Desafiar al destino

Desafiar al destino
Foto: Diana Ramírez Luna.

Hoy mientras me vestía, sonaba “La vuelta al mundo” y recordé los años de universidad. Entonces me moría por “conocer lo que hay después del mar”, como dice René. Por esos años las cosas eran muy distintas: mis papás se habían divorciado, mi papá acababa de tener una hija y yo dejé de ser una prioridad en su vida, mi mamá había dedicado los últimos años de vida al hogar y trabajaba en lo que podía para pagarme la universidad. Mi abuelo, en buena medida hizo las veces de padre, pero falleció antes de que yo pudiera graduarme. Fue una época devastadora.

Yo también hacía lo que podía: vendía dulces, separadores, hacía tareas ajenas (era un negocio rentable hasta antes de la IA). Aunque también a ratos me cuestionaba con rabia por qué me tenía que haber tocado a mí esa vida, si todo lo que yo quería era estudiar para poder hacer lo que me gustaba y tener una vida mejor.

Viajar en aquel momento donde a veces no había dinero para comer, para pagar la renta y menos para libros era un lujo impensable, es más, improbable incluso para el futuro.

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Casi recién salida de la licenciatura viví la explotación y el acoso laboral; recuerdo que en aquella oficina en Tola pensaba que mi vida sería miserable para siempre. Después han venido años de mucho trabajo y satisfacción, pero también de escuchar a mucha gente burlarse de mí y de mi proyecto, una editorial que este año cumple sus primeros ocho años de vida y los celebra llegando a Europa.

Nací en la Ciudad de México, pero he vivido casi la mitad de mi vida en Ecatepec y hoy que escribo esto frente a Notre Dame, con lágrimas en los ojos, pienso que lo que he hecho en este viaje es desafiar al destino, mi destino que quizá era, por estadística, un embarazo adolescente, vivir en un entorno de violencia, analfabetismo y por supuesto, la imposibilidad de conocer más que a través de libros y películas esos lugares de los que una se entera gracias a los contenidos Disney. Pienso además, que no soy la única que lo está haciendo: muchas y muchos conocidos que provienen de entornos complejos están burlando a sus propios destinos y rompiendo con muchos de los estereotipos que, con su clasismo brutal, la sociedad no ha instalado en el imaginario colectivo.

Desafiar al destino
Foto: Diana Ramírez Luna.

Mucha gente me ha preguntado durante el viaje: Est-ce votre première fois à Paris ? Y respondo que sí. Al principio del viaje me daba pena decir que es la primera vez que salgo de mi ranchito, que estoy viajando sola, que apenas si entiendo el inglés y con mucho trabajo puedo responder, que mis papis no me pagan el viaje ni el capricho de “hacer libritos” (como dicen por ahí quienes no tienen idea de quién soy).

Me faltan todavía unas semanas para que termine esta vuelta al mundo y apenas puedo escribir al respecto porque me ha costado acomodar afuera de mí todo lo que sucede adentro. Tengo un montón de borradores que quizá no merezcan ser leídos, pero también tengo la certeza de que la persona que vuelva al ranchito después de estos tres meses no verá la vida con los mismos ojos y seguirá desafiando al destino.

Desafiar al destino
Foto: Diana Ramírez Luna.

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