Tenemos que ser buenas personas

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Foto: Pixabay.

El poeta y editor Julio Trujillo fue encontrado muerto en Cornwall, Inglaterra, en enero de 2025. Vivía ahí desde hacía años, parece que daba clases de español; por lo que comprtía en su cuenta de X también seguía escribiendo y leyendo poesía con mucho cuidado y disciplina. Poco antes de morir había ganado un premio. Es sabido que después de las declaraciones en su contra durante el #MeTooEscritores su carrera como poeta y editor se vino abajo y de alguna manera no explícita se le impuso una suerte de exilio. Era un poeta excelente y de esto se escribió en las revistas y se habló en los homenajes póstumos. No se habló de sus faltas, porque no era lo adecuado, pero el hecho flotaba, a ratos se asomaba, penosamente. 

No escribo esto para defenderlo. Las acusaciones eran bastante fuertes y no parecían mentiras (de la mentira luego hablamos). No estoy diciendo tampoco que los hechos se deberían esconder bajo la alfombra o que hay que eximirlo de su responsabilidad. A lo que voy es al curioso fenómeno que nos lleva a la imposibilidad de separar a la persona de la obra de arte: esto hizo que los actos denunciados en el #MeToo fuesen más importantes que la obra literaria del involucrado, de la que muchos hablaron después de muerto, no cuando seguía vivo y asediado por las denuncias.

Podemos ser artistas, médicos, lo que sea, pero tenemos que ser buenas personas y actuar conforme a lo socialmente aceptado. Si no es así, da lo mismo que tengamos una obra destacada en el ámbito del arte. Eso se cancela. Tenemos que tener una posición política correcta —por ejemplo, contar con dos dedos de frente para no estar a favor del genocidio en Gaza—. Si no hay eso, da igual que estemos escribiendo la novela que cambiará el rumbo de la literatura latinoamericana. Lo que sucedió con Margo Glantz es una pincelada de ello. Si hablas de tu obra pero eres sionista, olvídalo, amiga, no tienes nada qué decir, serás cancelada, tus conferencias se van a sabotear y destacaremos que eres una judía espantosa y ni siquiera deberían darte un espacio. 

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Tenemos que ser buenas personas y ser coherentes con lo que es políticamente correcto. No puedes alquilar un vientre porque eso te cancela como feminista (no importa que hayas pasado toda tu vida investigando y escribiendo sobre el feminismo), pregúntenle a Chimamanda Ngozi Adichie cómo le fue con eso.

Mariana Enriquez afirmó que ella no tiene ningún problema con separar al escritor de la obra. En una entrevista contó que William Burroughs había matado a su mujer y encima se escapó de la justicia porque tenía el dinero suficiente para hacerlo, pero este hecho no influye en lo genial que le parece su literatura. O el caso de Mario Vargas Llosa, un señor con opiniones políticas muy impresentables, claro, pero ¿acaso éstas son la vara para medir a uno de los mejores escritores del siglo XX? Ha de ser muy desgastante ser un artista extraordinario y que de todos modos te juzguen por tus opiniones, por casarte con tu prima y luego por dejarla por un romancillo fugaz; y vaya, que esto sea el foco de la discusión, no tu literatura.

Anagrama cedió a la presión social y judicial; retiró el libro de Luisgé Martín porque hablaba de los crímenes cometidos por José Bretón. En un principio afirmó que la editorial estaba en su derecho de publicarlo, pero después informó sobre la recisión de contrato. ¿Cómo van a publicar un libro que retrata los asesinatos de sus propios hijos cuando la madre sigue viva? Anagrama ya tenía contratado el libro y seguramente casi terminado cuando anunció que no, que siempre no, sin dar más explicaciones. Anagrama no estaba actuando bien.

Hay líneas muy claras sobre lo que se debe y no. Yo pensaba que antes había una cultura de la cancelación y que ahora todo era mejor, pero no, sólo que los criterios de medición han cambiado así como lo han hecho los canales que se han creado para ello. Pesan más las opiniones sociales que las creaciones, las profesiones, lo que sea a lo que te dediques. La “funa”, como dice la chaviza, que te va a llegar si tienes un argumento erróneo frente a lo que se espera, si no encajas en el molde.

Cierro con Trujillo. Estoy segura de que se le cerraron todas las puertas posibles, y no, no estoy defendiéndolo, pero sí considero que fue víctima de una suerte de cacería de brujas que lo llevó a la cancelación definitiva de toda su persona; sólo después de muerto se acordaron del gran poeta que es. ¿Cómo llegamos a pararnos en estos pedestales maniqueos?

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    By: Adriana Dorantes

    Es maestra en Literatura Hispanoamericana. Primer lugar del Certamen Relámpago Internacional de Poesía Bernardo Ruiz, 2009. Ha colaborado en algunas revistas impresas y digitales y suplementos culturales con poesía y artículos sobre literatura, como: Destiempos, Dos Disparos, Valenciana, Mexicanísimo, Casa del Tiempo, Moria, Revarena, entre otras. Autora de los libros de poemas Quién Vive (UAM, México, 2012) y Entre mares alados (Ediciones y punto, México 2014) y del libro de cuentos Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (Sediento, México, 2014). Segundo lugar del Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero 2015.

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