Zapata después de Zapata, la controvertida exposición del Atila del Sur

"Zapata después de Zapata" explora las distintas maneras en las que el héroe revolucionario ha sido resignificado. Se presenta en Bellas Artes. Foto: Especial.
"Zapata, después de Zapata" representa la oportunidad para cuestionar, una y otra vez, la manera en la que el Estado despoja de sus ideales a los héroes.

“Zapata después de Zapata” explora las distintas maneras en las que el héroe revolucionario ha sido resignificado. Desde la imagen sacralizada e institucionalizada de los Gobiernos, hasta aquellos movimientos que han tomado la figura del “Caudillo del Sur” para reivindicar luchas por distintos derechos.

Curada por Uriel Vides, la muestra de 141 obras, provenientes de 70 colecciones nacionales e internacionales, se presenta en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

Los asistentes pueden disfrutar, admirar y apropiarse de las distintas maneras en las que el “Atila del Sur” ha sido reinterpretado, desde esa figura gallarda, de ceño fruncido, carrillera y fusil al hombre, hasta una donde se muestra desnudo, con tacones y una pose que evoca expresiones femeninas.

Titulada “La Revolución”, esta obra creada por el pintor Fabián Cháirez generó polémica en varios círculos sociales, al asegurar que la pintura transgrede la imagen del héroe revolucionario.

De acuerdo con la descripción de la Secretaría de Cultura, el último segmento busca arrebatar al morelense de la narrativa hegemónica e institucional para replantear sus significados, quitar la solemnidad y dotarlo de cientos de miradas políticas.

“Las obras aquí expuestas usan a Zapata como un motivo para cuestionar las normativas sociales relacionadas con el género, la sexualidad, el deseo, la raza, las desigualdades sociales y las injusticias políticas”, se lee en la página de la Secretaría de Cultura.

“Zapata, después de Zapata” representa la oportunidad para cuestionar, una y otra vez, la manera en la que el Estado despoja de sus ideales a los héroes. Foto: Secretaría de Cultura.

Y es justo la búsqueda del cuestionamiento lo que ha hecho que más de uno levante la ceja y se pregunte si no es una ¿falta de respeto? transgredir la figura del “Caudillo del Sur” para mostrarlo con poses femeninas o un rostro andrógino, cuando el morelense, como cualquier libertador, bien podría abanderar distintas causas sociales.

En la última sección de la exposición, el héroe representa distintos levantamientos sociales, tales como el movimiento estudiantil de 1968, el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, las luchas feministas, de igualdad de género o por los derechos de la comunidad LGBT.

¿Quizá valdría la pena preguntarse si el revolucionario no estaría del lado de estas reivindicaciones sociales o si caería en la tentación de condenar el levantamiento de los históricamente desposeídos?

“Zapata, después de Zapata” representa la oportunidad para cuestionar, una y otra vez, la manera en la que el Estado despoja de sus ideales a los héroes y los vuelve figuras de papel, y no el recordatorio de que la lucha por los ideales siempre valdrá la pena.

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