Esperanza

Esperanza, necesaria en época de incertidumbre. Foto: Especial.

Antes de empezar un ejercicio introspectivo es necesario tomar un respiro, entrar en fase de quietud para escuchar las voces que están agazapadas en el interior de mi espíritu. Trasladar las emociones a palabras, requiere tomar la fotografía especial, con luces potentes que penetren y desentrañen esos sentimientos que se agolpan y arrugan el alma.

Pandemia: primeramente, entender el significado y trascendencia de ese concepto, concientizarlo y reconocer la relación directa con enfermedad, dolor, pobreza, ¡muerte!

Primeramente, pensaba que era un problema de China, después observé horrorizada cómo trascendió fronteras y se trasladó a España, Italia… Los puntos rojos que mostraban en los noticieros se fueron expandiendo a la par que el miedo iba creciendo en mi interior. Claro que dolía y preocupaba la situación, pero aún tenía la esperanza de que fuera detenido y derrotado por la ciencia. Desde entonces, nuevos huéspedes llegaron a habitar mi interior: miedos, desolaciones, desesperanza, incertidumbre; fantasmas invisibles de impotencia que han trastocado apetito, sueño y lastimado mis niveles glucémicos. Difícil de explicar con palabras porque se asocia a la peor pesadilla que me ha tocado vivir.

Tengo más de cinco décadas en mi haber, por lo que la vida me ha planteado circunstancias difíciles, como el enfrentar un cáncer muy agresivo en mi nieta de ocho años, presenciar su agonía y despedida, dejar partir a mi madre, y otros eventos locales, nacionales y mundiales que han acongojado mi corazón, como el hecho de la violencia, esa destrucción del hombre por el hambre de poder; migración desenfrenada y las calamidades que enfrenta esa gente en la búsqueda de una mejor calidad de vida; pero hoy me siento completamente desolada; mi confianza en la ciencia está tambaleante, trato de aferrarme como un náufrago a la fe, sabiendo de antemano que es algo que no puede tocarse, ni verse, solamente sentirse; pero me encuentro totalmente desorientada al ver tanto dolor y desesperanza en nuestro planeta. Estoy haciendo mi parte, quedarme en casa, cuidarme y cuidar a los demás, orar y tener esperanza.

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    By: María del Refugio Sandoval Olivas

    Antologada en libros como “Huellas en el tiempo”, “Anhelos, sueños y esperanzas”, “Una Rosa sin Espinas”, “Experiencias directivas exitosas”, y en “Monografía de Competencias docentes”. Editorialista en el periódico local “El Sol de Parral”, colaboradora de revista Latina N.C.

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    Amor platónico

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