Mundos posibles y libre albedrío

Libre albedrío
Ted Chiang explora en más de uno de sus extraordinarios relatos el tema del libre albedrío y una de sus sentencias bases... Foto: Pixabay.

Ted Chiang explora en más de uno de sus extraordinarios relatos el tema del libre albedrío y una de sus sentencias bases: para que una acción sea elegida libremente, debemos haber tenido la posibilidad de hacer una cosa distinta en las mismas circunstancias exactas. Lo que sucede al tomar una u otra posibilidad —dado que no es posible experimentarlo en la vida real— se convierte en una hipótesis atractiva a explorarse en la ficción y es doblemente estimulante si lo podemos trasladar a nuestras propias vidas, pues la pregunta sobre el “qué hubiera pasado si en tal situación elijo esto y no aquello” se presenta más de una vez en nuestra existencia.

La ficción gusta de ofrecernos estas alternativas con diferentes acercamientos y matices. Uno de los ejemplos más famosos está en la película El efecto mariposa donde por causas desconocidas (y para las que no necesitamos tener explicación) el protagonista es capaz de viajar a ciertos episodios de su infancia mediante de la lectura de sus diarios. Una vez en el pasado, logra hacer pequeños cambios que, por muy mínimos que en ese momento lo parezcan, alteran fuertemente el futuro.

La clásica Volver al futuro se mueve más o menos bajo esta misma premisa: realizar algún cambio en el pasado repercutirá indudablemente en la manera en que se forje el futuro. Esta película (así como las otras dos que conforman la trilogía) es mucho más jocosa al respecto, por supuesto, y gusta de insertar detalles simpáticos que de todas formas complementan la coherencia de la premisa.

Las vidas posibles de Mr. Nobody es otra película que apuesta por mostrar diferentes mundos posibles a partir de ciertas decisiones que realiza el protagonista en su infancia y adolescencia. De una manera más inteligente y compleja que lo que presentan las otras dos películas, al final se demuestra lo mismo: que cada cambio, cada palabra, cada decisión son suficientes para repercutir en el futuro y lo hacerlo distinto.

Con Ted Chiang, aunque el tema de las decisiones es crucial, existe una propuesta distinta para el desenlace. El cuento “La ansiedad es el vértigo de la libertad”, trata de que, a pesar de las decisiones diversas, el futuro no se verá alterado de ninguna manera, lo cual cuestiona la el libre albedrío pues elegir una alternativa u otra conlleva al mismo resultado final. Este relato plantea un mundo en el que, a través de un objeto denominado “prisma”, las personas pueden ver cómo son sus vidas en una suerte de universo paralelo. El relato es extenso y tiene muchos aspectos interesantísimos, así como personajes complejos, pero sólo voy a rescatar una pequeña historia: Natalia, una de las protagonistas, cuenta que hubo un suceso en su adolescencia que, está segura, fue el causante de que su amistad con Vinessa terminara. Una maestra las descubre a ambas en el instante exacto en que están escondiendo droga, esto obviamente será un motivo de castigo. En uno de los mundos posibles, Natalia se culpa para eximir a Vinessa; en otro, Vinessa asume la responsabilidad total, lo que libera de culpa a su amiga. En un tercer mundo ambas se hacen responsables por igual. Ted Chiang cierra su relato con la declaración apabullante de que sin importar la decisión que una u otra tomaran, sea que se hiciera la culpable una o la otra o ambas, esto no alterará el destino de su amistad, es decir, independientemente de esa decisión en particular, las amigas toman rumbos separados poco después del suceso y no vuelven a encontrarse. Esta lección es muy dura para Natalia, pues siempre estuvo convencida de que por la decisión que tomó en uno de los escenarios (en ese momento en desconocimiento de los demás) había ocasionado el distanciamiento y la ruptura.

En otro relato de Ted Chiang: “El comerciante y la puerta del alquimista”, aunque es totalmente diferente en escenarios, personajes y tono que el citado anteriormente, busca demostrar más o menos lo mismo: sea que una persona altere el pasado, esto no repercutirá en el futuro pues éste ya está de alguna manera “escrito”. El cuento parte de la premisa de que todos en algún momento coqueteamos con la posibilidad de poder alterar algún elemento de nuestro pasado, y propone un relato con viajes en el tiempo en el que, aunque se crea que se están alterando cosas, al final esas alteraciones no repercuten en el futuro. De nuevo cuestiona este momento en que el libre albedrío nos permite evaluar distintas posibilidades y elegir libremente la que mejor consideremos, es decir, es posible hacerlo, pero de cualquier manera existe un destino inamovible que prevalece a pesar de que en un viaje al pasado se cambien algunas situaciones.

La perspectiva de Ted Chiang en estos dos relatos citados me parece interesantísima, porque justamente confronta acercamientos que la ficción ha tenido con el tema. Frecuentemente me planteo sobre mi propia vida y me hago la pregunta de “que hubiera pasado si”. Pienso seguido qué sería de mí o dónde estaría ahora y de qué manera de haber elegido un camino o el otro. Tengo algunos instantes de decisión especialmente arraigados en la mente, pero ahora mismo les comparto uno: ¿habría conocido a mi marido si no me hubiese ido a estudiar la maestría a Guanajuato? Ted Chiang diría que sí, de una o de otra forma sí. Pero los fundamentos de las películas citadas dirían que no, que el más mínimo cambio ofrecería una vida totalmente distinta. Da mucho qué pensar, ¿no?


Referencias:
Chiang, Ted, “La ansiedad es el vértigo de la libertad”; “El comerciante y la puerta del alquimista”, en Exhalación, Sexto Piso, México 2020.
Bress, Eric (director) (2004), El efecto mariposa, BenderSpink / FilmEngine / Katalyst Films
Van Dormael, Jaco (director) (2009), Las vidas posibles de Mr. Nobody, Pan-Européenne
Zemeckis, Robert (director) (1985), Volver al futuro, Amblin Entertainment / Universal Pictures

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    By: Adriana Dorantes

    Es maestra en Literatura Hispanoamericana. Primer lugar del Certamen Relámpago Internacional de Poesía Bernardo Ruiz, 2009. Ha colaborado en algunas revistas impresas y digitales y suplementos culturales con poesía y artículos sobre literatura, como: Destiempos, Dos Disparos, Valenciana, Mexicanísimo, Casa del Tiempo, Moria, Revarena, entre otras. Autora de los libros de poemas Quién Vive (UAM, México, 2012) y Entre mares alados (Ediciones y punto, México 2014) y del libro de cuentos Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (Sediento, México, 2014). Segundo lugar del Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero 2015.

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