Bayern Múnich levanta su sexta “orejona” tras vencer al PSG

El Bayern Múnich se coronó campeón de Europa. Foto: Bayern Múnich.

Bayern Múnich volvió a tocar la gloria europea tras derrotar por la mínima al PSG, en la final de la Champions League.

El cuadro alemán obtuvo un nuevo triplete y coronó una temporada dorada y lo colocó como el tercer cuadro con más “orejonas” en la historia.

Pero la celebración del título pasó por momentos de estrés. En los primeros minutos, el PSG se apropió de la pelota y con latigazos por las bandas trató de abrir el marcador.

Al 17’, Neymar tuvo una de las más claras. Pero estrelló su disparo en las piernas de Manuel Neuer.

La respuesta cayó al 21’, cuando Davies desbordó por la izquierda y sirvió a la llegada de Lewandoski; el polaco se giró y mandó su disparo a la base del paso, ante la estirada de Keylor Navas.

Con base en latigazos, el PSG trató de dañar al gigante bávaro. Al 23’, Di María estuvo cerca del arco. Sin embargo, su disparó pasó a centímetros del travesaño.

Lewandoski estuvo cerca de inaugurar el marcador al 30. Su remate de cabeza fue contenido por Navas.

El nerviosismo fue la constante en los primeros 45 minutos.

El partido rompió al 48’, cuando Gnabry desbordó por la banda derecha, en su búsqueda de rematador, la pelota cayó a Goretzka, quien con pausa cambió el destino de la pelota para que Coman la rematara y mandara al fondo del arco.

El canterano del PSG le estaba dando la victoria al cuadro bávaro.

Tras ello, al menos en dos ocasiones Coman estuvo cerca de ampliar la ventaja. En una, la defensa logró evitar el remate de Lewandoski; en otra, su tiro pasó por la línea de gol.

El PSG lo intentó de todas las formas. Pero entre la defensa y Neuer evitaron el empate parisino.

Al 91’, el PSG tuvo la más clara para empatar. Mbappé trianguló con Neymar. El brasiles hizo malabares con el esférico y se lo sirvió a Choupo-Moting, quien no pudo rematar de manera cómoda para mandar la pelota al fondo.

La última esperanza se esfumaba para tristeza de los parisinos.

Y con el silbatazao final, la alegría comenzó a desbordarse en el ala alemana. La copa ya tenía nuevo nombre; y mientras Coman. Müller, Neuer y Lewandoski reían; Neymar y el PSG lloraba.

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