¿Qué estudiar para trabajar en una editorial?

trabajar en una editorial
Foto: JayMantri/Pixabay.

El algoritmo de internet es curioso, sugiere cosas que cree que te pueden resultar interesantes a partir de ciertas búsquedas que haces, o bien conecta puntos conforme a los sitios que visitas y te sugiere artículos que considera afines a ti. En mi teléfono hay una sección de noticias de Google a la que realmente voy poco, pero en estos días sin querer me puse a bajar por las sugerencias y por ahí salió una notita con el titular: “12 carreras que estudiar para trabajar en una editorial”. Le eché un ojo y no me sorprendió nada de lo que ahí venía. O sí… 

Es bastante lógico que la sugerencia inmediata sea tener estudios suficientes de gramática, corrección de estilo, maquetación, etc. Es un mundo inmenso ese de hacer libros, sólo armarlos es tremendamente complejo y el proceso está lleno de muchísimos detalles que, aunque obviamente incluyen el diseño editorial, la formación, la revisión de pruebas, la maquetación, etc., también se deben considerar otros elementos que no son tan evidentes pero sí fundamentales. 

El artículo hablaba de algunos oficios o carreras un poco más tangenciales, por decirlo de alguna manera, como estudiar literatura, si es que la editorial para la que se quiere trabajar se dedica a hacer eso (poesía, novela, relatos, ensayo literario); también se mencionaban otras carreras como periodismo, traducción, marketing, publicidad, diseño gráfico. Y no digo que el artículo esté equivocado, sólo me parece que queda corto pues esas carreras están enfocadas en la hechura de los libros y acaso en la manera de darlos a conocer en el mercado. 

_______________

Te invitamos a leer: Trabajar en una editorial

_______________

Pero al final una editorial también es una empresa que necesita tomar en cuenta aspectos como la contabilidad, para asegurarse de entregar en tiempo los estados financieros del negocio, las declaraciones ante hacienda, entre otras muchas cosas, y recursos humanos o algún departamento que pueda llevar registro de los empleados, sus vacaciones, sus prestaciones, las obligaciones patronales, etc. Apenas se hace alusión al marketing y a la publicidad, pero se omite la importancia del área comercial y administrativa, y la necesidad de tener bien clara la distribución, la colocación de libros, los vínculos con las librerías, cómo armar una consignación y sobre todo cómo hacer que los pagos caigan de acuerdo con lo pactado. Tampoco se mencionaba en el artículo lo importante que es contar con un área dedicada a realizar contratos con los autores, a gestionar los pagos de derechos de autor, a solicitar permisos de reproducción de algunos textos o usos de imágenes.  

Al estar ya varios años en las entrañas de lo que es la edición independiente he aprendido bastante de la complejidad de la misma. Claro que si uno no es capaz de hacer un libro, todo lo demás sale sobrando, pero ya que se logra hacer un libro, se diseña, se maqueta, se corrige, se prepara para imprenta, etc., de nada sirve que exista si no se tiene todo el aparato que hace que una editorial sea una empresa que marche y funcione con las exigencias laborales correspondientes. 

Seguido llegan correos de muchachos en busca de empleo, chicos (o no tan chicos) que quieren hacer corrección de pruebas, ilustrar, formar libros. Pero casi no llegan los que quieran ser agentes de ventas, los que manejen hojas de Excel kilométricas con múltiples pestañas que alberguen precios o clientes, los que sepan usar sistemas comerciales para generar facturas, cortes, integraciones, reportes. 

________________

Te invitamos a leer: Sobre La Pirateca y los terrenos de lo ilegal

_______________

Puede parecer que estoy confundiendo las cosas, que el hacer un libro no va más allá de lo que el artículo decía, pero para mí no hay modo de separar las cosas. En una editorial independiente el editor tiene que controlar todo y saber un poco de todo, desde lo obvio (como la revisión de textos), hasta los pagos al IMSS. Por supuesto que la hechura de los libros es medular, pero está complicado que un traductor del francés tenga conocimientos sólidos sobre el desglose de un finiquito. Y es por eso que otro tipo de profesiones también pueden pedir trabajo en una editorial. Mucho se sorprendía la gente en redes sociales frente al anuncio de una editorial dedicada a la literatura que pedía estudiantes de contaduría o relaciones comerciales para hacer su servicio social. No es tan sorprendente una vez que te enteras de lo enredado que es entenderle al sistema comercial de alguna cadena de librerías y conciliar consignaciones y devoluciones. Para este tipo de actividades sirve más alguien con una carrera relacionada con números más que una relacionada con gramática o lexicografia. 

Una editorial independiente es un sistema que engloba un aparato integral; con piezas que hacen funcionar el engranaje de una empresa y es un error pensar que hay muy pocas carreras que pueden adecuar a ésta.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *