 500; dinero que debe repartir entre el chofer de la unidad, él y sus dos ayudantes. Sin embargo, no se queja, pues, trabajar en la basura le ha permitido ahorrar y viajar a Estados Unidos y Cancún. Éste último será el destino de sus próximas vacaciones, pues, considera, es el paraíso mexicano.

“Cuidado”, le gritan, mientras esquiva la cubeta que ha caído. La basura se extiende por el piso y Raúl coge la escoba para recogerla. “Vivo solo, no me preocupa nada; como mis hijos ya hicieron su vida, me dedico a estar bien conmigo mismo”. Por eso, cuando su trabajo concluye, llega a casa para darse un baño y dirigirse al cardio o a bailar con su novia, “si voy a algún lado, me visto elegante; por ejemplo, cuando voy a bailar”.

El ayudante elegante se despide
El ayudante elegante de la basura se despide. Foto: Juan Pedro Salazar.

La sonrisa lo acompaña hasta en sus ‘negociaciones’ con las personas que desean que Raúl se lleve el árbol natural de navidad. Tras lograr el acuerdo, sostiene, uno siempre debe sonreír porque la vida en México es bonita, en Estados Unidos se va a sufrir; además, como México no hay dos, finaliza.

La parada ha concluido. Raúl toma su campana y se sube a uno de los extremos del camión. Antes de partir, recuerda un episodio más de su vida: “una vez, cuando me vieron vestido de moñito y toda la cosa, me preguntaron que por qué lo hacía… Contesté: es que soy el ‘Ayudante elegante’”.

Un personaje navideño de talla grande: Fernando Claus

Por: Ilse Becerril
@BeCilse

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Fernando Claus. Foto: Ilse Becerril.

 

Diciembre es un mes que trae consigo fiestas y celebraciones; Noche Buena y Navidad unas de las principales. El personaje que destaca en esta época es, sin duda, ese hombre regordete de edad avanzada, con larga barba y bigotes blancos, que usa lentes y viste un elegante traje rojo y un grande cinturón negro; aquél que no da sino pide abrazos: Santa Claus. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos quién es esa persona que está detrás de ese enorme traje y todo aquello que implica personificar a este protagonista navideño.

En el centro de la plaza comercial, Plaza Las Flores, en Coacalco, al lado del gigante árbol de navidad con detalles azules, se percibe a un hombre alto y barbón, con un traje rojo que llama a los niños y adultos. El lugar donde se encuentra se halla repleto de coloridas cajas de regalos; a todos los presentes les pide un abrazo, los llama, sonríe y pronuncia su tan conocido “Jojojo…”así es, se trata de Santa Claus; todos le llaman así, pero su verdadero nombre es Fernando Solano.

Santa de rostro humano. Foto: Ilse Becerril.
Santa de rostro humano. Foto: Ilse Becerril.

Fernando Solano tiene 45 años de edad; tez blanca y sonrisa pronunciada. Ni tan robusto ni tan delgado. Es de estatura alta, de un metro 70 centímetros aproximadamente. Usa lentes con armazón negro que dejan ver unos ojos claros similares a dos aceitunas brillantes. Cejas pobladas. Barba corta en donde se asoman unos cuantos cabellos blancos. Carismático. Ríe con cada frase que pronuncia. Antes de adentrarse en su personaje viste pantalón de mezclilla, playera gris de manga larga y zapatos cafés.

Se considera imperfecto y de carácter complicado porque a diario trabaja con diversos sentimientos y emociones. Comenta, mientras recuerda que Santa le cambió la perspectiva de vida, pues personificarlo le enseñó aspectos que no conocía de sí mismo. Siempre intenta dar lo mejor y trata de mejorar, como persona, día con día.

También es actor de teatro; estudió durante siete años en el Instituto Virginia Fábregas, en el Instituto Andrés Soler, en los Estudios América y en la Escuela Ensamble Teatral mexicano; tiene 10 años reencarnando en Santa Claus. Inició en éste trabajo gracias a una coincidencia, menciona: hace 10 años, en época decembrina, se encontraba con Rubén, uno de sus amigos actores, realizando un programa de televisión, cuando éste lo miró detalladamente y le dijo:

-Tú tienes el antifaz.

-¿Antifaz de qué o quién?, -le preguntó Fernando.

-De Santa, necesitamos a un actor para que lo personifique, ¿te animas? -le respondió Rubén.

Fernando aceptó. El lugar era en el centro comercial “Mundo E”. Mientras sonríe, recuerda lo terrible que se sintió la primera vez que personificó y conoció a Santa, pues él sólo creía en los Reyes Magos. Resultó sumamente incómodo. Trabajó por nueve horas consecutivas. El traje le pesaba y la peluca y larga barba le provocaban una tremenda picazón. Conforme pasaban los días; uno, dos, tres… se fue acostumbrando hasta cumplir ocho años en el papel del regordete Santa en dicha plaza“Mundo E”.

Ser Claus implica responsabilidad y compromiso. Es un privilegio, va más allá de un trabajo y se convierte en una verdadera adicción, asegura; pues el contacto con la gente, las palabras, los abrazos de los niños, adolescentes, adultos y personas de la tercera edad le hacen percibir un agradable calor. Es algo que “lo recarga de buena energía”, pues siente esa parte positiva de la sociedad. Fernando piensa que al dar y recibir cariño el mundo puede mejorar aun estando en la peor de las situaciones.

"Un acto de fe". Foto: Ilse Becerril.
“Un acto de fe”. Foto: Ilse Becerril.

A su vez, comenta, ser Claus se trata, también, de una actitud de fe y amor. Durante sus 10 años de trabajo, en diversas ocasiones, ha escuchado a niños que no piden una lista interminable de juguetes sino volver a ver a sus seres queridos que han fallecido, cuidar de su familia, sanar a los enfermos, o una serie de deseos que se vuelven actos de fe. En ese tipo de situaciones sus sentimientos se hallan encontrados. “Las palabras que le digo a estos niños, sin pensarlo ni tenerlo previsto, salen de mi corazón. No se puede ni debe asegurarles o ilusionarles con algo, pero lo que sí puedo decirles es que no pierdan la fe, que no se deben sentir tristes”.

En cierta ocasión mientras realizaba su trabajo en Plaza Satélite, relata, un grupo de jóvenes en estado de ebriedad se acercó a él, le pidieron una fotografía y uno de ellos le dijo “yo no creo en ti, pero de todas formas me tomaré la foto”, a lo que Fernando (en su papel de Santa) le respondió: “¿pero qué crees?, yo sí creo en ti”; inmediatamente el joven comenzó a llorar pronunciando las siguientes palabras: “Ni mis papás creen en mí”; y son ese tipo de detalles que Fernando Claus se lleva consigo para toda su vida.

Felicidad navideña. Foto: Ilse Becerril.
Felicidad navideña. Foto: Ilse Becerril.

Fernando enfatiza que para él, lejos del aspecto físico, la actitud es el principal requisito a cumplir por la gente que desee personificar a Santa, pues se trata de compartir con las demás personas ese personaje que se lleva dentro. Se trata de empatizar con la gente y saber escucharlas.

Pero personificar a Claus también implica algunas cosas desagradables. Mientras recuerda frunce el ceño en señal de descontento; algunas veces las personas le arrojan sinfín de objetos o gente se acerca con el afán de agredirlo con palabras y físicamente. La forma en que Fernando reacciona cuando se enfrenta a este tipo de situaciones consta en tres pasos: identificar a la persona que realizó la agresión, mirarla fijamente y sonreírle.

Para Solano, al igual que Santa Claus, la Navidad significa renacer al amor. Se trata de aprovechar las nuevas oportunidades que la vida ofrece a cada individuo, de recapitular en dónde se ha fallado, las acciones que se han llevado a cabo y poner énfasis en los talentos y virtudes.

Durante siete años ofreció su trabajo en una empresa que contrataba a ‘valientes’ que gustaran personificar a Claus. Desde hace tres años decidió independizarse, ahora tiene una empresa propia, que cuenta con tres plazas, la cual llama “Living Hope” bajo el lema “Cada quien ofrece lo que tiene en el corazón”. Actualmente a Fernando Claus se le puede ver en centros comerciales como Luna Parc y Plaza Las Flores en el Estado de México.

Fernando Solano, antes de ser Claus. Foto: Ilse Becerril.
Fernando Solano, antes de ser Claus. Foto: Ilse Becerril.

Cuando Fernando no es Claus, sino Solano, se dedica de lleno a su familia (esposa y dos hijas) y a la actuación; junto a sus compañeros realiza cine independiente, programas de televisión e internet, da clases de teatro en casas de cultura y a su vez, toma cursos de cine, fotografía, clases de expresión corporal y análisis de textos.

Una vez que termina la época decembrina Fernando deja de ser Fernando Claus y encarna en uno de los personajes que viene el próximo mes: Melchor, y es entonces cuando inicia otros de los trabajos que más disfruta en su vida.