Nunca te dije lo suficiente que te quiero, que te adoro. Se me quedaron atoradas millones de palabras para expresarte todo lo que significas en mi vida, lo que la has cambiado, lo que la maravillaste, lo que me enseñaste.
Me faltó decirte cómo tus ojitos hacían de mis días unos más tranquilos, cuando me mirabas y veía ese brillo que no he visto en ningún otros. Lo que me fascina verte a la distancia, mientras trabajas, te concentras, tecleas a toda velocidad, relees y borras, y vuelves a empezar.
Tengo atorado el recuerdo de las luces acariciando tu carita en las noches de conciertos y festivales; de tu mueca que juega a ser sonrisa; de tu pose siempre victoriosa; de tus manos sosteniendo los vasos de cerveza; de tus lentes sobre tu cabello; de tu voz diciendo que estás chiquita.
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Extraño tanto ni nombre en tu voz; tu abrazo haciéndome sentir seguro; de tus mensajes de “regaño” y “reclamo”; de ti diciendo que si no me importa verte aunque tengas que trabajar.
Anhelo aquellos días de visitas a las plazas para que terminaras tus encargos del trabajo; de los lunes de acompañarte a casa, de los jueves de sushi o los domingos de café; de verte a toda prisa, unos segundos, en el coche de tu papá, en una estación del metro o afuera de tu casa.
Ahora que no te veo, te sueño cada día. Ahora que sé menos de ti, te pienso cada hora. Ahora que te sé lejos, con tus batallas a cuestas, anhelo tu cercanía, cada minuto.
Y es que aunque te lo escribí y dije en persona, me faltó recalcarte, una y otra vez, cuánto te quiero, cuánto te adoro, cuánto te admiro, cuánto deseo que tu sonrisa sea lo que más practiques en el día.
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Ahora, me aferro a la esperanza, a soñar con el día que tu voz vuelva a parecer en la bocina de mi teléfono, al día en que salga corriendo a verte, no importa si es verte trabajando, con las mejores galas del día, o a prisa.
Ahora te escribo más, en hojas de mi libreta, en notas que guardo en el celular, en mi mente mientras camino al trabajo, en canciones que me hacen recordarte y vivirte.
Y es que nunca te he dicho lo suficiente que te quiero. Lo mucho que te adoro… Me faltó hablarte sobre todo el amor que siento por ti.
