James Joyce y sus libros intraducibles: Finnegan’s Wake, Ulises, Dublineses y Retrato del artista adolescente

James Joyce libros
“Ireland my country” – James Joyce (Ulises, 1922)

Si eres un lector ávido, seguramente has escuchado hablar de James Joyce. Aquel irlandés que escribió grandes clásicos como Ulises, inspirado en la Odisea de Homero y en su natal Dublín. Pero, ¿sabías que sus libros contienen retos traductológicos que los hacen prácticamente intraducibles? En este breve artículo, descubriremos la obra de Joyce y sus obstáculos para los traductores.

Traducir a James Joyce es una de las pruebas más exigentes para cualquier traductor literario. La traducción no se trata solamente de pasar palabras de un idioma a otro, sino de reconstruír y transcrear todo un entorno lingüístico lleno de contextos culturales, rimas (en el caso de algunos poemas), experimentación por parte de los autores y demás. Para entender la obra de James Joyce, hay que tener como contexto que él era dublinés, pero por problemas personales y económicos tuvo que salir de Irlanda. Aún así, nunca dejó de querer su país natal y escribió el Ulises entre Zúrich, Trieste y París.

Uno de los principales obstáculos traductológicos se basa en que Joyce experimentaba radicalmente con el lenguaje. Al ser irlandés, intentaba a toda costa agregar pequeños detalles de su cultura, y combinado con su estilo de escritura, esto hace que sus libros sean bastante difíciles de leer. Por ejemplo, en Ulises, cada capítulo tiene un estilo narrativo distinto, en Finnegan’sWakehay demasiados neologismos, dobles sentidos y chistes incomprendidos, en Dublineses te empapas completamente de situaciones cotidianas irlandesas que no siempre tienen traducción literal, y en Retrato del artista adolescente, si bien es el más sencillo de leer según los lectores jóvenes, el lenguaje va evolucionando junto al protagonista, ya que madura intelectual y emocionalmente.

A continuación, te explico cuáles fueron los retos para los traductores de cuatro clásicos de Joyce (por orden de lanzamiento):

Dublineses (1914)

Aunque es la obra más “accesible” de Joyce, Dublineses es complicada de traducir por su aparente simplicidad. Joyce utiliza un lenguaje moderado, donde cada palabra está elegida de forma cuidadosa. El reto del traductor consiste en mantener ese estilo preciso sin empobrecer el texto. Además, los relatos están profundamente arraigados en la vida cotidiana de Dublín: modismos, referencias religiosas, tensiones políticas y normas sociales irlandesas que no siempre tienen equivalentes claros en español. Para uno de los traductores al español, Edgardo Scott —quien tradujo la versión de Editorial Godot— dijo en una entrevista para el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires que buscó respetar al máximo la puntuación original de Joyce y que intentó hacer un equilibrio lingüístico, que fue evitar tanto el lenguaje neutro como el regionalismo excesivo, tomando como modelo el tono irlandés y dublinés de Joyce, que no es ni costumbrista ni coloquial. Además, el traductor tiene familia irlandesa, por lo que le fue más sencillo comprender la obra de Joyce. Sin duda, un clásico de la literatura que implica conocer todo un contexto cultural irlandés para poder hacer una traducción fiel sin que se pierda el sentido.

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Retrato del artista adolescente (1916)

Retrato del artista adolescente es una novela de James Joyce que narra el crecimiento de Stephen Dedalus desde su infancia hasta su juventud. A lo largo del libro, Stephen va formando su identidad, mientras cuestiona la religión, la familia y la sociedad irlandesa. La dificultad de traducción en esta novela está en que el lenguaje evoluciona conforme cambia la forma de pensar del protagonista. Joyce ajusta las palabras, la forma de las frases y el tono según la edad y el momento emocional de Stephen (quien es un alter-ego del mismo Joyce en algunas de sus obras). Al traducir, es necesario reflejar ese crecimiento mental sin hacerlo artificial ni muy literal. Además, el texto incluye muchas ideas filosóficas, artísticas y religiosas que deben expresarse con cuidado, pero sin que la lectura se vuelva pesada o difícil. En este caso, el traductor Alfonso Donado (nombre ficticio de Dámaso Alonso, quien fue director de la RAE) tuvo contacto directo con Joyce y así pudo resolver dudas, desde el título hasta la traducción en general.

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Ulises (1922)

Ulises narra un solo día en la vida de Leopold Bloom en Dublín, siguiendo sus pensamientos y

recorridos por la ciudad, mientras explora la vida cotidiana, la memoria y la experiencia humana mediante un estilo narrativo muy experimental. Este libro es difícil de traducir porque cambia de estilo todo el tiempo. Cada capítulo está escrito de una forma distinta, a veces como si fuera un periódico, otras como una obra de teatro o un texto antiguo, y eso obliga al traductor a manejar muchos tipos de escritura en un solo libro. Además, hay muchos juegos de palabras, referencias a otros libros, a la historia y a la mitología, y largos momentos en los que se muestran los pensamientos de los personajes tal como surgen. Por eso, cada traducción de Uliseses, en el fondo, una interpretación personal. La versión del autor argentino, Marcelo Zabaloy, contó en una entrevista para Letras Libres cómo empezó su trabajo con Joyce por simple curiosidad y entusiasmo personal, traduciendo un fragmento para leerlo a su esposa, y cómo eso lo llevó a enfrentarse gradualmente con toda la novela y con Finnegan’s Wake.

Finnegan’s Wake (1939)

Descrito por muchos lectores como ‘ilegible’ y ‘difícil’, Finnegan’s Wake fue escrito por James Joyce durante aproximadamente 17 años. Un libro sumamente popular debido a su dificultad de comprensión (incluso fue uno de los favoritos de John Lennon). El lenguaje utilizado está compuesto por neologismos, palabra, juegos fonéticos, bromas multilingües y mezclas de múltiples idiomas. En este caso, la dificultad traductológica radica en que Joyce rompió las reglas del lenguaje y no escribe con un inglés estándar, sino que inventa palabras, mezcla varios idiomas al mismo tiempo y juega constantemente con el sonido de las palabras más que con su significado literal. Muchas frases no tienen un solo sentido claro, sino varios posibles a la vez.

Esto hace que el traductor no pueda buscar una “traducción correcta”, porque no hay un mensaje fijo que trasladar. En su lugar, tiene que transcrear soluciones propias en la lengua de llegada. Para el traductor Marcelo Zabaloy (el mismo que tradujo Ulises) fue una experiencia que le tomó 7 años de su vida al tener que buscar equivalentes precisos de casi 350,000 palabras. “Cuando comencé a traducir el UIises lo hice de una manera espontánea. Y al terminarlo me quedé con una sensación de falta de objetivos intelectuales. Entonces me puse a curiosear el Finnegans para saber qué grado de dificultad tenía con esa reputación de libro impenetrable. Y encontré lugares que son remansos de belleza y otros en los que vuelve la oscuridad y el cielo se cierra”, comentó Zabaloy para la editorial El Cuento de Plata.

Joyce es un autor muy apreciado en Irlanda, tanto así que tienen una estatua en Temple Bar, el pub más famoso del país. También se celebra el Bloomsday, que es un festival dedicado a conmemorar el día real en el que transcurre el Ulises. De igual forma, cuenta con un museo

dedicado a su obra y vida personal llamado The James Joyce Centre.

En conjunto, todas estas obras muestran que traducir a Joyce no es reproducir un texto, sino reconstruir una experiencia literaria en otra lengua, lo cual puede llegar a ser complejo porque Joyce rompió las formas tradicionales de escribir y de entender el lenguaje. Sus libros exigen que el lector y el traductor interpreten, decidan y reinventen constantemente el texto. Por eso, traducirlo no es copiar un significado, sino recrear una experiencia literaria, lo que explica tanto la dificultad de sus obras como que al día de hoy sus creaciones sigan vigentes.

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1 Comment

  1. says: Lorena

    Justo estoy leyendo Ulises y estaba buscando pistas porque hay cosas que no acabo de entender y con tu artículo, puedo decirme a mi misma que no es que no entienda, es la traducción. Gracias

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