Yo no venía a esto

“Yo no venía a esto”, le dije a una sonriente enfermera. Foto: Pixabay.

“Yo no venía a esto”, le dije a la enfermera más como un intento de romper la tensión que sentía, que como un reclamo hacia ella.

“Pero ya estás aquí”, me respondió mientras introducía la aguja en mi huidiza vena.

Cerré los ojos y me concentré en la música que sonaba en aquel cuarto. La sangre salía de mis venas. Uno. Dos. Tres tubitos.

“Ya pasó lo más difícil”, me dijo. Segundos después salió para ir por la vacuna.

Regresó acompañada de otro señor que traía una cajita muy pequeñita. Me la mostró y se la dejó a la enfermera. Ella sacó la pequeña aguja.

“Vienen precargadas”, dijo. Volteé hacia otro lado y cerré los ojos. El piquete fue mínimo, ni siquiera lo sentí, pero en ese momento, la vacuna de la farmacéutica CanSino contra la Covid-19 ya deambulaba por mi organismo.

También cabe la posibilidad de que sólo traiga un placebo en el interior. La respuesta la sabré en un año: 9 de diciembre de 2021.

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“Ya me dieron cita para la vacuna de CanSino”, me escribió Carlos por Facebook. “¿Me acompañas?”, me preguntó.

La verdad, dudé. Pero recordé que a un amigo nunca se le deja solo. Así que, una semana después de su mensaje, estábamos en camino hacia aquel edificio de la Alcaldía Benito Juárez.

Entramos dudosos. El lugar, la dirección misma, no parecían el sitio para probar una de las más grandes esperanzas de la humanidad. Entre bromas le dije que si no era la vacuna, escribiría sobre un secuestro.

Después de llenar un formulario y leer el protocolo de estudio, tres médicos llegaron a darnos una charla sobre todo lo que implicaba la vacuna. Sus palabras y una especie de adrenalina me invitaban a inscribirme como voluntario, pero, como casi siempre, dudaba.

“¿No te quieres sumar?”, me preguntó uno de los médicos. Respondí con dudas, primero quería ver cómo era el proceso y después decidiría.

Al final, dije que sí. A la fecha no sé si lo hice porque sentía que era mi manera de aportar a la humanidad en medio de esta espantosa pandemia, o porque la adrenalina y el “ya estás ahí”, de Mariana, me animaron.

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“Pues sí eres candidato”, dijo el médico encargado de llevar a buen puerto el protocolo de la farmacéutica chinacanadiense. México aportará 500 personas para la Fase 3 de esa vacuna que busca prevenir la infección causada por el coronavirus SARS-CoV-2. Pero nadie de los que estaba ahí, ni los médicos o enfermeras sabían si los candidatos recibiríamos la vacuna o un placebo. Será hasta dentro de un año cuando lo sepamos, cuando nuestra sangre revele si tenemos anticuerpos derivados de la dosis, o no.

Después de enterarme que peso 69 kilos y que mi oxigenación y presión estaban bien, me invitaron a pasar a la sala final. Antes de ello, volteé par ver a mi amigo Carlos, él ya había pasado por todo y se veía bien. Eso me animó.

“Yo no venía a esto”, le dije a una sonriente enfermera. Quién diría que desde ese momento mi vida iba a cambiar y que un líquido ya ronda por mi organismo.

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