Cantus Matricale, una novela de expiación y de denuncia

Cantus Matricale
Cantus Matricale pone al descubierto la injusticia, la intolerancia y la soledad implícita en un mundo profundamente moralista. Foto: Cortesía.

TecoReseña (27/07/2021).- Tras la muerte de su madre, Serena recurre a la escritura para tratar de desentrañar sus complicados sentimientos y comprender su vacío y orfandad. Asimismo, decide escribir acerca de la vida de su madre provocando, sin sospecharlo, o quizá, con toda la intención, una serie de revelaciones explosivas que finalmente podrían explicar las difíciles decisiones que tomó en el curso de su vida aquella que la parió.

A través de una mezcla poderosa entre la introspección psicológica y los entramados sociales de un México de principios de siglo, Cantus Matricale (Abismos Editorial, 2021) pone al descubierto la injusticia, la intolerancia y la soledad implícita en un mundo profundamente moralista y lleno de secretos inconfesables.

Cantus Matricale
Cantus Matricale está disponible en Abismo editorial. Foto: Cortesía.

Esta es una exposición en el plano de lo público de aquello que suele permanecer oculto en lo privado, guardado como un secreto, de manera que bien podría ser una denuncia.

Cantus Matricale es una novela que nos cuenta algunos de los secretos inconfesables de la Iglesia Católica. A través de dos personajes femeninos (Serena y Lusmira) la autora desentraña secretos familiares que tienen que ver con su origen y la transgresión histórica de la Iglesia Católica en México.

Victoria Leal, psicoanalista originaria de Morelia y miembro fundador de la Escuela de la Letra Psicoanalítica (ESLEP) no sólo es una voz de denuncia, sino que a través de su novela también busca la reivindicación de una compleja relación madre e hija, pues es gracias a Cantus matricale que logra narrar un hecho silenciado en su historia familiar.


Fragmento:

Me traían la comunión cada tercera noche, era para mí un consuelo y un privilegio. La visita del cuerpo de Cristo a mi alma y a mi corazón significaba que mi hogar se convertía en un lugar sagrado; por tanto, exigía a quienes se hallaban conmigo absoluto respeto y reverencia ante ese acto, apreciando mucho sus rezos solidarios. Cuánto lo sentía si llegaba a faltar la ministra.

Por fortuna, mi hija me llevaba cada domingo al templo, aunque observaba con desilusión que ella se conducía de manera irreverente. A pesar de eso, era una celebración, pues luego íbamos a comer en alguno de mis restaurantes preferidos.

La novela está a la venta en Librerías Gandhi y www.abismoseditorial.com

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