De luto

El Tecolote está de luto no sólo por Mara, sino por los cientos de mujeres que son asesinadas en México. Hoy nos sentimos tristes no sólo por el miedo con el que las mujeres vivimos, sino por esa normalización de la violencia con la que tenemos que lidiar, porque si decidimos alzar la voz, entonces somos feminazis y exageradas.

Este equipo, conformado por hombres y mujeres, está de luto porque no sólo se trata de asesinatos, sino de feminicidios, esa palabra que ni siquiera reconoce el diccionario de los dispositivos. Porque aunque sí, los hombres también sufren diferentes tipos de violencia, a ellos no los violan antes de asesinarlos, y porque si de cifras hablamos, los primeros superan a éstos por mucho.

Ningún tipo de violencia está bien, no se trata de una cuestión de género, se trata de despertar, de dejar de echar culpas, de educar a nuestros hombres para que bajo ninguna circunstancia se atrevan a perpetuar este tipo de actos que son viles y cobardes, se trata de cuidarnos entre nosotros, mexicanos, sociedad. Se trata de erradicar el entorno de violencia y recordar que todos somos humanos.

Una rola al día: manual de uso

Uno de los eventos más sobrenaturales para mí, es encontrar personas que piensan que la música no es importante. Esta extrañeza se remonta a mis años como adolescente, cuando cursaba el bachillerato, y la música se presentó como uno de los elementos más vitales, de los que me dieron identidad.

Charles Baudelaire decía que la música excava el cielo, aunque yo también considero que se adentra al interior de nuestras vidas, nuestra memoria, deseos, emociones y anhelos. Después de todo, ¿acaso no en más de una canción, letra o melodía, hemos encontrado lo que sentíamos la primera vez que viajamos o pasamos un buen rato con nuestros amigos? ¿Las ocasiones que descubrimos nuestra capacidad de amar y nuestro deseo de unirnos a otra persona?

Lo que recuerdo de la adolescencia son años de confusión y otredad autoimpuesta. Todos los jóvenes nos rebelamos ante nosotros mismos como un mar de dudas y preguntas sobre quiénes somos, qué nos gusta y cómo deseamos manifestar nuestras primeras experiencias. En esos años están los primeros enamoramientos, las consecuencias de nuestras decisiones, el sabor desconocido de la victoria y el sentir inédito de la derrota.

En esa retrospectiva de mi pasado, están cientos de canciones que escuché, una vez tras otra, que describieron mi vida. Música que va desde el jazz, rock, blues, salsa, metal o música mexicana. Por lo que para mí, la vida, además de tener color y sabor, también tiene ritmo, letra y melodía.  

Y hasta estos días, cuando una de esas canciones vuelve alcanzar mis oídos, a la forma del té de Marcel Proust, mi memoria presenta ante mí una vez los momentos que acompañaron esos sonidos.

Al oír a Lou Reed me veo caminar por primera vez a solas con mis amigos por la Ciudad de México. Led Zeppelin me recuerda los años de una banda de rock en la que toqué durante la preparatoria. Javiera Mena trae a mí mente la imagen de una chica de la que estuve enamorado por muchos años y con la que tuve uno de los mejores bailes de mi vida. Dave Brubeck me suena a las calles de Praga y algunos rincones de Londres. Sergio Mendez a una plática que tuve con una dama en Panamá. El General a películas que veía los domingos con mi familia cuando era un niño.

La música termina por ser memoria, recuerdo y posibilidad. Su ritmo, es el ritmo de nuestras vidas. ¿Por qué no rescatar las experiencias vividas, nuestros momentos, con esas canciones que nos han marcado, que hoy nos gustan y nos hacen mover la cabeza y sentir un suspiro de felicidad, melancolía y tristeza?

Esa es la misión de esta nueva sección de El Tecolote. Unir la música a las letras, al contar historia, rescatar memorias y revivir recuerdos.

Así que tenga aquí, querida lectora y estimado lector, una canción (a los tecolotes nos gusta la palabra rola) cada día. Conozca qué significa para quien escribe cada entrada y comparta con nosotros nuestras historias. Lo único que deseamos, es ponerle ritmo y sonido, a este evento extraño que es el vivir. Que una  a sus experiencias sus propias canciones, mientras le compartimos las nuestras.

La primera rama del nido

El nido es un lugar donde se gesta la vida. En el nido, las aves crían a sus polluelos, pero además, es un sitio que construyen por sí mismas, con la dedicación, el amor y el oficio de quien sabe que ésa es una de sus misiones en la vida: proteger y resguardar aquello que ama.

Es por eso que este Tecolote ha comenzado a construir un nuevo nido, un Nido de Poesía que será alojo para las palabras que apenas cobran vida y un punto de encuentro para aquellos poetas que comienzan a volar con sus propias alas.

¿Por qué apostar a la poesía?

En El Tecolote siempre hemos estado abiertos a la diversidad de propuestas, no sólo escritas sino visuales, vamos desde las notas deportivas hasta los cuentos, pasando por los fotorreportajes y las imágenes, en algunos casos excesivamente crudas, de la semana, pues esa fue la semilla de este proyecto: el periodismo narrativo.

Sin embargo, con el tiempo hemos comprobado que en ocasiones el lenguaje narrativo no nos basta y que la propia realidad no alcanza, de manera que consideramos imperiosa la necesidad de nutrirnos de una realidad distinta a la periodística, de la fusión de imágenes con palabras que sólo nos brinda la poesía.

Dice Johannes Pfeiffer en su libro La poesía que “la metáfora poética logra fundir en unidad convincente imágenes que en la experiencia están separadas, y hasta son incompatibles. […] Aquello que para nuestra experiencia está y permanecerá siempre rígidamente separado se une y se mezcla en virtud del hechizo poético”.  

Por ello, creemos que las certezas que ofrece la poesía y esa otra forma de lenguaje son motivo suficiente para abrir este nuevo espacio en el que converjan estilos e ideas, porque es éste el género en el que “todas las dudas desaparecen ante la conciencia de que [algo] es realmente así, de que así y no de otro modo es…”.

Así que en ese intento por conjugar aquello que pareciera inconcebible unir y por dar un respiro estético a nuestros lectores, decidimos poner todo nuestro  esfuerzo en echar a andar este Nido de Poesía.

Porque “basta que se escuchen estas palabras, para que en el mismo instante ocurra una transformación en toda la Existencia”, El Tecolote coloca esta primera rama con toda la confianza y la calidez necesaria para que cada una de las plumas que aquí lleguen en busca de abrigo, lo hagan crecer con sus letras e ideas y, con el tiempo, seguir fortaleciendo esta gran familia de jóvenes y no tan jóvenes que no dejamos de creer que las palabras siempre serán el camino.

Enhorabuena y gracias a todos los poetas que ya forman parte de este proyecto. La redacción les da la bienvenida y los invita a sentirse parte de esta, que ya es su casa.

El independiente es el camino

Los caminos son caprichosos. Nos unen a personas que no imaginamos y detonan historias singulares. A veces tropezamos con otras que nos dejan tendidos en el suelo, pero con valiosos aprendizajes. Quizá no es caprichoso y sea sólo la curiosidad por explorar, por iniciar aventuras en un mundo cada vez más parco.

 

Hace poco más de un año que iniciamos la aventura en las alas del Tecolote. Desde ese momento buscamos aires sobre los cuales volar, encontramos vientos idóneos y compañeros que nos ayudaron a surcar por los aires. Uno de ellos fue Nirvana: Festival.

 

Nuestra historia comenzó con un tuit. Bastaron menos de 140 caracteres para sellar una alianza. Las coincidencias afloraron: la búsqueda por espacios, la lucha por la independencia, la consciencia de la cultura como elemento que transforma.

 

Entonces llegó la primera edición del festival. Armados con cámaras y plumas nos lanzamos a la aventura en Tláhuac. Aprendimos y conocimos. Nos interesamos y supimos que la lucha valía la pena.

 

Hoy iniciamos una nueva etapa. Una que nos llena de gusto y responsabilidad. Somos patrocinadores. El lazo se ha solidificado. Volaremos juntos para alcanzar el Nirvana.

 

Comienza la cobertura, el momento de hacer crecer este movimiento que apuesta, como pocos, por la independencia, por la conquista de tierras nuevas.

 

Súmate al vuelo. Déjate envolver por historias que harán detonar el Nirvana. El momento ha llegado. El independiente es el camino.

 

JPS.

¡Gracias!

primera edición

 

El fin es inicio. Siempre nos quedó claro. Por eso, “en uno de esos alarde de rebeldía, lo vimos como el comienzo de una nueva aventura. Tentamos al destino, sabia práctica de la juventud”. Y nos lanzamos al vuelo con todo lo que ello representaba: sueños, esperanzas, deseos, proyectos a futuro, miedos…

Era diciembre de 2014. Dejamos que la navidad nos inspirara y preparamos una serie de textos con los que pretendíamos conquistar lectores. Tratamos de hacerlo cada mes, hasta que nos dimos cuenta que ello no sería suficiente. Entonces el formato cambio sin modificar nuestra máxima: servir a la gente.

Desde aquella fecha, un 15 de diciembre, a las ocho de la noche, el Tecolote vuela. Como todo proyecto, ha tenido sus altas y bajas. Hemos sumado nuevas plumas y también perdido otras. Tratamos de corregir las fallas y sumar, cada día, nuevas virtudes. Y aunque, a veces, la paciencia nos ha faltado, tratamos de convertir a la perseverancia en nuestra máxima alidada.

Hoy cumplimos un año como portal. Hoy queremos agradecer a todas las personas que han estado junto a nosotros en la construcción de este espacio que no deja de trabajar por mejor. Hoy recordamos a todas esas plumas que iniciaron con nosotros y que hoy ya no están. Hoy reafirmamos nuestro compromiso con la gente y el periodismo. Hoy decimos: gracias.

En el horizonte se vislumbran nuevos retos, nuevos aprendizajes y caídas. Estamos listos. Queremos estarlo por la gente, por este Tecolote que aún es pequeño y aprende a volar junto a nosotros. Bienvenido sea el tiempo. Bienvenidos éste y los años por venir. Porque si un elemento nos queda claro es que “Nuestros ojos, nuestras manos, nuestro trabajo, nuestras alas, están hecha por y para la gente, porque el periodismo debe servirles a ellos”.

 

Resistir en el vuelo

Las aventuras, los viajes, los ciclos que uno inicia, suponen momentos de dicha y otros donde el vuelo suele ser bajo, poniendo en juego el aplomo de las personas. La pregunta es ¿parar, detenerse y abandonar el sueño o persistir en el anhelo aunque las circunstancias se tornen difíciles?

Sin ánimo de juzgar la capacidad de decisión de los individuos, en este proyecto creemos que lo esencial es seguir aunque las dificultades aumenten día a día y parezca que el horizonte está repleto de nubarrones grises.

Cuando iniciamos, lo hicimos con el firme propósito de aportar, desde nuestro campo de batalla, elementos para mejorar nuestro entorno y, en especial, la profesión-oficio que amamos: el periodismo. Queríamos ser parte de esa ola de renacimiento que muchos jóvenes estudiantes y egresados de comunicación han emprendido para revitalizar a la actividad que parece sumar más desprestigios y dolores que aciertos.

Así, entendimos que nos encontrábamos en el momento más preciso para hacerlo, que contábamos con la vitalidad, las ganas y el deseo por hacerlo. Sólo nos faltaban algunos “locos” que quisieran sumarse al barco y navegar.

Por esas casualidades de la vida los encontramos y comenzamos a navegar, a volar. Desplegamos las alas justo cuando el final terminaba. En uno de esos alardes de rebeldía, lo vimos como el comienzo de una nueva aventura. Tentamos al destino, sabia práctica de la juventud.

Durante este tiempo, las satisfacciones abundan más que las tristezas. Sin embargo, en el vuelo hemos perdido algunas plumas porque en esta vida nada, ni nadie tiene la etiqueta de eterno. A todos ellos, siempre les agradeceremos haber formado parte de esta tripulación de brazos extendidos por si, en algún momento, desean regresar.

Tanta reflexión no tendría sentido si no diera paso a una disculpa. Desde el inicio, prometimos que cada 15 de mes, usted, querido lector, tendría en su computadora la edición mensual del tecolote. Las palabras convertidas en compromisos están para cumplirse. Y si uno falla, lo que menos se espera es el reconocimiento de la falencia. Hoy, con una bruma de pena en el rostro, lo reconocemos.

Sin embargo, todo momento difícil representa una oportunidad de levantar el vuelo. Mayo tiene una particularidad muy especial, en 31 días reconoce a dos pilares de la vida de toda persona: la madre y las maestras y maestros. Además, este año, el final de mes nos pone en la antesala del fin de un proceso electoral: las elecciones para la renovación del congreso federal, algunos locales, así como de gubernaturas y ayuntamientos.

Ante esta situación, decidimos dedicar una semana, del 18 al 22, para hablar sobre las madres y profesoras y profesores, y otra, del 25 al 29, para debatir sobre las diferentes aristas del proceso electoral.

Invitamos están, queridos lectores, a leer, debatir y compartir lo que este espacio genera, pues son ustedes quienes dotan de vida a los contenidos que el tecolote y sus plumas crean.

Asimismo, reafirmamos nuestro compromiso con ustedes para trabajar, día con día, en ofrecerles lo mejor que nuestras plumas tienen.

Nuestros ojos, nuestras manos, nuestro compromiso, nuestro trabajo, nuestras alas, están hechos por y para la gente.

#TecoloteNostálgico

Existen etapas en la vida donde se vuelve común extrañar personas, anhelar momentos vividos y desear que el tiempo detenga su curso. Generalmente, estos momentos se acompañan de miradas extraviadas en el horizonte, palabras vueltas lápidas sobre la boca, ojos habitados por lágrimas y sonrisas con aire de tristeza. En una palabra: nostalgia

¿Han experimentado y transitado por este estado?

Durante su vuelo, una capa de nostalgia cubrió al Tecolote, le llenó las plumas de ligera bruma y sintió que se congelaba con el atípico frío de marzo. Su cabeza se habitó de recuerdos, de instantes vividos y sintió la necesidad de recapitular su corta historia.

Quiso regresar, anheló revivir instantes pasados hasta el punto de sentir una ligera lágrima en sus ojos. Pero, ¿era el frío o la tristeza vuelta agua? Con los volcanes, ese par de monarcas de México, de frente, y la ciudad a su espalda, volvió al vuelo, a esa batalla que sostiene contra el olvido.

Porque, en parte, la nostalgia es la guerra del humano contra el olvido, el deseo más profundo del alma por regresar con las personas y a los lugares donde fue feliz.

Queridos lectores, hemos vuelto a escena y este mes les traemos un número dedicado a la nostalgia. Los invitamos a sumergirse en este intento, de nuestras plumas, por definir y comprenderla.

Así que #VuelaConNosotros en el #TecoloteNostálgico.

#ElTecoloteEsAmor y deseos y cielo líquido y terror erótico

El amor es uno de los sentimientos que mueven a las personas y sus mundos. Motiva. Invita a crear. Nos hace soñar. En él experimentamos. En una palabra: vivimos. Sus horizontes son tan extensos que a veces creemos que nunca termina

¿Ocurre, llega a su fin, o sólo se da una pausa para volver a renacer en otro cuerpo, otro nombre y otra ilusión que nos haga volar y volver a caer?

Febrero llega. El Tecolote sigue su vuelo buscando nuevas historias, dejándose guiar por el corazón que le palpita cada que posa sus ojos sobre el horizonte. En el rumor del viento escucha que el mes está dedicado al amor. Una descarga eléctrica le recorre el cuerpo y le eriza las alas.

Y entonces, lo decide: tratará de entenderlo para sentirlo y vivirlo. Sus plumas comienzan a caer pero no teme, el palpitar le dice: sólo déjate ser.

Queridos lectores, en esta edición encontrarán la visión de nuestras plumas sobre el amor. Hallarán cuentos, poemas e historias para recordar aquellas cosquillas que lo acompañan. Pero no sólo eso, también experimentarán una huella de erotismo surcar su nuca.

Así que #VuelaConNosotros y descubre que #ElTecoloteEsAmor y #Deseos y #CielosLíquidos y #AmorDeAdolescencia y #ElefantesContagiosos y #TerrorErótico.

 

Nuevos aires

El aire le sabe diferente, a nuevo, como si de pronto se hubiera renovado y cambiado de olor, de color, de esencia. Él no lo sabe, pero un año ha terminado y otro ha comenzado. El 2014 se despidió y el plumífero casi no lo sintió. Para él, su vuelo acaba de iniciar, siempre consciente de utilizar las corrientes informativas para planear entre la gente, motor de sus ojos hoy y siempre.

El 2015 será su año de prueba; la única que tendrá para demostrar una cara distinta en el periodismo. Se encuentra listo para ganarse la confianza de un mexicano ávido de contenidos propios y de calidad. Entiende y advierte las turbulencias que debe atravesar día con día. Las estelas dejadas por titánicas maquinarias que zopilotean en esta época desde tiempo atrás, no lo asustan. Al contrario, lo alientan a crecer y aprovechar cada una de sus plumas.

Hoy el tecolote se atreverá a desafiar los prejuicios. A demostrar que aun con todas las apuestas en su contra y con el desvirtúo de la prensa, es capaz de hacer algo importante, a pesar de lo modesto de su nido y lo corto de sus alas.

Por todo eso, a partir de hoy el tecolote dará lo más preciado que tiene: sus ojos.

Para este mes hablaremos un poco sobre algunas novedades de este año en deportes, cine, música, y claro, no pueden faltar las fotografías y nuestra sección de Ficciones reales nutrida por nuestros colaboradores.
Gracias a nuestros lectores que nos regalan un granito de su tiempo y un cabello de su confianza para mantenernos en el juego durante este año.

Esto es El Tecolote.

El vuelo navideño

El Tecolote se ha levantado; la hora ha llegado. Se agita y entorna la visión hacia el horizonte. Se alista, sabe que no puede demorar más el vuelo.

Extiende sus alas y vuela por encima de las copas de los árboles. Con la luna por testigo, fija los ojos en la acuarela de luces de la ciudad. Hacia allá va. Sabe que en ese sitio existen historias para cazar, atrapar y contar.

Ahora se detiene en una de las farolas que alumbran la Alameda Central. Su ulular deja el siguiente mensaje:

Tenemos el gusto de presentarles el primer número de este viaje: El vuelo navideño. En él recogemos la visión de quienes integramos “Los ojos del Tecolote” sobre una de las épocas más importantes en el año.

Los invitamos a acompañarnos en este viaje donde conocerán el contraste de emociones que nos trae esta época. Viajaremos de la esperanza, sueños e ilusiones hasta la nostalgia, sorpresa, dolor, recuerdos y la urgencia por no olvidar.

A partir de este día, cada 15 de mes conocerán las historias que nuestros ojos, alas, patas, plumas y pico recogen para ustedes. Los invitamos a sumarse a esta aventura y a enriquecernos con sus críticas y comentarios.

Así que #VuelaConNosotros.

Nuestros ojos, nuestras manos, nuestro compromiso, nuestro trabajo, nuestras alas, están hechos por y para la gente, porque el periodismo debe servirles a ellos.

Colaboradores

El Tecolote presenta a las plumas que lo acompañarán en este viaje:

 

Aldo Rafael Gutiérrez

@aldorafaello

 

RAFASi me pidieran resumir mi vida en tres palabras sería: un hombre inquieto. Reportero de TV UNAM con trayectoria sobre la bici y la ciudad.

Valedor de lo nuevo y diferente. Zurdo del hemisferio y todo lo que sale del cerebro.

Firme creyente de la gente, por qué no.

 

 

Daniela Esquivel

 

Autoretrato, daniMe llamo Daniela, pero casi nadie me nombra así; me dicen Bode, un diminutivo de Baudelaire. La anécdota surgió una mañana en la cual mis compañeros de primer semestres de la carrea, Ciencias de la Comunicación, no querían hacer nada. Era la última hora de la clase cuando el profesor me pasó a leer poemas de Baudelaire. Cada que terminaba un verso, mis compañeros decían ‘¡otro, otro!’. Un día, fui a la biblioteca y una chica de mi salón -ni siquiera sabía ni sé su nombre- me dijo: ‘Niña Baudelaire’ y desde ahí se me quedó.

A diferencia de Charles Baudelaire, no soy buena escritora. Tengo pedos mentales como él, pero… ¿no todos sufrimos de algún un tipo de alucine? Tampoco soy una bohemia que va repartiendo amor y cantando su sufrir por los bares de la ciudad. Más bien soy una persona de casa, restaurantes pequeños y cafeterías, Twitter, Tumblr, fics, fotografía, baile y música.

Soy egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales donde estudié Ciencias de la Comunicación. A los 12 quería ser cineasta, a las 18 me di cuenta de que era una carrera para los “afortunados” que pasaban el examen socioeconómico y a los 20 la Comunicación me dio lo que necesitaba: la herramienta para poder deconstruir lo hecho, jugar con ello y volverlo a armar.

Apasionada, curiosa, ávida consumidora de cine y bebedora compulsiva de café.

Hola, me dicen Bode.

 

 

Denise Hernández García

@denhega

 

Denise Hernández García-1, foto

Mi nombre es Denise Hernández García, nací el 21 de junio de 1990 en el Estado de México, lugar donde hasta ahora he vivido y he cursado mis estudios hasta el nivel medio superior, concluyéndolos en 2008. Posteriormente ingresé a la División de Ciencias Sociales y Humanidades en la Universidad Autónoma Metropolitana; en 2012, terminé, satisfactoriamente, la carrera de Psicología Social.

Comprender lo que envuelve la “vida social” fue el principal motivo para estudiar dicha carrera, ya que es una perspectiva que permite analizar la vida social; a pesar de ser una disciplina que no tiene un objeto de estudio especifico, considero que la historia, la socio-cultura y el lenguaje, son los elementos principales en la interacción, los significados y, por tanto, en las personas. Por eso, de acuerdo con Ron Harré, considero que: “El corazón de la psicología social no está en los laboratorios, si no en los bares, las calles y los pasillos”.

De la mano con lo antes mencionado, a inicios del 2014 surge mi interés por la fotografía (una de mis pasiones), ésta no como elemento de prueba y “realidad”, sino como un sistema discursivo. Al tomar una fotografía trato, en todo momento, de buscar “lo que es”, no lo “bello”, sino el sentido de ser de lo que estoy fotografiando: sus símbolos, significados y discurso como imagen.

 

 

Diana Ramírez Luna

Diana, fotoDiana Ramírez tiene 22 años y estudia la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Ha publicado en Gaceta Políticas (blog e impresa), así como los libros de relatos A hurtadillas (Sediento ediciones, 2012) y Como un bolero (Abismos editorial, 2015) de próxima aparición. Además de la literatura, la danza polinesia es otra de sus pasiones.

 

 

 

 

 

 

 

Eloisa Arriaga

@NoSoyOrganica

Soy una mujer soñadora, amorosa, intensa y pasional; despistada, lenta, honesta y leal; cautivadora, enojona, exigente, confiada y confiable; provocadora de tragedias y cambios. Mi amor se divide entre mi mamá, mi hermana y mi hermano, la UNAM, mis amigos, en ese hombre que me besa todas las noches, mi gatita, la música, las letras, el chocolate y la vida misma.Foto

Confieso que le temo a los silencios. No sé cuándo me di cuenta de ello, pero de repente concienticé que no podía estar sin escuchar música. Es como una necesidad básica para mí. Así, poco a poco, noté mi gusto por buscar discos, escuchar radio, interesarme por las preferencias musicales de las personas que me rodean, etcétera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gerson Jaird Acosta Ángeles
@gerson_sonico

gersonGraduado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM. Hiperactivo, alegre y aspirante a melómano.

La pasión radica en el deporte, la música, su guitarra, el periodismo y los amigos.
Amante de todo sentido del humor. Carismático y divertido. Sueña con poder dejar algo a las nuevas generaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ilse Becerril Castro
@BeCilse

 

21 años. Originaria del Estado de México. Estudiante de periodismo en octavo semestre en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Distraída es la palabra que más me describe. Soñadora y conservadora. Amante de los viajes, los lugares desconocidos, una bebida acorde a la ocasión, la literatura y la buena música.

IlseUn café y un tabaco son mis mejores acompañantes a cualquier hora del día.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Pedro Salazar Casiano
@juaninstantaneo

Tengo dos de los nombres más comunes del mundo: Juan y Pedro. Uno representa mi lado más sensible y soñador; el otro, como lo dice su significado, piedra, es la parte más dura, aquella que exhala distancia. El primero se enamora, ama, se pierde, llora, ríe, vuelve a empezar… El segundo planea, se derrumba, se enoja.10526123_10205416372441553_8665322553164743291_n (1)

Aprendiz del oficio-profesión más hermoso del mundo y amante de la escritura, he colaborado en la sección de Deportes de la revista Contratiempo, en el Blog y la Gaceta Políticas, así como en la Gaceta InnovaciónUNAM. Hoy emprendo una nueva aventura en las alas de un tecolote.

 

 

 

 

 

 

 

Laura Rodríguez Ramírez
@LaulisGatuna

Estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (FCPyS-UNAM). Periodista en formación. A mis 22 años mantengo un profundo interés en los sucesos de nuestro país, alto compromiso y sensibilidad social, inclinada hacia el ejercicio del periodismo social, por y para la gente, así como todos los que integramos Los Ojos del Tecolote.

Elegir el Periodismo, sin duda, fue uno de los momentos más decisivos en mi historia. La Comunicación entra en el plano dialéctico de la realidad produciéndose como factor esencial para el conocimiento de ésta, todo ello a partir del complejo fenómeno de interacción social y su intercambio lingüístico. Se entiende entonces la necesidad de la Comunicación y el Periodismo para la transformación social. Por ello mi decisión.

En virtud de mis afanes por contribuir a las circunstancias sociales y comprender su desarrollo en contextos determinados, he participado en la publicación de un proyecto editorial titulado Rostros en la Oscuridad. Cárceles, un libro de relatos recopilados por estudiantes de primer semestre de Comunicación, evocando las voces de aquellos en situación de cárcel o con algún testimonio vinculado a ella.

LauraAsí mismo, me mantengo activa en la asistencia a foros, mesas redondas y eventos académicos principalmente del rubro sociológico, de la comunicación, la política y la cultura, dentro de la UNAM, así como participación en las actividades académicas de mi Facultad. También he acudido a la cobertura periodística de eventos públicos, tales como manifestaciones sociales y marchas desde movimientos como #YoSoy132 en el año 2012, el movimiento magisterial de la CNTE en el 2013, hasta las recientes Jornadas Globales y diversas manifestaciones por los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

La convicción es una característica de los que luchan; me considero una joven dotada de ella. La convicción y, a su vez, la pasión además de un profundo afecto social son factores detonantes para lograr ser letras, ser eco y pensamiento, convertirme en ideas y trascender a la realidad del lector. Sólo así se logra existir: cuando alguien te lee, te conoce, te interioriza a través de las palabras,  cuando el lector incluso te cuestiona. Y con ello la Comunicación vuelve afirmarse dialéctica.

Estoy aquí para escribir y la causa son ustedes. Los Ojos del Tecolote somos un medio periodístico con objetivo de ser contrapeso del poder al brindar información con intención de llevarles a una dimensión más aproximada a esa verdadera realidad, la que se afronta día a día, por transformarla, por revolucionarla. El compromiso es por y con ustedes porque el Periodismo debe servirles. “Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla aunque sea un poquito es la única manera de probar que la realidad es transformable”. (Eduardo Galeano).

 

 

Salvador Mecalco Valle

salvador, fotoMi nombre es Salvador Mecalco Valle, nací en la ciudad de México el 18 de octubre de 1989. Por un tiempo viví en la colonia Peralvillo hasta los seis años, momento en el que me mudé al Estado de México, ahí cursé la primaria y la secundaria; posteriormente entré al Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Oriente terminando, satisfactoriamente, mis estudios preparatorianos. Después regresé a la ciudad e ingresé a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM donde cursé la carrera de Filosofía hasta estos días.

Siempre he tenido una inclinación hacia la literatura o el mundo de las letras. Mi gusto por los cuentos y la poesía, se vio alimentado por el Viento Distante y El Principio del placer de José Emilio Pacheco. Las Antologías poéticas de Jaime Sabines y Josu Landa, quien fuera mi maestro en la facultad, también alimentaron mis gustos, como lo hizo las letras de Baudelaire, Rimbaud y Blake. Tales autores (y muchos más) han conformado mi gusto por la literatura.

Mi necesidad por la escritura (porqué así lo es: una necesidad) radica en la formación intelectual que recibí, tanto de mi madre como de mis maestros. Veo a la escritura, ya sea poesía o cuento, como una herramienta para desnudar el mundo, para entenderlo, para develar su contenido y dejar las habladurías, porque muchas veces hablamos del mundo sin saber algo elemental ¿qué es la materia? Además, en nuestros días, nosotros los posmodernos, o sus hijos, necesitamos más literatura, más libros, que el pensamiento prolifere, para que -citando a Blake- se nos aparezcan las cosas tal y como son: infinitas.