He olvidado mi suéter en la discoteca

He olvidado mi suéter en la discoteca, justo esta noche en la que parece que el polo norte visita al DF. Foto: Natalia Mosso.

He olvidado mi suéter en la discoteca,
justo esta noche en la que parece que el polo norte visita al DF. Algunas partes de mí aún no han procesado que he salido de la rumba. Adentro de la boca los dientes me bailan,
tengo miedo de que en un mal paso se me caigan
y se eleven y se alejen como sombrillas a la deriva.

El metro está cerrado y a lo lejos veo a un ángel buscando donde caer muerto. Lo sigo, como si yo fuera su sombra o su eco.
Se ha metido al esqueleto de una fábrica abandonada,
las ratas no se ven felices, solo los insectos siguen bailando con nuestra presencia.

La luna, ojo de la muerte, observa mi andar… Sólo eso.
Se limita a observar.

Yo quiero que me vea a los ojos cuando hablo con mi corona de mi espinas,
¡Que vea que ni la literatura ni el dinero van a salvarme!
¡Porque no quiero ser salvado!
¡Quiero que me aprecie como a un castillo de hielo parado en medio del desierto!
¡O como a un ahorcado en medio de un carnaval!
¡O como el peor de los casos posibles!
¡Como un escritor del tercer mundo! Condenado de antemano al olvido.


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