Una patria rasguñada

Es esta patria que ya no me alcanza…Una muerte que no respeta banderas, el grito sin guerra de los soldados descalzos, y cuando tiembla... Foto: Juan P. Salazar.

Exiliados los ídolos, quedan cruces en la raza,
un himno que sabe a ruego, ya no a amenaza,
en mis uñas está claro: la sangre y el barro;
el dios que mendiga ritos con atuendo de santo.

Me siento la serpiente, no recuerdo haber sido el águila.

Una profecía, presagio funesto,
mi casa sobre el agua, un hijo que no recuerdo.
la sensación torpe de pertenencia,
maíz con plaga, esa es ahora mi herencia.

La tradición de morir y comer en familia.

Saber que ya no es extraño mi enemigo,
consagrar a una madre en común,
y dolerle en el alma a mi hermano.

Es esta patria que ya no me alcanza…

Una muerte que no respeta banderas,
el grito sin guerra de los soldados descalzos,
y cuando tiembla la tierra también tiembla el indio.


Más #NidoDePoesía: Aminaromal


 

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    By: Jessica García

    Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM. En 2012 obtuvo el primer lugar en el VII Certamen Literario “Palabra en el viento” del Centro Regional Cultural Ecatepec con el cuento “Los nombres perseguidos”. Ha participado en distintos coloquios lingüísticos y encuentros literarios organizados por la UNAM. Recibió el premio a la excelencia docente que otorga la Alianza para la Educación Superior en 2017 por su labor como profesora y en 2018 fue incluida en la antología poética Faros de esperanza en el marco del Festival Internacional de Poesía y Arte “Grito de Mujer” organizado desde República Dominicana.

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