La imposible independencia

Hace poco menos de un año me propuse un objetivo: tener mi propio departamento y obtener mi independencia. No vivir con un ‘roomie’ o rentar por mi cuenta; mi idea fue hacerme de una propiedad modesta donde mi perro y yo pudiésemos estar cómodos.

La cosa fue enteramente complicada por múltiples factores que nadie me dijo antes de acudir a la inmobiliaria más cercana a mi actual domicilio.

De entrada, necesitaba tener en mi bolsa (o cuenta de banco) al menos el 20 por ciento del valor total del inmueble —10 por ciento para el enganche y el otro 10 para gastos notariales— es decir que por cada millón de pesos que cueste un departamento se deben tener en ese momento al menos 200 mil pesos al ‘chaz chaz’.

La segunda limitante me la encontré en el banco. Sí, las instituciones que profesan cercanía con la gente a través de su publicidad, realmente están por demás separadas de la sociedad, más tratándose de otorgar préstamos que sólo son usura disfrazada de legalidad y que en los primeros años todo, el dinero que una persona paga en esos créditos se va a interés y nada a capital.

El tercer problema vino con algo que suponía importante pero que no le hice mucho caso en su momento: mi contratación. La empresa en la que actualmente presto mis servicios tiene un esquema de subcontratación —o outsorcing— razón por la que si pretendo utilizar el Infonavit, sólo me prestaría una cantidad cercana a los 20 mil pesos. O sea que ni para las puertas me alcanzaría con ese dinero.

Reforma publicó en mayo de 2016 que este tipo de contratación aumentó a más del doble en los últimos 10 años, al pasar de 1.4 a 3.6 millones de personas. Probablemente ahora somos muchos más.

Este último punto va de la mano con el segundo, ya que los bancos prestan dinero a un cliente con base en sus cotizaciones mensuales. Si ante el SAT un empleado obtiene un porcentaje inferior a lo que realmente gana, eso es lo que se utiliza como referencia para otorgar un crédito y el monto.

Así que no importa si se ganan 20, 30 o 50 mil pesos, si ante la SHCP el contratante dice que ganas 2 mil pesos, eso es lo que bancos e Infonavit utilizarán para calcular lo que te prestarán, y eso si lo hacen.

Todas estas situaciones me llevaron a pensar que la independencia, la verdadera y la más cercana a la que generaciones anteriores tuvieron, es un sueño ‘guajiro’ para los millennial, que en el mejor de los casos, estarán anclados a vivir con sus roomies y/o su padres hasta que la renta los separe.

Ya veremos si este problema se atiende en la presente administración y se tornan un poco más flexibles los requisitos para adquirir una propiedad pues, hasta el momento, el problema se asume pequeño pero pronto será una situación compleja cuando haya más personas sin un techo donde vivir por ser inaccesibles las condiciones para comprar un inmueble. De corazón deseo equivocarme.

De a tuit

El invierno ya está cerca, y no me refiero a la estación del año sino a Juego de Tronos. La última temporada parece nos dejará helados, lo que significa que desde ahora y hasta el último capítulo será de lo único que hablaremos muchos. #SorryNotSorry

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *