Hoy renuncié al trabajo

Hoy renuncié al trabajo. Renuncié y mi jefe, el que la semana pasada me tachó de inepta e incapaz, me pidió que me quedara ofreciéndome mil beneficios, cuando no accedí, se ofendió y me dijo que le estaba botando el trabajo, aun cuando yo había atrasado mi salida y me reclamó y volvimos al punto del principio.

Si bien es una empresa en la que me han tratado mal (podría escribir un artículo aparte de eso) siento ganas de llorar. Era mi primer trabajo formal. Es la primera vez que renuncio, es la primera vez que en un mismo lugar me hacen sentir tan mal y durante tanto tiempo, pero también es el lugar en el que conocí a muchas de las personas más talentosas, leales y sinceras que conozco (obvio no me refiero a los jefes), además de que no me desagradaban mis tareas.

La gente dice que este es un problema generacional, que los millenials “no aguantamos nada” y al primer maltrato, salimos huyendo. Y quizá sí. Aquí la pregunta es, ¿alguien tendría que aguantar malos tratos, sea millenial o no? ¿Por qué las condiciones laborales en México son tan malas? ¿Por qué los empleadores tienen la idea de que te hacen un favor al darte trabajo? Si bien es un ganar-ganar, ellos tienen la idea de han adquirido un esclavo que les debe pedir permiso hasta para reír, dar explicaciones de lo que hace con su vida personal y exprimirte hasta dejarte seco de energía, sin tomar en cuenta que a mayor bienestar del empleado, mayor nivel de productividad.

Alguien me dijo hace poco “te lees con odio”, pero la verdad es que no. Más bien tengo tantos sentimientos agolpados que no puedo distinguirlos, pues entre la indignación, el coraje, la tristeza, la decepción, la preocupación, la culpa (sí, eso se encargaron de hacerme sentir hoy), y la liberación y el alivio…, siento que estoy a punto de estallar.

¿Por qué siento decepción? Porque uno pasa más de veinte años de su vida preparándose para dedicarse a lo que ama o, de menos, le gusta, para al final de todo, acabar sintiéndose asfixiado por lo que la experiencia laboral implica. ¿No es eso injusto? ¿No debería representar más bien un proceso de crecimiento a nivel personal? Sin embargo, lo cierto es que son pocas las empresas que procuran un ambiente laboral sano, no lo digo yo, lo dicen instituciones como la UNAM o la OCC.

En cifras:

  • El 44% de los profesionistas mexicanos ha sido víctima de mobbing o acoso laboral, porcentaje del cual la mitad son mujeres. (OCC Mundial, 2014)
  • 65% ha sido testigo de ese tipo de abuso en contra de algún compañero de trabajo. (OCC Mundial, 2014)
  • Las 5 principales formas de acoso laboral o mobbing según los encuestados son:1. Burlas o insultos; 2. Bromas pesadas; 3. Exclusión (ignorar a la persona y no dejarla participar); 4. Humillación; 5. Exceso o sobre carga de trabajo. (OCC Mundial, 2014)

Por ahora sólo quiero desintoxicarme, pensar que ya no habrá alguien vigilándome 10 horas al día -incluso cuando como-, que podré comer despacito, disfrutar de un plato de sopa en dos, tres o cuatro horas, si así lo quisiera. Que podré salir a disfrutar los días soleados. Que podré asistir a los exámenes profesionales de mis amigas, e incluso trabajar para un día hacer el mío. Que, con suerte, después de dos años, podré vivir.

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