Aquí en esta casa pequeña

Aquí, en esta casa pequeña que está en una calle que antes fue río y que a veces huele a pescado; aquí, en esta casita, cueva sin retratos familiares...

Aquí, en esta casa pequeña
que está en una calle que antes fue río
y que a veces huele a pescado;
aquí, en esta casita,
cueva sin retratos familiares,
hay un carnaval de monos salvajes.

Y todos los monos pasan la mayor parte de su día
echados en las ramas del árbol que está en una maceta en medio de la sala,
y desde ahí aúllan y comen pájaros y savia,
y de vez en vez, los monos andan por el techo de la casa,
clavan sus filosas garras en el concreto
y andan con la misma facilidad
con que un pez se mueve en el agua,
y su baba espesa y la caca y el sudor
caen a cuentagotas
y llenan la casa de un hedor indescriptible.

En otras ocasiones, las menos,
los monos, impasibles,
pasan horas mirando
un punto fijo en el cielo
con la paciencia de un tigre que acecha.

Casi todas las noches
los monos hacen fiesta.
Se quitan las tuercas que unen sus cabezas al cuerpo y hacen de las suyas.
Salen de la casa y asustan a las ovejas de los vecinos,
se roban a los niños que andan solos en la calle
y los venden a las brujas,
atemorizan a los que andan los caminos,
pelean entre sí por los licores que sustraen del mercado.

Ya en la madrugada vuelven los monos.
Entran despacio para no despertar a nadie.
Cansados, se recuestan,
y antes de dormir miran el cielo con nostalgia,
como ángeles desterrados.

Yo los miro dormir.
Súbitamente un escalofrío sacude mi espina dorsal de pez.
Me miro en el espejo y casi no me reconozco.
Me ha crecido pelo debajo de la nariz,
y no sé si sea porque me estoy convirtiendo en mono,
o sea, acaso, que ya estoy creciendo.


Más #NidoePoesía: Del encuentro con el viento


 

Escrito por
Mas de Jorge Meneses

Monos

En el principio en dos mitades se dividieron los monos. Yo pertenezco...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *