Dinero repartido, ¿dinero bien invertido?

Si bien se aplauden las buenas intenciones del gobierno, habría que pedir cuentas y hacernos la pregunta ¿es buena inversión otorgar dinero de esa manera?

Cuando se piensa en la economía de México, se visualiza un país pobre, repleto de carencias. Pero si de algo estoy seguro es que esta nación es muchas cosas excepto pobre, y a las pruebas —principalmente económicas— me remito.

El índice del IMCO ubica a México en la posición 15 de entre las mayores economías del mundo, lo que le da a nuestro país no sólo el potencial para atraer inversionistas, sino que lo convierte en una región cuya riqueza todavía es abundante pese a desfalcos perpetrados por empresarios, gobiernos locales y federales durante décadas.

Es aquí donde la administración de López Obrador entra al quite. El presidente conoce la capacidad financiera del país y en una idea paternalista ha comenzado a distribuir dinero entre sectores que se han mantenido marginados o han recibido dádivas más que apoyos. Las pensiones a todos los adultos mayores y las becas para jóvenes, estudien o no, son los dos apoyos sociales impulsados por AMLO.

La interpretación podría ser en dos vías: una forma es favorecer a estos enormes grupos excluidos en agendas anteriores (según el Inegi, el de jóvenes aglutina poco más de 37 millones y medio, mientras que el personas de la tercera abarca 10 millones del total de la población) y dos, es un método clientelar para mantener presente la figura de Morena durante las elecciones intermedias de 2021 y las de 2024.

No me quiero detener mucho en este punto pero, en efecto, Andrés Manuel López Obrador ha sabido matar dos pájaros de un tiro gracias a este método, aplicado con buenos resultados para él en el pasado, cuando estuvo al frente del entonces Distrito Federal. No por nada era favorito en las encuestas de esa época.

Quiero hacer el análisis en el cómo se impactará la aplicación de un recurso, calculado en 840 mil millones de pesos, repartido entre estos dos grupos.

Para los estudiantes, por ejemplo, representa un alivio, especialmente para aquellos cuyos recursos son muy limitados por lo que se ven forzados a trabajar en empleos mal pagados que, a la larga, afecta sus actividades académicas, pues el cansancio se refleja en el bajo rendimiento de varios de ellos. Todos los que fuimos a escuelas públicas conocimos y/o fuimos amigos de personas en esa situación.

La segunda parte son los adultos mayores, población que definitivamente se encuentra en condiciones poco favorables y que tienen la necesidad de continuar trabajando en lugares donde apenas ganan dinero para cubrir algunas de sus necesidades, dada su condición y edad, pues muchos de ellos ya están en pleno retiro.

Si bien se aplauden las buenas intenciones del gobierno para cobijar a estos dos grupos, también habría que pedir cuentas y principalmente hacernos la pregunta ¿es buena inversión otorgar dinero de esa manera?

Considero que sí pero bajo ciertas condiciones. Es posible verlo como una inversión siempre y cuando haya un retorno, particularmente el recurso que se le da a los jóvenes. De nada sirve ‘regalar’ dinero si no hay objetivos a corto, mediano y largo plazo, mismos que deben plantearse con base en análisis y estudios que permitan a los jóvenes una orientación oportuna sobre qué hacer con ese dinero para que vuelva su vida un tanto más llevadera.

La educación financiera es el talón de Aquiles de muchos mexicanos y necesita ser corregido; este es un buen momento para hacerlo.

También, se debe tener en cuenta que todo el dinero debe mantenerse fiscalizado, de tal forma que evite el ‘clientelismo’ electoral que favorezca al partido en el poder y cuyas prácticas en elecciones pasadas han dejado mucho que desear.

Si bien nuestro país tiene una importante cantidad de recursos —1.15 billones de dólares de acuerdo con el último cálculo del PIB— también es necesario entender que la distribución de la riqueza no debe partir de una filosofía paternalista anclada en que el gobierno debe resolver todos los problemas de la gente, sino a partir de la planeación que fomente la educación entre sus beneficiarios para que entiendan y apliquen mecanismos que les permita distribuir mejor lo que reciben y no sólo lo gasten como llega en lo primero que se encuentran

Esperemos que esta nueva generación de estudiantes lo aprovechen, lo disfruten pero también lo cuiden. Es dinero de todos y no es fácil conseguirlo.

De a tuit

Los ex presidentes Calderón y Fox volvieron a tener escoltas pagados por los mexicanos. ¿Será que debemos denunciar en Twitter que un comando armado nos quiso hacer daño para sentirnos protegidos.

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