El silencio, la distancia y su cuarentena

¿El silencio? Sí. Foto: Especial.

Casi siempre me preguntan lo mismo: por qué casi no hablas. Y casi siempre me sale la misma respuesta: un silencio acompañado de balbuceos y palabras sin sentido que buscan demostrar que sí lo hago.

¿El silencio? Sí. Siempre he pensado que mis silencios se deben a que casi no conviví con otras personas de mi edad durante mi infancia, salvo por mis compañeras y compañeros de escuela. Y esa falta de amigos cercanos a mi casa, creo, hizo que me refugiara en el silencio.

Ahí aprendí de todo, a hablarme, a entenderme, a escuchar. Quizá tampoco haya sido, lo pienso mientras la calle ha cesado su ruido diario y el único ruido cercano es el cantar de los grillos.

Y es que el silencio se volvió una especie de cómplice entre mi familia y yo. Ellos, hasta donde recuerdo, tampoco hablan mucho y hay momento en que nadie dice nada, como si nos gustara la complicidad que se teje con las miradas, con la presencia del otro a un lado del otro, con la certeza de que cuando lo necesitemos estaremos ahí, aunque no nos digamos nada.

Lo pienso hoy que se cumplen 3 meses que no veo a mis papás, hermanos, abuelos y perro. Tres meses en que no tomo el metro ni la combi, ni me desesperó por el pesado tránsito de la Zaragoza.

¿Quién diría que el día después de mi cumpleaños todo comenzaría a ponerse de cabeza en México? ¿Quién diría que, a partir de esa fecha, los días parecerían uno mismo y el silencio se apoderaría de las otroras calles bulliciosas?, ¿quien diría que la falta de ruido se convertiría en la mejor manera de pensar que todo esto pasaría pronto?

Nadie dimensionaba que muchos tendríamos que encerrarnos o renunciar a ver las caras de nuestros seres queridos, a abrazarlos, a sentir su calidez, sus palabras de aliento, su complicidad.

Y aunque existan las llamadas por WhatsApp, Messenger, Zoom y otras decenas de plataformas, creo que nada sustituye la magia que se teje con las miradas, con sonrisas, con abrazos, con el gusto de ver a los otros aunque por segundos no haya más que silencio.

Y es que, cómo diría Love Of Lesbian, nadie más lo entenderá, sólo los que allí estuvieron (o están) sonreirán (aunque sea en silenico).

1 comentario

  • Agradezco tu compartir sobre lo que ha significado está pandemia ya que me ha dado la oportunidad de conocerte un poco más. Sobretodo el origen de tu ser silencioso que contrasta con mi gusto por platicar.
    Dicen que es de sabios callar y que es mejor no abrir la boca para que no entren las moscas pero…bien dices que las miradas también son una forma de comunicarse y la tuya siempre muestra lo mejor de ti.
    Ruego a Dios todos los días para que ya termine esta mala racha y muy pronto podamos reencontrarnos con los que amamos y ese día !!hasta tu perro será el más feliz!!!
    Continúa comunicandonos tu sentir a través de este medio. Abrazos!!!

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