¿Por qué el budismo gana cada vez más adeptos en Occidente?

¿Cuál es ese no se qué que tiene el budismo? Foto: Pixabay.

El primer acercamiento que tuve con el budismo fue gracias al filme protagonizado por Brad Pitt, 7 años en el Tíbet. Dicha cinta me dejó grabada permanentemente una enseñanza y una impresión; la primera se resume en la frase del pequeño Dalai Lama, “Esa es otra gran diferencia entre nuestra civilización y la suya. Ustedes admiran al hombre que logra elevarse a la cima en cualquier campo de la vida. Nosotros admiramos al hombre que abandona su ego”, mientras que la impresión que me dejó fue que ya no había hombres sabios en Occidente, o al menos no que yo los hubiera visto, la figura que me representaba un sabio era más bien la de un Diógenes moderno, un homeless, o la de un realista sucio como Bukowski, en otras palabras, que posiblemente en occidente para ser sabios habría que ser a la par, inadaptados.

No obstante, aquellos hombres con túnicas largas de colores cálidos que van del amarillo y sus tonos al rojo y sus tonos, me daban la impresión de contar con una sabiduría totalmente desconocida, una sabiduría que va más allá del conocimiento de lo material y que estaba fuera de este mundo pero que precisamente por esa razón te permitía conocerlo en sí, pues en palabras de Antonio Porchia “cuando observo este mundo, no soy de este mundo; me asomo a este mundo”.

Después del duro golpe asestado por el comunismo en China al Tíbet donde murieron más de un millón de seguidores y los templos acabaron en ruinas, el Dalai Lama (Tenzin Gyatso) se convirtió en el embajador del budismo en Occidente (El País, 1994), y en 1989 se le concedió el Premio Nobel de la Paz “por su resistencia constante al uso de la violencia en la lucha de su gente para recuperar la libertad”.

De hecho, el Dalai es también un usuario activo de la denominada diplomacia del Twitter (con casi 20 millones de seguidores), por motivo de la pandemia ha subrayado que “mientras le enseñamos a los niños a observar su higiene física debido a sus beneficios en la salud, también debemos enseñarles a cultivar la higiene emocional (atacar las emociones destructivas y encontrar la paz mental)” (@DalaiLama, marzo 01, 2021).

Y en sus publicaciones va dejando migajas fundamentales de filosofía budista:

“La compasión es la base de nuestra supervivencia y no sólo un asunto religioso. La vida misma depende del afecto al otro, es por ello que es de nuestro interés tomar sus preocupaciones en cuenta” (@DalaiLama, febrero 15, 2021).

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer encontró en virtud de su acercamiento a la compasión y al Velo de Maya su nombramiento como “el buda europeo”. Maya es la diosa de la ilusión o el engaño y la causa (según la creencia) de que lo que concebimos como vida no sea la realidad como tal, pues esta es procesada por el cerebro, como si se tratara de un proyector. Traducido a conceptos schopenhauerianos, es la voluntad buscando ser representada a través del proyector del homo sapiens, y la primerísima voluntad del hombre es la de individuarse, mostrarse ante el espejo como individuo con identidad o, dicho de otra manera, presenciamos el nacimiento del “yo”, de un yo con deseos infinitos que le causan sufrimiento.

En ese sentido, tanto Schopenhauer como el budismo descifraron la piedra angular del hermanamiento a través de la compasión, pues no solo nos une una biología estricta, sino un sentir común y universal: el sufrimiento.

Resulta tan interesante como desconcertante el caso de Matheu Ricard, hijo del filósofo francés Jean-François Revel, quien después de toda una vida en la academia y encontrándose en la cima del doctorado, decidió abandonar su país e ir a un monasterio, actualmente con residencia en Nepal. La BBC (2021) refiere que Ricard fue sometido a resonancias magnéticas mediante las cuales se detectaban estrés, irritabilidad, enfado, placer, satisfacción, entre otras sensaciones. Después de desconocidos instrumentos para medir la felicidad fue declarado como ¡el hombre más feliz del mundo! Empero, el hecho de que la felicidad sea un fin en sí mismo causa el efecto contrario, pues solo el yo movido por la voluntad busca objetivar sus deseos, mismos que sirven de estímulo a la voluntad y desembocan en sufrimiento. La felicidad de Ricard es pues, involuntaria y natural.

Yuval Noah Harari (2014) lo describe de la siguiente manera:

“Si uno experimenta tristeza sin desear que la tristeza desaparezca, continúa siendo tristeza, pero no sufre por ello. En realidad, puede haber riqueza en la tristeza. Si uno experimenta alegría sin desear que la alegría perdure y se intensifique, continúa siendo alegría sin perder su paz de espíritu” (p.251)

Lo que erróneamente se ha percibido como “dejar la mente en blanco” o “no pensar nada” es en realidad un desprendimiento del yo y su voluntad. Quizá lo más curioso de todo sea que, aunque la concepción sea errada, meditar “sin pensar nada” resulta una empresa imposible para gran parte de mis congéneres, incluyéndome.

En realidad, Ricard nos explica que ese dejar la mente en blanco tiene más que ver con dejar que los conceptos, recuerdos y expectativas se desvanezcan casi al tiempo que se están formando tal “pájaro que no deja surco alguno en el cielo” (Revel, J & Ricard, M, 1998: 57).

Con motivo de su presencia en el mundo, podemos bien ejemplificar el caso de la República rusa de Kalmukia, que cuenta con alrededor de 100,000 habitantes (mayoría budistas), el tibetano es la lengua franca y yace un buda de 9 metros de altura (Diario de León, 2019), en México tenemos el Centro Budista de la Ciudad de México (con sedes en Roma y Coyoacán) que incluso se expande gracias a una red de centros llamado Amigos de la Orden Budista Occidental, además de la Gran Pagoda del Bois de Vincennes en Francia, todo un hito espiritual del budismo.

Pero, ¿cuál es ese no se qué que tiene el budismo? Me aventuraré a apuntalar como motivo de su expansión y aceptación a los retos cada vez mayores que enfrentamos como sociedad globalizada, a los temores y miedos a los que encaramos todos los días. Las elecciones se acercan, el cambio climático es irreversible, el agua escasea en algunas partes del mundo y ya cotiza en la bolsa, Biden ordena el primer ataque a Siria, ¡el mundo se nos estaba acabando en el 2000, el 2006 y el 2012!, llevamos un año de transición a la nueva normalidad. Los frutos del progreso que engendraba la ilustración se han visto brutalmente frustrados. ¿es sensato culpar a la voluntad?


Fuentes:
Arias, J. (1994). La expansión por Europa. El País, Disponible en: https://elpais.com/diario/1994/01/23/sociedad/759279609_850215.html
Harari, Y. (2014). De animales a dioses. México: Debate.
Hernández, I. (2021). El secreto de la felicidad de Matthieu Ricard, “el hombre más feliz del mundo”. BBC, Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias-55274906
Redacción. (2019). Budismo en plena Europa. Diario de León, Disponible en: https://www.diariodeleon.es/articulo/actualidad/budismo-en-plena-europa/201910060202511945085.html
Revel, J & Ricard, M. (1998). El Monje y El Filósofo. Barcelona, España: Ediciones Urano.

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