Covid-19: ¿Podemos ser el gran reinicio?

¿Es posible un regreso a la normalidad tras la COVID-19? Foto: Pixabay.

En el Foro de Davos organizado el año pasado, el príncipe Carlos de Gales junto con Klaus Schwab, profesor y fundador del Foro Económico Mundial, proclamaron un nuevo curso para la humanidad, un gran reinicio que afirma que sólo una revolución de la economía y los mercados financieros pueden salvar al planeta de la crisis climática.

Casi a la par, Klaus Schwab y Thierry Malleret publicaron Covid-19: The Great Reset, en el que se pregona que el virus ha cambiado al mundo de manera dramática, la manera de gobernar, de relacionarse entre los países y de interactuar en la economía global. En ese sentido, tratan de dilucidar cómo se verá el mundo después de la pandemia, sobre todo cuando ya se habla de una era “antes del coronavirus” y “después del coronavirus”.

Nos encontramos en un estado de bifurcación donde dos caminos son posibles:

Hacer del mundo un lugar más inclusivo, más equitativo y respetuoso con la naturaleza.

El camino que hemos dejado atrás, pero con sorpresas mucho más desagradables

Es en esa encrucijada donde el gran reinicio es posible, son tiempos desafiantes para todos, ¿es realmente posible un back to normal? ¿una nueva normalidad? Sencillamente no, normalidad y novedad son palabras que causan un oxímoron.

Si bien es cierto que el Covid-19 no cambiará todo en cuanto lo conocemos, si acelerará procesos que estaban en marcha antes de su llegada. En 2,000 años de historia las pandemias han sido la regla, no la excepción, y Schwab es determinante cuando afirma que la peste negra puede haber sido el comienzo no reconocido del hombre moderno, es decir, que Schwab tiene fe en que los traumas sociales son motores potentes de cambio. Aunque optimista, también reconoce que el Covid-19 difiere de la peste negra o de la Segunda Guerra Mundial en que estas dos no paralizaron la economía, si bien el número de muertes fue mucho mayor.

El autor reconoce 3 fuerzas que configuran el mundo de hoy, a saber:

Interdependencia: algunos expertos ya se han referido a esta época como un mundo hiperconectado, Schwab lo va a describir como una variante de la interdependencia, pero con esteroides; Kishori Mahbubani lo describe en términos del desafío actual diciendo que si 7.5 billones estamos atascados en un crucero infectado, no hace sentido que solo limpiemos nuestras cabinas ignorando el corredor por el cual también viaja el virus, la humanidad debe procurar el bote como un todo.

A este respecto, pugnan por consolidar lazos de cooperación en las relaciones internacionales y también advierten que, de no hacerlo, podrían agravarse los riesgos intersectoriales.

Este diagrama incluido en el Global Risks Report 2020 nos hace conscientes del nivel de interdependencia no sólo en el nivel de las relaciones entre países, sino entre los sectores mismos. De ahí que una problemática ambiental tenga consecuencias en el sector societal, el societal impacte la gobernanza y las relaciones económicas con daños colaterales en el ámbito tecnológico. Por eso, como afirma Mahbubani, debe procurarse el todo.

Pongamos por ejemplo a la migración por motivos ambientales. Tiene en su cimiento una causa global con efectos locales, pues no todos los países se ven afectados de la misma manera. Esto causa una problemática en la gobernanza estatal, misma que se ve impactada económicamente por la reducción en su mano de obra.

Velocidad: El mundo se mueve mucho más rápido que antes. 52% de la población tiene acceso a internet cuando hace 20 años lo tenía sólo el 8%. El internet de las cosas conecta alrededor de 22 billones de dispositivos en tiempo real y se espera que para 2050 sean unos 50 billones (Schwab, K & Malleret, T, 2020: 24)

Hay velocidad en todo, las crisis, los descontentos sociales, los mercados financieros y por supuesto, la propagación de enfermedades infecciosas.

En este aspecto, el crecimiento del coronavirus ha sido exponencial, le tomó 3 meses alcanzar los 100,000 casos, 12 días los 200,000, 4 días los 300,000 y 2 días los 400,000 y 500,000 (Schwab, K & Malleret, T, 2020: 24)

Nos encontramos en un mundo veloz que requiere respuestas igual de veloces.

Complejidad: una pandemia como el coronavirus arrastra componentes biológicos, psicológicos, económicos, sociales y políticos.

Recordando la máxima de la Teoría del Caos sobre que el aleteo de una mariposa puede causar un tsunami al otro lado del mundo; un cambio, una decisión, puede ser crucial para que se acabe por impactar a otros sectores o componentes.

Hillary Sutcliffe (2020) nos facilita las claves del gran reinicio. El primer cambio tendría que ser un cambio de actitud, ¿dudoso? Pues sí, plasman una noción inventada del mundo y plantean un cambio de paradigma, de Maquiavelo a Hobbes, y pasando por Adam Smith, nos han representado al mundo de una manera egoísta y han argumentado a favor de ella, cuando también somos seres altamente colaborativos.

Por otra parte, el PIB es un instrumento ampliamente aceptado para medir niveles de desarrollo o la riqueza de un Estado, pero ignora por completo la distribución de la misma, ¿cómo medir el bienestar individual o aún más el del planeta? ¿es suficiente con el índice de desarrollo humano? La creación de una nueva métrica se esfuerza por tomar en cuenta la felicidad nacional bruta.

Finalmente proponen una conexión genuina, no sólo con nuestros congéneres sino con la naturaleza misma, pues esa desconexión causa que un aura no nos permita ver los efectos del cambio climático, la degradación ambiental y el sufrimiento animal. La tecnología ha servido a fines adversos, se debe armonizar en lugar de polarizar, de esto es muy representativo el ataque al Capitolio en Estados Unidos y el affair de las redes sociales y esta, afirma, es la pieza más importante.

No obstante, las propuestas de cambio surgidas de Occidente ofrecen una visión sesgada de la realidad. Alexander Dugin, quien también ha sido denominado el Rasputín de Putin, observa que dejando de lado la retórica humanística y ambientalista lo que nos queda es la subordinación a ideas liberales y globalistas y el control de las redes, la educación y la cultura, además de que se sataniza a los Estados-nación y se santifica a las organizaciones supranacionales.

Los esfuerzos por revertir una economía basada en petróleo son un ataque directo a la economía rusa, un gran número de países en Medio Oriente e incluso a América Latina (Venezuela), mientras que desarrollo tecnológico significa realmente, el control total y supervisión de los ciudadanos. Todo lo anterior no podría ser posible con un Trump en la presidencia, las élites liberales eligieron a Joe Biden y su administración llegó a la Casa Blanca bajo los mismos principios.

¿Te unes al gran reinicio?


Fuentes:
Dugin, A. (2021). AGAINST GREAT RESET. TOWARD POLITICAL CULTURE OF GREAT AWAKENING. de Katehon, Disponible en: https://katehon.com/en/article/against-great-reset-toward-political-culture-great-awakening
Schwab, K & Malleret, T. (2020). Covid-19: The Great Reset. Suiza: World Economic Forum.
Sutcliffe, H. (2020). COVID-19: las 4 claves del Gran Reinicio. de World Economic Forum, Disponible en: https://es.weforum.org/agenda/2020/08/covid-19-las-4-claves-del-gran-reinicio/

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