Al paso de los años me he dado cuenta de que una de las cosas más complicada de la vida es aprender a lidiar con la desilusión y la certeza de que lo que uno desea no siempre se cumple, más cuando la mente se sumerge en preguntas que terminan por no tener respuesta y sí ahondar en heridas que uno creía cerradas.
Y es que cada tanto, la cabeza vuelve a esos momentos en los que pensaba que todo iría como lo había imaginado, que ahora sí se acabaría esa, hasta cierto punto, mala fortuna y la vida volvería a sonreír.
Pero no. Cuando más cercana se ve la meta o el deseo, algo aparece, una palabra, una imagen, una publicación en Facebook, un algo que hace que todo ese bonito castillo que uno se construye, se derrumbe.
Y es ahí cuando vuelven esas preguntas que duelen y que ahondan en heridas: ¿por qué a mí no?, ¿por qué conmigo no?, ¿por qué si ahora lo hice distinto, no pasó?
La respuesta es muy obvia, aunque a veces la tratemos de maquillar. Y es que, a veces, aunque queramos o deseemos algo con alguien, simplemente no va a pasar porque la otra persona no quiere o no puede.
Y no, no está mal que la otra persona no quiera o no pueda. Nadie en la vida está obligada a querernos, amarnos, querer pasar tiempo con nosotros o acompañarnos en un tramo de la vida.
Si uno lo hace, si uno está ahí, debe ser por gusto y convicción, porque quiere hacerlo y no porque estemos esperando que un día, mágicamente, la otra persona sienta lo mismo y se quede con nosotros, porque, spoiler, no siempre pasa.
El amor y en general los sentimientos no siempre son recíprocos porque la otra persona puede entender el amor o los sentimientos de manera muy distinta que nosotros, y aunque a veces busquemos a alguien que se acerque a nuestra idea de amor, siempre habrá una pequeña grieta.
Quizá la clave esté en ser conscientes de ello y aventurarse a vivirlo. Al final, en el amor, como en la vida, vale correr el riegos, aunque al final no salga como lo deseamos.
Nomás que es difícil entenderlo y más complicado aceptarlo.
Y aunque es cierto que deberíamos tener el amor que deseamos, también es cierto que muchas veces no lo será. Y quizá lo mejor es no negar lo que se siente, aunque sepamos que no va a pasar.
Porque, al final, el amor siempre encuentra la manera de ser, aunque a veces no sea como quisiéramos.
