Cerrar los ciclos: el Nido de Poesía

Nido de Poesía
Foto: El Tecolote.

Todo llega a su final; también esto pasará, dicen los que saben. Este año se publicó el cuarto tomo de una aventura poética muy hermosa, que dio comienzo a una editorial. Nido de Poesía inició con una pequeña sección en El Tecolote, con poema cada semana, y cada mes con un poeta diferente. Diana Ramírez Luna me pidió inaugurar esta sección, y lo hice con mucho gusto. También me pidió que le recomendara poetas para invitarlos a sumarse a esta bonita dinámica poética. Lo hice y de entre estas invitaciones y otras que hizo Diana, se logró.  

Las entregas virtuales no se quedaron en textitos subidos a la página y ya: grabamos cápsulas leyendo, el equipo de El Tecolote se rifaron con la edición de los videos, de elección de lugares, se tomaron fotografías. Después de unos meses estos poemas se convertirían en un libro, el primero de LibrObjeto editorial. Y al que le siguieron tres volúmenes o generaciones más.  

Fue en 2014 cuando comenzó la aventura en su primera etapa: planeación general, buscar a los poetas e invitarlos, pensar en complementos audiovisuales, repartir los meses. Y en 2018 se convirtió en libro. Este primer proyecto reunió a poetas nacidos entre 1982 y 1994: Arely Jiménez, Aldo Vicencio, Nadia López García, José N. Méndez, Ingrid Valencia, Antonio Guevara, Jesús de la Garza y yo. El trabajo editorial estuvo a cargo de Diana Ramírez Luna, quien se refiere a mí (y yo la dejo) como la madrina de este proyecto poético que fue la piedra fundacional de la editorial. Hoy, años después de las primeras pesquisas, vemos publicado el cuarto volumen de Nido de Poesía, con el mismo ímpetu original: compilar a nuevas voces que están escribiendo poesía. Este libro tiene poemas de:  

  • Edgar Pezaña (2006) 
  • Alejandra Estrada Velázquez (1986) 
  • Alejandro Volta (1991) 
  • Berenice Reyal (1993) 
  • América Trejo (1994) 
  • Francisco Casado (1990) 

Siempre he pensado que la poesía es algo muy importante para la vida de las personas; una cosa que tiene una utilidad que se mide con otros parámetros, unos intangibles. La poesía no sirve en el sentido usual en que se entiende el “servir” dentro de la era capitalista, pero su función, aunque escondida, es fundamental. Celebro que existan estos proyectos en parte por la poesía en sí, pero también por la cantidad de personas que hay escribiéndola (nombres que, aunque no aparezcan en los invitados al Salón de la Poesía en la FIL Guadalajara, son importantes). Existen muchas voces que tienen que escucharse. Desde que comenzó, el Nido de Poesía me pareció un espacio idóneo para ello. 

El hecho de que no vaya a haber más Nidos de Poesía no me pone triste, porque creo que la convicción editorial de LibrObjeto sólo vira, sólo propone de otras maneras, pero no olvida la poesía: está presente la colección “Verso sin fin”, dedicada a ella (una colección hermosa, por cierto, elegantemente diseñada con paletas pastel en fondos casi blandos), misma que sigue creciendo y no dejará de hacerlo.  

Sirva esta columna como una oda a la permanencia, a pensar la nostalgia que da mirar los proyectos en retrospectiva, pero también sirva para valorar la trayectoria de una editorial hermosa que decidió apostar por la poesía.  

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    By: Adriana Dorantes

    Es maestra en Literatura Hispanoamericana. Primer lugar del Certamen Relámpago Internacional de Poesía Bernardo Ruiz, 2009. Ha colaborado en algunas revistas impresas y digitales y suplementos culturales con poesía y artículos sobre literatura, como: Destiempos, Dos Disparos, Valenciana, Mexicanísimo, Casa del Tiempo, Moria, Revarena, entre otras. Autora de los libros de poemas Quién Vive (UAM, México, 2012) y Entre mares alados (Ediciones y punto, México 2014) y del libro de cuentos Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (Sediento, México, 2014). Segundo lugar del Torneo de Poesía Adversario en el Cuadrilátero 2015.

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